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FÚTBOL AMERICANO

Alejandro Villanueva: un español en medio de la guerra entre Trump y la NFL

martes 26 de septiembre de 2017, 19:51h
Actualizado el: 27 de septiembre de 2017, 03:38h
El jugador de los Steelers se encuentra en una posición complicada tras las declaraciones del magnate de la Casa Blanca.
Alejandro Villanueva: un español en medio de la guerra entre Trump y la NFL

Alejandro Villanueva es hijo de Ignacio Villanueva, un oficial de la Armada Española que trabaja para la OTAN, y de Matilde Martín, una ciudadana nacida en Motril. Por el trabajo de su padre, Alejandro, que juega en los Pittsburgh Steelers de la NFL como offensive tackle, vino a la vida en la Estación Naval Aérea de Meridian (Misisipi). Sin embargo, sus lazos con España son más que sanguíneos y familiares, ya que se crió en nuestro país, donde aprendió a jugar al rugby, y visita regularmente El Puerto de Santa María en Cádiz y también Granada.

El caso es que este pionero español en la liga de fútbol americano, que ha destacado en su aportación como protector de unos de los quarterbacks estrellas del campeonato, el ganador de un anillo Ben Roethlisberger, se ha visto en el medio de la polémica desatada por Donald Trump. El presidente americano instó a los dueños de las franquicias de la NFL a despedir a "esos hijos de puta" que protestan ante la brutalidad policial contra los afromericanos arrodillándose cuando suena el himno estadounidense al comienzo de cada partido. Y es que no estar de pie mientras suenan los acordes de The Star-Spangled Banner se considera una falta de respeto y, como dijo el mandatario, un ultraje a la bandera y a los símbolos patrios de la nación nortemericana.

Esa manifestación de protesta, convertida en masiva tras el ataque furibundo del habitante de la Casa Blanca, arrancó en 2016 con una estrella venida a menos en la liga, el ex quarterback de los San Francisco 45ers Colin Kaepernick. El creador de juego afroamericano fue el primero en no levantarse ante el himno y desempolvó un huracán latente que ha estallado desde el Despacho Oval.

Sea como fuere, este fin de semana la NFL, con Roger Godell a la cabeza -su comisionado-, quiso responder al presidente con una muestra de fuerza y lo hicieron por medio de un incremento exponencial de la libertad de expresión. Si antes de las palabras de Trump en un mitin en Alabama eran un par de decenas los jugadores que protestaban de ese modo, en la tercera jornada de fútbol americano esa cifra se multiplicó. Incluso dos equipos, los Steelers y los Seattle Seahawks (cuyo defensor estrella Michael Bennett fue arrestado con dureza por la Policía, en Las Vegas, después del combate entre McGregor y Mayweather y sólo por una sospecha infundada, llegando a temer por su vida) se negaron a salir a la cancha durante la interpretación del himno de EE.UU.

Ambos son equipos llamados a luchar por llegar a la Superbowl al final de esta temporada y cuentan con astros y cabezas de fila en cuanto a la imagen comercial del deporte en el país. Y decidieron quedarse al completo en los vestuarios, mostrando de la manera más contundente su repulsa para con las palabras de Trump, que han sido analizadas de manera global en el ámbito de deportivo (de la NBA también) como un discurso negligente, que genera división. Incluso Tom Brady, leyenda absoluta de la liga y amigo del presidente de los Estados Unidos, criticó la salida de tono contra sus compañeros de deporte por considerarlas equivocadas y generadoras de fractura.

Pero hubo un jugador del conjunto de Pittsburgh que salió al campo y se mantuvo en pie, con riguroso respeto a los acordes del himno nacional. Ese profesional fue Alejandro Villanueva. Al tiempo que se ganó la admiración de los simpatizantes de Trump -hecho que disparó la venta de sus camisetas-, su entrenador se apresuraba en justificar el acto de su pupilo para tratar de matizar el enfado y la incomprensión verbalizada por sus compañeros de vestuario.

Villanueva, que es un U.S. Ranger, tres veces veterano en Afganistán, Medalla de Bronce y es imagen de la armada estadounidense (ha hecho anuncios en favor de las fuerzas militares y con el fin de que se enrole el televidente), ha terminado disculpándose este martes. Al fin y al cabo por faltar a los códigos de cohesión de un equipo aunque evidenciando el conflicto de interes que oprime a la libertad de expresión. Ante la presión de sentirse desplazado del rol que degustaba en su camarín, ha tomado los micrófonos para tratar de recuperar la normalidad en su día a día laboral. Aunque para ello haya tenido que renegar de una decisión tomada en base a sus principios vitales.

"Siento vergüenza cada vez que veo mi ya famosa imagen. Sin querer, dejé vendidos a mis compañeros", proclamó antes de ahondar en su reflexión: "He hecho quedar mal a mis compañeros y mal a coach (entrenador) Tomlin. Eso es mi culpa y solamente mi culpa. E hice quedar mal a los Steelers y eso es mi culpa y solamente mi culpa. Sin querer, he cometido un error. He hablado con mis compañeros de equipo y ojalá lo entiendan. Si no es así, tendré que vivir con ello porque este debate está provocando las reacciones más intensas tanto de aficionados como de otros jugadores. Y eso no es algo que se merezca esta franquicia ni sus jugadores y técnicos".

“No están diciendo nada negativo sobre los militares ni de nuestro bandera. Están manifestándose por las injusticias en Estados Unidos”, concluyó, refiriéndose a los jugadores que se arrodillan ante el himno. No en vano, Villanueva es blanco y compite en un deporte en el que una mayoría abrumadora de jugadores es afroamericana. Y el ambiente, que no estaba para bollos, se ha conducido al presente de susceptibilidad hiperbólica. Por ello, el offensive tackle de sangre española se ha destapado como una imagen y víctima de este brete Trump vs NFL.

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