En España se denuncian cinco desapariciones diarias, 4.160 están activas. Por Eduardo Villamil
Viernes 7 de julio. La Policía Nacional publica una nota de prensa sorprendente: "Hemos localizado en Torrejón de Ardoz a un joven que desapareció en Palermo (Italia) en el año 2011". A la nota de prensa le seguirá un tuit que confirma la identificación del italiano, de nombre Marcello Volpe. Rápidamente, todos los medios comienzan a hacerse eco de la noticia.
Mientras tanto, en una comisaría madrileña, la madre del joven italiano, intenta sin éxito reconocer a su hijo. Pese a su esperanza inicial confirma, hasta en tres ocasiones, que "ese chico, aunque se parece, no es Marcello", como escribiría más tarde en su Facebook. Y en ese estado, a caballo entre la agitación y el abatimiento, se marcha a su hotel. Al día siguiente las pruebas de ADN confirmarán que, en efecto, el individuo de Torrejón no es Marcello.
"Imagínese cómo debe sentirse alguien que acaba de aterrizar en Madrid para identificar a su hijo perdido hace seis años cuando descubre no sólo que no es él, sino que todos los medios, italianos y españoles, están publicando lo contrario, y además, sus propios amigos y familiares no paran de llamarle para felicitarle", explica tajante Joaquín Amills, presidente de SOS Desaparecidos, asociación pionera que colaboró con la policía en este caso y que está haciendo lo propio en el caso de Diana Quer. "Alguien se equivocó al poner medallitas y han acabado haciendo más mal que bien", sentencia Amills, con quien analizamos el etéreo mundo de las desapariciones.
En nuestro país
Por desgracia, este caso no ha tenido un "final feliz" como expresaba la propia policía en su cuenta de Twitter, tras conocer los resultados de las pruebas de ADN. Sin embargo, lejos de lo que pueda parecer, la mayoría de desapariciones que tienen lugar en nuestro país cada año —unas 1.000—, suelen resolverse satisfactoriamente —entre el 92% y el 93%—. Lo que no impide que aún haya muchos casos que sigan acumulando polvo en las mesas de trabajo de asociaciones y detectives.
8 de julio de 2017
Según la base de datos de Personas desaparecidas y Restos Humanos sin Identificar (PDyRH), en España existen 4.164 denuncias de personas desaparecidas, acumuladas desde el año 2010. "Según nuestras estimaciones que se remontan, a al menos 15 años atrás, habría que elevar esa cifra hasta las 12.000 personas", explica Joaquín Amills. De las denuncias activas, el 74,37% corresponde a varones y el 22,43% a mujeres, siendo el 3,19% restante de género indeterminado. Las edades más recurrentes son: de 36 a 50 años, el 28,97%, los mayores de 65 años representan el 27,10% de las desapariciones, mientras que los casos de desaparecidos de entre 51 y 65 años abarcan el 21,96%.
Según las estadísticas de SOSdesaparecidos.es, en el año 2016 fueron atendidos un total de 2061 casos de personas desaparecidas, de los cuales, un 65% fueron resueltos con la localización en buen estado, un 21% fueron localizados sin vida y un 14% siguen desaparecidos.
A la hora de clasificar las desapariciones, las fuerzas policiales hablan, en primer lugar, de "alto riesgo" cuando las especiales circunstancias personales les hagan más vulnerables: menores de edad o mayores de 65 años, personas con disfunciones psíquicas o físicas, sujetos bajo tratamiento, víctimas de violencia de género, si existen indicios de secuestro, o si, en general, la desaparición no obedeciera a ninguna causa lógica y escapase al comportamiento habitual del individuo. Al contrario, el riesgo limitado, se establece en todos aquellos casos en los que las causas de la desaparición puedan ser lógicamente atribuidas al sujeto que la protagoniza.
Algunos ejemplos
En España se denuncian de media cinco desapariciones diarias. Y aunque, afortunadamente, la mayoría se resuelven de forma positiva, siempre existen casos más complejos que obligan a familias, asociaciones y policía a poner todo su empeño en ellos; a seguir luchando por mantener viva esa llama de esperanza que les anima a seguir buscando a su familiar perdido, vivo o muerto. Quizás los casos más conocidos sean los de Diana Quer o Manuela Chavero, pero existen muchos más:
José Manuel Busto, de 24 años, desapareció junto a su coche el 26 de abril de 2016 en Ribeira (A Coruña). Fue a su trabajo como cada día y salió a la hora prevista (20.00 horas), pero nunca llegó a su domicilio.
Sebastián y Claudine Schrader (de 37 y 36 años), vivían en Barcelona. El jueves 13 de octubre del 2016 decidieron alquilar un coche para pasar el puente en el norte de Cataluña. Esa noche durmieron en Cadaqués, pero nunca llegarían a su próximo destino. El vehículo fue hallado en el municipio de Sant Feliu de Guíxols, 100 kilómetros al sur.
Diego Menéndez, enfermo de Alzhéimer, salió a pasear a su perra, un caniche pequeño de color canela llamado "Mani", el 5 de mayo de este año 2017 en el madrileño municipio de Rivas Vaciamadrid. No se ha vuelto a saber de él.
Como se observa, las circunstancias de cada caso son únicas y diferentes entre sí. El único común denominador en el que todas coinciden es la ruptura absoluta de la rutina o situación en la que se estas personas se desenvolvían. Esto es algo que los investigadores tienen muy presente a la hora de realizar la búsqueda, ya que, en función de cada suceso, éstos deberán acudir a una determinada fuente, seguir un hilo concreto, emplear unos medios u otros...
Más medios
El pasado 7 de marzo, el ministro de interior, Juan Ignacio Zoido, anunciaba la creación de un Centro Nacional de Desaparecidos, que se dedicará a tiempo completo a la búsqueda de todas estas personas. "Es un paso de gigante. Algo que venimos reclamando desde el año 2012", explica Joaquín Amills.
"Muchas cosas han cambiado desde que empezamos: no se espera 48 horas para denunciar, sino que se denuncia inmediatamente; se contabilizan casos que antes no; se ha incrementado la colaboración con las fuerzas y cuerpos de seguridad, etc.", comenta el presidente de SOSdesaparecidos.
Una de las principales innovaciones del centro es que es la primera vez que se destinan recursos policiales a investigar de forma exclusiva casos de desapariciones (se empezará con 9). Por otro lado, asociaciones como SOSdesaparecidos o la Fundación ANAR estarán presentes y colaborarán en todo momento con la policía. "Esperamos poder trabajar codo con codo con la policía y convertir a España en un país pionero en la búsqueda de desaparecidos, junto con Estados Unidos o Canadá", concluye optimista, Amills.