Carmena cuenta con un presupuesto de 18 millones de euros para llevarlo a cabo.
La suciedad de las calles es la mayor preocupación ambiental de la ciudadanía madrileña. Por ello, el Ayuntamiento de Madrid pretende duplicar el número de calles consideradas principales para que éstas reciban mayores prestaciones a efectos de limpieza. Para cumplir con estos objetivos, se prevé ampliar la plantilla con hasta 800 nuevas contrataciones, la principal propuesta de la Mesa de Limpieza -órgano de deliberación constituido por mandato del Pleno-.
De esta manera, el número de viales de la ciudad clasificados como principales pasa de los 495 kilómetros actuales a los 992. En conjunto, un 26% del viario tendrá el tratamiento de calle principal. Para alcanzar esta meta, el Ayuntamiento cuenta con un presupuesto de hasta 18 millones de euros.
Inés Sabanés, delegada de Medio Ambiente y Movilidad, ha señalado este lunes que ya se ha notificado y enviado a las empresas concesionarias las nuevas directrices que tendrán que implementar a partir del mes de mayo. “Estimamos que serán entre 650 y 800 los trabajadores de la limpieza que van a contratarse en breve”. Así lo anunciaba Manuela Carmena, alcaldesa de la capital, en su cuenta de Twitter:
Todos los distritos experimentarán un aumento en el número de kilómetros de calle considerados principales. El mayor incremento será para Carabanchel, Usera y Villaverde llegando a las 133.678 vías. Arganzuela, Retiro, Salamanca y Chamartín, se encuentran en último lugar, aunque en total es uno de los que más suman.

Además, otras de las propuestas que el Ayuntamiento de Madrid llevará a cabo son: la contratación de más inspectores y una campaña de sensibilización ciudadana de la limpieza para garantizar el cumplimiento de la normativa en las próximas fechas.
Según aseguran desde el Consistorio, desde el pasado 17 octubre -momento en el que se creó la Mesa de la Limpieza- han mejorado algunos indicadores, como la disminución de los avisos por limpieza, siendo febrero el mes con menor número de avisos al menos desde 2015. No obstante, el Ayuntamiento de Madrid considera que queda mucho margen de mejora y va a continuar aplicando medidas.