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PLAYAS Y PISCINAS

Galicia, sin socorristas en pleno verano

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Foto de archivo (Foto: Efe)
sábado 07 de julio de 2018, 14:30h
La normativa de esta comunidad, distinta a la del resto de España, impide cubrir todos los espacios acuáticos y, en consecuencia, pone en peligro la seguridad de los bañistas.

Galicia cuenta con casi 1.200 kilómetros de costa y cientos de otros espacios acuáticos naturales y piscinas y este verano, como lleva sucediendo desde 2015, se ha encontrado con la imposibilidad de cubrir la demanda de socorristas para los mismos.

El problema recae en la normativa de la Xunta de Galicia para formar socorristas, que se volvió hace seis años "muy exigente", cuenta a El Imparcial el director de la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo (RFESS), Alberto García Sanz.

En el año 2012, Galicia fijó la formación mínima en una "gran carga lectiva". Mientras que en otras comunidades los cursos duran aproximadamente un mes y el coste ronda los 300 ó 400 euros, en la provincia gallega, se establece por norma 300 horas lectivas -lo que se traduce en dos o tres meses de duración- y un presupuesto entre los 1.200 y 1.400 euros. "Es una diferencia abismal en tiempo y dinero y todo ello para trabajar en una comunidad en la que el mercado laboral es de dos meses de verano: julio y agosto", critica García Sanz. "Y si a todo esto le sumamos que un salario de socorrista no es elevado, pues evidentemente ha pasado lo que tenía que pasar: Galicia se ha quedado sin socorristas", añade.

Otra de las diferencias con respecto al resto de España es que en Galicia se deja de exigir un diploma de socorrista, como se había hecho hasta entonces, y se empieza a requerir un certificado de profesionalidad o un título de técnico deportivo. Unos requisitos que, según el director de RFESS, "no tienen sentido". En primer lugar porque los certificados de profesionalidad son públicos y, por tanto, gratuitos para personas desempleadas; y en el caso de los títulos de técnico deportivo, porque pertenecen a un real decreto que fue aprobado solo un año antes, en 2011, y, en consecuencia, era "imposible" que en 2012 e incluso en años posteriores pudiese desarrollarse.

"Personas más eficientes no acceden a esta formación porque van a cursar algo que ya saben, la duración del curso así como el coste son excesivos y porque trabajar dos meses de verano por 700 euros no compensa"

De esta forma, "lejos de solucionar un problema que no existía, se generó una situación que objetivamente afecta a la seguridad de la ciudadanía en los espacios acuáticos", denuncian desde RFESS en un comunicado.

En 2017, la Xunta de Galicia pone en marcha una modificación de este decreto pero, sin embargo, no soluciona los problemas derivados de la normativa. Los cursos siguen siendo muy caros y de excesiva duración y, además, los salarios permanecen estancados.

"La solución es que la formación sea de calidad y no de cantidad", propone el organismo federativo. Debe ser la Federación Española de Salvamento y Socorrismo y la Federación gallega las que, por competencias delegadas, examinen a los futuros socorristas de las competencias que se exigen en los certificados de profesionalidad sin tener que cursar las 300 horas completas. "No tiene ni pies ni cabeza que una persona que conoce perfectamente el medio acuático tenga que volver a cursar algo que ya tiene superado y se forme a gente en paro que prácticamente no sabe nadar".

"No puede ser que la seguridad de nuestras playas esté supeditada a una normativa tan rigurosa"

En definitiva, "han hecho una normativa muy exigente que no suma, sino resta y que, además, las personas que reciben cursos de muchas más horas, tampoco son los mejor preparados" para velar por la seguridad de los bañistas -aunque hayan superado unos mínimos para ser eficientes-.

La gran mayoría de los concellos de la Costa da Morte han tenido grandes dificultades para cubrir este verano las plazas de socorristas. En algunos casos, literalmente no encuentran a nadie ni en las oficinas de empleo de la zona ni en a las federaciones deportivas ni tampoco en las empresas privadas. En los ayuntamientos de las Rías Baixas, los de O Val Miñor son los más afectados. Mientras que las ocho playas de Baiona y Nigrán, galardonadas con la bandera azul, han iniciado la temporada estival sin poder lucir el distintivo por la falta de socorristas. "O cambian la normativa o cambian el salario, o Galicia va a estar sin socorristas muchos años", alerta García Sanz.

Es por esta razón que RFESS reclama al Gobierno gallego que reemplace "la estricta y errática regulación" de una profesión que prácticamente se reduce a dos o tres meses de verano a lo largo del año en su territorio, por cursos de menor carga lectiva a socorristas que ya poseen un gran dominio del medio acuático.

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