La Fundación Mapfre muestra 200 piezas hasta el 2 de septiembre.
Por primera vez en España, una retrospectiva de la obra de Brassaï permite conocer sus trabajos fotográficos y su labor en una disciplina que enriqueció como forma de expresión artística.
La Fundación Mapfre ha presentado este martes la exposición, que podrá visitarse hasta el 2 de septiembre, y que cuenta con el préstamo excepcional del Estate Brassaï Succession (París) y con otros fondos procedentes de algunas de las más importantes instituciones y colecciones particulares de origen norteamericano y europeo.
Organizada en 12 secciones temáticas, está compuesta por más de 200 piezas (fotografías de época, varios dibujos, una escultura y material documental). Las secciones dedicadas al París de los años treinta son las grandes protagonistas del recorrido.
Brassaï (pseudónimo de Gyulá Halász, 1899 – 1984) se trasladó a París en 1924 para dedicarse a la pintura, tras estudiar arte en Budapest y en Berlín. Pero muy pronto encontró una fuente de ingresos estable en la venta de artículos, caricaturas y fotografías a periódicos y otros medios ilustrados, y dejó a un lado el dibujo y la pintura, disciplinas por las que, no obstante, seguiría sintiendo una gran devoción y que iría retomando a lo largo de su vida.
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Fotografías de época, varios dibujos, una escultura y material documental procedentes del Estate Brassaï Succession, The Art Institute of Chicago, The Museum of Fine Arts (Houston), The Metropolitan Museum of Art (Nueva York), The Museum of Modern Art (Nueva York), el Musée National d’art moderne-Centre Pompidou (París), The Philadelphia Museum of Art o The San Francisco Museum of Modern Art.
"La ciudad de París se convirtió en el tema principal de su trabajo: su día a día, y especialmente su apariencia y su vitalidad nocturnas", explica la Fundación Mapfre, que añade que "su extraordinario tratamiento de la luz y la sutilidad de los detalles capturados en sus imágenes le hicieron célebre; con estas herramientas, Brassaï logró instantáneas que se convertirían en iconos culturales, símbolos de una época y testimonios de su irresistible fascinación por la capital francesa".
El 12 de junio de 1940, dos días antes de que el ejército alemán entrara en París, Brassaï abandonó la ciudad. Pero regresó en octubre y permaneció allí durante el resto de la ocupación. "El hecho de negarse a colaborar con los alemanes, le impidió fotografiar abiertamente, así que el encargo de Picasso de fotografiar sus esculturas se convirtió en su única fuente de ingresos. Además, y tras un paréntesis que había durado veinte años", Brassaï volvió a dibujar y a esculpir, y empezó a explorar su notable talento como escritor.
Brassaï fue un generador de imágenes de una fuerte evocación poética y visual que trascendía su carácter meramente documental
A partir de 1945, gracias a los numerosos encargos de la revista norteamericana Harper’s Bazaar, "volvió a dedicar parte de su tiempo a la fotografía y empezó a viajar regularmente, Edimburgo, España, Marruecos, Italia, Grecia, Turquía, son algunos de los lugares que visitó durante estos años", recuerdan los organizadores de la muestra.
A principios de la década de 1950 Brassaï ya era un fotógrafo plenamente reconocido y en 1955, el Art Institute of Chicago acogió la primera de sus exposiciones individuales en un museo estadounidense.
Su trabajo fue reconocido como una de las piedras angulares de la nueva corriente fotográfica, surgida entre las dos guerras mundiales: "Descubriendo el potencial de las escenas cotidianas y recuperando la concepción de la fotografía como medio creativo, generador de imágenes de una fuerte evocación poética y visual que trascendía su carácter meramente documental".