En su día, se inició con la asesoría de Abraham García, de Viridiana. En la actualidad, oficia Jaime Gómez-Ibarlucea, en la cocina, con Myriam Moreno como directora gerente.
Cuenta con mesas en la terraza (y alguna más en el interior) y con otras altas con taburetes, un modelo que facilita la conversación y la convivialidad. Además, una buena carta de vinos, originales, distintos, asequibles y muy bien servidos.
Tuve la oportunidad de probar varios tacos artesanos. Yo pedí la tortilla de kiwi y coco con pollo de corral al curry rojo y verduras (picante). Algunos de mis compañeros de cena tomaron el de cochinita pibil con aguacate y rabanitos, la tortilla de trigo con langostinos y otro relleno de ropa vieja al mejor estilo andaluz (la tortilla sustituye al mollete de Antequera). Probamos también una excelente crema de maíz, chile con almejas y polvo del kikos. Los tacos cuestan 7€ y las sopas 13.
Asimismo, tomamos la ensalada de judías verdes tiernas salteadas con jamón ibérico, pulpo y vinagreta de remolacha (agradable y saludable). De plato principal, las albóndigas de ibérico en salsa mexicana con couscous al azafrán y la batata asada (pican un poco). Los platos principales cuestan entre 15 y 20€.
De postre, la mousse quemada de maracuyá con bayas silvestres (todos los postres a 7€).
Comala es una región de México de la que Juan Rulfo escribió en Pedro Páramo: “Hace tanto calor en Comala que muchos al llegar al infierno, regresan por su cobija, por su abrigo”.
Un lugar interesante, un escenario de los más elegantes de Madrid y una muy buena relación calidad-precio.