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CRÓNICA RELIGIOSA

Nueva lección de Francisco

Nueva lección de Francisco
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(Foto: Efe)
domingo 15 de abril de 2018, 09:09h

Como apuntábamos la pasada semana ,el Papa nos ha vuelto a dar una gran lección con la nueva exhortación apostólica “Gaudete et exsultate”( Alegraos y regocijaos) , publicada el pasado lunes, y que trata sobre “la llamada a santidad en el mundo contemporáneo. Son 117 puntos en los que FRANCISCO vuelve a presentarnos el optimismo y la alegría que para todos nosotros supone tomarse en serio la llamada a la santidad. Una vez más, la alegría presente en esta nueva exhortación, la tercera del Papa Francisco, tal como lo estuvo en “Evangelii Gaudium y “Amoris Laetitia”.

El texto de la exhortación hecha pública el día 9, está dividido en 5 capítulos con los siguientes títulos: “La llamada a la Santidad”, “Dos sutiles enemigos de la Santidad”, “A la luz del Maestro”, “Algunas notas de la Santidad en el Mundo Actual”, “Combate, Vigilancia y Discernimiento”. A lo largo de la Exhortación, FRANCISCO recoge el testigo de sus predecesores Benedicto XVI y San Juan Pablo II para argumentar la llamada universal a la santidad, en hilo directo con el Concilio Vaticano II. Un tema que aparece en el capítulo V de la Constitución conciliar “Lumen gentium”, en la que el Papa se ha inspirado en diversas ocasiones para distintas catequesis y discursos.

Una exhortación que recomiendo leer detenidamente pues cada capítulo es una bella lección para todos. Por ejemplo, FRANCISCO apunta para muchos que “para ser santos no es necesario ser obispos, sacerdotes, religiosas o religiosos, o cuando nos recuerda el pasotismo en el que vivimos tan frecuente en nuestra sociedad : ”El mundo no quiere llorar: prefiere ignorar las situaciones dolorosas, cubrirlas, esconderlas”.

Pero también FRANCISCO nos habla de esperanza: “ La persona que ve las cosas como son realmente, se deja traspasar por el dolor y llora en su corazón, es capaz de tocar las profundidades de la vida y de ser auténticamente feliz”. FRANCISCO nos emociona al decirnos: “cuando encuentro a una persona durmiendo a la intemperie, en una noche fría, puedo sentir que ese bulto es un imprevisto que me interrumpe, un delincuente ocioso, un estorbo en mi camino, un aguijón molesto para mi conciencia, un problema que deben resolver los políticos, y quizá hasta una basura que ensucia el espacio público. O puedo reaccionar desde la fe y la caridad, y reconocer en él a un ser humano con mi misma dignidad, a una creatura infinitamente amada por el Padre, a una imagen de Dios, a un hermano redimido por Jesucristo. ¡Eso es ser cristianos! ¿O acaso puede entenderse la santidad al margen de este reconocimiento vivo de la dignidad de todo ser humano?”.
Son cuestiones que el Papa deja en el aire para que los responsables del mundo político económico y social las respondan con acciones sinceras, porque como apunta también “no podemos plantearnos un ideal de santidad que ignore la injusticia de este mundo, donde unos festejan, gastan alegremente y reducen su vida a las novedades del consumo, al mismo tiempo que otros solo miran desde afuera mientras su vida pasa y se acaba miserablemente”.

Una exhortación de FRANCISCO que, según sus propias palabras, tiene un objetivo claro:” hacer resonar una vez más el llamado a la santidad, procurando encarnarlo en el contexto actual, con sus riesgos, desafíos y oportunidades. Porque a cada uno de nosotros el Señor nos eligió «para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor”.

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