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TRIBUNA

Acuerdos incumplidos y plagios para conmemorar el Persiles

Acuerdos incumplidos y plagios para conmemorar el Persiles
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Se conmemora el aniversario de la obra 'Los Trabajos de Persiles y Sigismunda'. Por Santiago González Villajos.

Cuatrocientos años después de que la novela de Cervantes '​Los Trabajos de Persiles y Sigismunda' fuese publicada de forma póstuma, España recuerda este acontecimiento con diversos actos culturales. Así el pasado 19 de abril el Instituto Cervantes inauguraba la exposición ´Viaje alrededor del Persiles´ comisariada por la doctora Isabel Lozano Renieblas, especialista en esta obra literaria y presidenta de la asociación de cervantistas. La muestra recoge diferentes ediciones del libro junto a estudios críticos y plantea una hipótesis para reconstruir el itinerario narrado por Cervantes para describir el viaje que la compañía de peregrinos que sigue a Periandro y Auristela realiza desde el Ártico con Roma como destino. Por su parte, el 26 de mayo se clausuraba en la Biblioteca Cardenal Cisneros de Alcalá de Henares una efímera muestra bibliográfica que había sido inaugurada en paralelo a la del Instituto Cervantes recogiendo ejemplares desde 1760 en adelante.

Mención especial ha tenido, no obstante, Quintanar de la Orden a la hora de conmemorar la novela. Fue ya en abril del año pasado que se dio a conocer a través de un gran mural realizado por el artista toledano afincado en Londres Core246 el interés que el Persiles había suscitado en la localidad. Fruto de investigaciones que habían comenzado en 2012 a partir de un artículo publicado siete años antes por el cervantista del Brooklyn College de Nueva York, William Childers, la persona que escribe estas líneas comenzó a preparar una exposición monográfica para el centro expositivo quintanareño, mal llamado Museo, Casa de Piedra. 2016 estuvo lleno de actos para conmemorar la muerte de Cervantes, como por ejemplo las gafas que los diputados le pusieron a los leones del Congreso durante parte de los cinco meses que nos tuvieron sin formar gobierno. En Quintanar de la Orden, como forma de diferenciarse, en principio se apostó por poner en valor el Persiles.

La iniciativa venía de largo. Había sido ya propuesta en 2012 y registrada posteriormente en 2013 formalmente por mi persona a la hora de solicitar ayuda para que la muralista argentina Milu Correch pudiera realizar una gran obra de arte urbano, la que hoy es la representación de Dulcinea de mayores dimensiones del Mundo. La falta de atención, no obstante, provocó que la exposición tuviera que prepararse con prisas desde noviembre de 2015. Y fue así, transcribiendo rápidamente uno a uno los prólogos de todas las ediciones del Persiles que salvaguarda la Biblioteca Nacional de Madrid, que apareció la inscripción que afirma que la edición londinense de 1854 reproduce un retrato del escritor que alguien pintó cuando aún estaba vivo. En pleno año conmemorativo 2016, este hecho resultó de especial relevancia, ya que a pesar de que Cervantes dejó escrito que existía al menos un retrato suyo, el mundo científico todavía no había podido determinar la existencia de ninguno.

Sorprendentemente, la respuesta de las responsables políticas de Quintanar ante este hecho, no obstante, fue la de suspender los trabajos de la exposición y rescindir el contrato del investigador que está escribiendo, quien tortuosamente ha tratado de aportar luz a la veracidad del hallazgo realizando una estancia en Reino Unido entre marzo y junio de este año que ha tenido que interrumpir por falta de apoyos profesionales después de que organismos como el propio Instituto Cervantes hayan despreciado la relevancia de las indagaciones. El ayuntamiento quintanareño, por su parte, a pesar de que adquirió el compromiso legal de abortar el proyecto de la exposición sobre Cervantes y los actos conmemorativos del Persiles a la hora de interrumpir la contratación del que escribe, ha plagiado deliberadamente estas ideas, contando con el primo hermano del concejal de Cultura como coordinador de toda una serie de actividades y desarrollando una imagen corporativa bajo el lema Lugar Persiles 1617-2017 que es visible desde la página web municipal.

El proyecto de la exposición, presentado de forma simultánea en la BNE, contemplaba, entre otras cosas, la realización de toda una serie de murales participativos en el espacio público de Quintanar reproduciendo escenas del Persiles en diálogo con obras de galería que tendrían que haber sido realizadas por diferentes artistas, dando como resultado una obra colectiva de arte secuencial cuyo catálogo se había planteado para ser publicado a modo de novela gráfica. Esta última idea fue reproducida por la asociación Quinarte y presentada en sociedad en la Casa de Castillla La Mancha de Madrid el pasado mes de abril, aunque todo el peso de la creación de la novela gráfica recayó en un único dibujante: Tomás Verdugo, quien según palabras suyas prefirió mejor describir su obra de arte secuencial como un cómic. El éxito de este acto, no obstante, resultó un tanto escaso, pues ni tan siquiera el último número de Besana, la revista del centro cultural en el que tuvo lugar la presentación, se hace eco del mismo.

Para promocionarse, además, el Ayuntamiento de Quintanar de la Orden se encuentra utilizando imágenes de murales del proyecto de galería urbana CULM a través de una aplicación para móviles, iniciativas ambas registradas por vez primera en el consistorio por la persona que escribe estas líneas el mismo año que la exposición sobre el Persiles. La institución lo está haciendo sin contar con permiso, ni reconocer la autoría correspondiente y, por tanto, de forma totalmente ilícita. Y es que si bien es cierto que estas acciones no estaban contempladas en el contrato que el Ayuntamiento firmó con el autor de las mismas, circunstancia ésta que fue expuesta en un artículo publicado en el Imparcial el pasado 5 de marzo de forma equívoca y queda aquí resuelta, tanto la galería urbana como la aplicación formaban parte de una serie de proyectos de los cuales las responsables del grupo local socialista se apropiaron durante la campaña electoral de 2015 bajo la condición de contratar a la persona que escribe estas líneas, sin que nunca se les cediera legalmente derecho alguno sobre los mismos. A ellos les da igual. Ni reconocen autoría, ni remuneran derechos y, por supuesto, siguen utilizando ideas que no les pertenecen.

Por su parte, la institución que alberga el mayor número de ediciones del Persiles, la Biblioteca Nacional de España, por el momento ha permanecido ajena a cualquier tipo de conmemoraciones, a pesar de que el año pasado, una vez el ayuntamiento de Quintanar abortó la exposición conmemorativa, recibió una petición de ayuda en su área de difusión por parte de la persona que escribe estas líneas para realizar este 2017 una muestra itinerante por algunos de los enclaves que Cervantes eligió a la hora de narrar el recorrido de los personajes como Barcelona, Lisboa, Guadalupe o Talavera de la Reina. Se ha dejado así pasar una buena oportunidad para transmitir a la sociedad la existencia de este patrimonio literario. En Talavera, por ejemplo, siguiendo la misma expresión artística mediante la que vio la luz en Quintanar de la Orden el que es posiblemente el auténtico rostro de Cervantes el año pasado, se ha inaugurado recientemente un mural de gran formato proyectado por OOIIO. La obra, que utiliza azulejos en lugar de pinturas, ha sido llevada a cabo en la Plaza de San Miguel alicatando las medianeras de edificios adosados a la muralla. Carece, eso sí, de referencias a la obra de Cervantes.

Así se conmemora el Persiles. A poca gente parece importarle que en Reino Unido haya multitud de documentos en archivos en los que podría hallarse la prueba definitiva para determinar el hallazgo del auténtico rostro del escritor, aunque por suerte hay excepciones. La misma Pilar Lozano quedó bastante convencida de la posible autenticidad del retrato el pasado 21 de junio después de un encuentro informal. También la institución en la que ella trabaja, el Dartmouth College de Hanover, en Estados Unidos, guarda un buen elenco de cartas que fueron intercambiadas entre Louisa Dorothea Stanley, traductora del Persiles que incluyó publicado el retrato en 1854 y el hispanista George Ticknor, autor desde 1849 de una de las primeras monografías de Historia de la Literatura Española. Por desgracia, estos documentos tan relevantes para nuestras culturas permanecen prácticamente inéditos a la par que inaccesibles para el autor de estas líneas, congelándose así cualquier posibilidad de seguir con las investigaciones.

Mientras tanto, seguimos utilizando a diario monedas de céntimo de Euro acuñadas con una imagen del escritor que es falsa, como quedó demostrado en los trabajos de Lafuente Ferrari de 1948 y haciendo con ello el ridículo en toda la Unión Europea desde 1999, sin que nadie haga nada para enmendarlo, como si en España no existiesen suficientes símbolos auténticos para representar nuestra identidad cultural de cara al Mundo. Y es que si Cervantes levantase la cabeza para peregrinar por nuestro país cuatrocientos años después se daría cuenta de que el grotesco mundo que con tanta maestría describió en su obra no ha cambiado tanto. Menos mal que no le pusieron en los billetes de 500 euros.

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