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ISLA DE PASCUA

Moáis, sombreros de 13 toneladas, hombrecillos verdes y ciencia

Moáis de la Isla de Pascua.
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Moáis de la Isla de Pascua. (Foto: Pixabay)
Eduardo Villamil
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eduardovillamilelimparciales/16/7/16/28
lunes 04 de junio de 2018, 20:23h
Actualizado el: 06/05/2018 16:04h
Un grupo de arqueólogos descubre la ingeniosa técnica que los pascuenses utilizaron para colocar rocas talladas de 13.000 kilos sobre la cabeza de las gigantestas estatuas.

Los impertérritos moáis, que presiden ajenos a los elementos las escarpadas costas de la isla de Pascua, han generado copiosa literatura a lo largo de las últimas décadas, desde que un joven Erich von Däniken los pusiera en el foco del incipiente género de la divulgación mistérica, que él mismo, junto a otros como Jacques Bergier, Peter Kolosimo o Robert Charroux, inauguraría a mediados del siglo XX.

El popular escritor suizo tuvo el mérito de poner a Pascua en el mapa, algo nada sencillo, teniendo en cuenta que se sitúa a más de 2.000 kilómetros del lugar habitado más cercano, las islas Pitcairn. No se puede decir lo mismo, no obstante, de sus teorías, muchas veces disparatadas y sin ningún fundamento científico.

En ¿Carruajes de los dioses?, publicado en 1968, Däniken exploraba la posibilidad de que ciertos monumentos de la antigüedad como las pirámides de Egipto, Stonehenge o los propios moáis, fuesen en realidad vestigios de un conocimiento tecnológico perdido, que, según él, habría sido transmitido por civilizaciones alienígenas a nuestros ancestros. El tiempo demostraría que sus explicaciones tenían mucho de fantasioso, pero poco de real...

Se han contabilizado más de 900 moáis en la isla de Pascua, la mayoría de los cuales se situaban en sus costas, aunque también se han encontrado estatuas en la cantera de donde se obtuvo la piedra. Muchos de ellos fueron labrados en toba del cono volcánico Rano Raraku, donde quedan más de 400 en diferentes fases de construcción. Su peso estándar ronda las 5 toneladas y no más de 30 o 40 pesan más de 10 toneladas. En un principio, llevaban también unos copetes o moños de piedra roja de más de 10 toneladas llamados "pukaos", que se extraían del cráter de Puna Pau, a veces muy lejos de las estatuas.

Cantera de moáis en Pascua. (Fuente: Dropus)

Sus autores fueron los antepasados de los actuales isleños, los rapanui, una etnia polinesia que llegó por mar a Pascua en fecha desconocida. Los arqueólogos creen que los moáis fueron construidos a lo largo de casi un milenio, desde el año 700 d.C. hasta el 1600 d.C. Sin embargo, entre los siglos XVII y XVIII se produjo una grave crisis poblacional, debido a la sobrexplotación de la pequeña ínsula (163 km²), lo que provocó una feroz guerra fratricida que diezmó a sus habitantes y puso fin a la milenaria tradición.

Prácticamente todos los moáis terminados, originalmente situados sobre una plataforma, denominada "ahu" en idioma rapanui, fueron posteriormente derribados por los isleños nativos en el período siguiente al cese de la construcción. Ello impidió que el moái más grande jamás construido, Te Tokanga (El Gigante), que habría llegado a pesar más de 270 toneladas, fuera situado en el privilegiado lugar que los pascuenses le tenían reservado. Un quebradero de cabeza menos para los investigadores actuales.

Estatuas andantes

El enigma clásico que plantean los moáis, aquel que Däniken sólo podía explicar valiéndose de hombrecillos verdes y platillos volantes, gira, y nunca mejor dicho, en torno a dos asuntos: ¿qué método emplearon los pascuenses para transportar las pesadas estatuas desde su lugar de construcción a su "ahu"? y una vez colocados en su "ahu" ¿de qué forma izaban los "pukao" para situarlos sobre su "cabeza"?

Aunque se han propuesto múltiples teorías, la primera cuestión quedó finalmente resuelta en 2012, cuando los investigadores Terry Hunt y Carl Lippo demostraron de forma práctica la técnica para mover las estatuas. Para ello construyeron un moái de 5 toneladas y 3 metros de alto, y reclutaron a 18 personas inexpertas. Utilizando únicamente tres cuerdas que rodeaban la cabeza del moái, el heterogéneo grupo consiguió mediante movimientos de vaivén que éste "anduviese" literalmente 90 metros en apenas 40 minutos, y sin reactores antimateria.

El asunto de los pukaos, no obstante, ha permanecido irresoluble, hasta ahora. Los pukaos son cilindros pétreos 13 toneladas de peso que los rapanui situaban encima de los moáis, en representación de los moños rojos típicos de los habitantes originales de la isla. Lo que traía de cabeza a los científicos era saber la fórmula que emplearon los constructores para levantar estas moles varios metros en alto y situarlas sobre las cabezas de las estatuas.

Un nuevo trabajo de investigación publicado en el Journal of Archaeological Science, por estos mismos autores de la Universidad de Penn State, acaba de arrojar luz al respecto. Y como en el anterior caso, la fórmula es tan sencilla como ingeniosa y efectiva.

Moái de la plataforma Ahu Ko Te Riku, luciendo el Pukao. (Fuente: Bjarte Sorensen)Dado que los sombreros son cilíndricos, sus constructores solo tenían que hacerlos rodar por la isla hasta su destino. Una vez en el moái, se construía una rampa de tierra de unos 40 metros de largo que llegase hasta su cabeza. Después, los rapanui ataban el sombrero con cuerdas y tiraban de él hasta que llegaba al lugar indicado.

Cuando el sombrero estaba en la parte superior de la rampa, no podía simplemente colocarse en su lugar. Antes tenían que darle la vuelta y situar su base plana sobre la cabeza del moái.

Los sombreros podían girarse 90 grados y luego asentarse con pequeñas palancas de madera en las copas de las estatuas. Entonces, el sombrero simplemente sería levantado y pivotado en el borde y en su lugar. De acuerdo con esta teoría, la tierra de las rampas se usó para formar la plataforma que rodea las estatuas.

"Esta es la primera vez que alguien ha explorado sistemáticamente las evidencias de cómo se colocaron los sombreros gigantes en la parte superior de las cabezas de los moáis de la Isla de Pascua", señala Lipo. "Nuestro trabajo combina un modelado 3-D de vanguardia con análisis de artefactos y modelos tomados de la física para alcanzar a la mejor respuesta".

Diagrama del escenario de emplazamiento de pukao respaldado por el análisis de la forma y la física asociada a su transporte. (Fuente: Sean Hixon)

Se han despejado muchos interrogantes sobre los moáis, pero en ningún caso se ha resuelto el enigma completo. Sobre todo porque aún queda una pregunta básica por contestar: ¿por qué los construyeron?

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