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ENSAYO

James Salter: El arte de la ficción

domingo 02 de septiembre de 2018, 19:13h
James Salter: El arte de la ficción

Prólogo de Antonio Muñoz Molina. Traducción de Eugenia Vázquez Nacarino. Salamandra. Barcelona, 2018. 112 páginas. 15 €. Libro electrónico: 9, 99 €.

Por Ángela Pérez

Por Ángela Pérez

Uno de los grandes de las actuales letras norteamericanas, Richard Ford, escribió rendidos elogios sobre su compatriota y colega James Salter (Nueva York, 1925-Sag Harbor, 2015), sin duda otro de los grandes por mucho que en cierta medida haya quedado como un escritor oculto y de culto. En su interesante colección de ensayos Flores en las grietas (Anahrama), el Premio Princesa de Asturias de las Letras 2016 señala: “Los lectores de literatura de ficción tienen como artículo de fe que James Salter maneja el inglés americano mejor que ningún otro escritor de nuestros días […] Y seguramente no hay intuición tan penetrante para los detalles del mundo y su nada obvia problemática emocional, ni mirada tan perspicaz para nuestra frágil naturaleza humana, como la intuición y la mirada de James Salter”.

El arte de la ficción recoge tres conferencias dictadas por Salter en la Universidad de Virginia. Tiene ochenta y nueve años, y pocos meses después moriría. Pero la lucidez de estas reflexiones resulta extraordinaria, formando una suerte de testamento literario del autor de Años luz, sin duda una de las novelas -analizada precisamente por Ford en el volumen citado más arriba-, imprescindibles del siglo XX, indagación con escalpelo y a la vez poético del desamor.

A través de una cercana primera persona, y mediante un estilo preciso y claro, Salter desgrana el arte de escribir, su propia experiencia, y agudos comentarios sobre algunos de sus autores y libros como, entre otros, Flaubert, Céline y Faulker, Nabokov, García Márquez, Saul Bellow, Marguerite Duras. Ofrece asimismo consejos sensatos que nunca deberían olvidarse, como la importancia del primer párrafo o la necesidad de una dedicación sin escatimar esfuerzos. “Ser escritor es estar condenado a corregir”. Y reivindica la lectura, algo cada vez más necesario: “Nunca he llegado a tener afinidad ni a sentirme realmente cómodo con personas que no leen o que nunca han leído. Para mí es un requisito esencial. De lo contrario echo en falta algo, amplitud de miras, noción de la historia, una sintonía compartida. Los libros son contraseñas”.

Y todo ello con extrema sencillez. Bien señala Antonio Muñoz Molina en el prólogo al volumen que “se distingue a un verdadero maestro en que carece de arrogancia. Muestra la incertidumbre y el deleite de ir aprendiendo, no la soberbia de saber. En las breves páginas de estas charlas sobre el arte de la ficción se aprende tanto que uno tiene la sensación de escuchar la voz de James Salter”.

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