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CRÓNICA POLÍTICA

Los bandazos de Sánchez, también con el manejo de su "crisis doctoral"

Pedro Sánchez, esta semana.
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Pedro Sánchez, esta semana. (Foto: EFE)
Eduardo Villamil
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eduardovillamilelimparciales/16/7/16/28
domingo 16 de septiembre de 2018, 08:49h
El presidente sigue activo en redes pero evita a toda costa dar explicaciones en el Congreso.

En medio de la mayor crisis de la historia de su breve y errático Gobierno, el presidente y doctor Pedro Sánchez se ha quedado sin voz. El "gato muerto" que el líder de Cs, Albert Rivera, lanzó a su escaño parlamentario el pasado miércoles, durante la sesión de control inaugural del nuevo curso político, ha hecho mella.

Las palabras de Rivera -"Le pido que para disipar cualquier duda, haga usted pública su tesis. Acabemos con la sospecha y la duda razonable"-, cayeron como un tiro en la bancada socialista. Sánchez, obligado a contestar en virtud del artículo 80 del reglamento -como le recordó Ana Pastor-, a duras penas pudo contener una mueca a caballo entre la ira y el descontrol.

"Ha convertido su pregunta parlamentaria en un lodazal", balbuceó nerviosamente el líder socialista, tras asegurar -mintiendo- que su tesis estaba "publicada" en el Teseo. Cuando la presidenta del Congreso le cortó el micrófono por haber excedido su tiempo de intervención, Sánchez, enfadado e impotente, sólo acertó a mascullar: "Os vais a enterar", a la vez que dedicaba un gesto pandillero a la bancada de Ciudadanos. Desde entonces el presidente, al igual que su homólogo estadounidense, Donald Trump, ya sólo se comunica a través de mensajes en redes sociales. O peor aún: de burofaxes...

Ese mismo miércoles decenas de periodistas peregrinaron, como si buscaran el santo grial, a la biblioteca de la Universidad Camilo José Cela para estudiar -no sin pocas objeciones- la tesis de Sánchez. Como es lógico, la buena labor periodística no tardó en dar sus frutos, y a las pocas horas comenzaron a ver la luz informaciones que dejaba en un muy mal lugar al presidente. No sólo por el "inane" nivel intelectual de su obra -como señalaba Manuel Conthe en El Mundo-, sino, y sobre todo, por las fundadas sospechas -hoy certezas- que apuntaban al plagio.

El jueves, Sánchez apenas pudo sacar pecho por exhumar a Franco del Valle de los Caídos. El presidente se despertó enfurecido con algunos medios, como ABC, por descubrir -parte de- el pastel: "Pedro Sánchez plagió su tesis doctoral", fue el rotundo titular que abría el diario de Vocento. Tan enfadado estaba, que él -y sólo él- publicó un agresivo tuit defendiendo su honor y amenazando con la vía penal a cualquier medio que no le bailase el agua. Por supuesto, los diarios implicados continuaron su labor de información y mantuvieron su línea editorial, ignorando el matonismo del jefe del Ejecutivo.

No deja de ser curioso que la misma herramienta comunicativa que Sánchez empleaba en 2011 para pedir ayuda con la bibliografía -¡un año antes de terminar su tesis!- le sirva ahora para señalar con dedo acusador a todo medio que denuncia irregularidades.

El mismo jueves, ante el creciente runrún que se estaba generando en torno a su -hasta entonces- inaccesible obra magna, Sánchez, más tranquilo y contenido, publicó un largo post en su cuenta de Facebook explicando sus motivaciones para realizar la tesis y el estajanovista esfuerzo que le dedicó. Además, anunció -contradiciendo lo que el mismo había dicho en sede parlamentaria 48 horas antes- que su tesis se digitalizaría y publicaría en internet este viernes. Pero el líder socialista no se quedó ahí, sino que también explicó su particular visión del asunto:

"Hablemos claro: el problema es que quienes gobernaban hace cien días no han asumido que hoy son oposición. Ambos. A falta de un proyecto político sólido, y ante la ausencia de propuestas que convoquen a la mayoría social del país, el conservadurismo y el neoconservadurismo, se han unido en una campaña de desprestigio hacia mi persona. No asumen que perdieron la moción de censura. Que ya no gobiernan. Y que se está conformando un espacio alternativo de gobierno progresista."

El viernes, Sánchez pretendió dar el asunto por zanjado. Para ello utilizó una táctica comunicativa como mínimo cuestionable: emplear a sus hijas para dulcificar su imagen ante la opinión pública. "Esta mañana, en la mesa del Consejo de Ministros, me he encontrado una sorpresa... ¡Os quiero!", escribía el jefe del Ejecutivo en su cuenta de Instagram, adjuntando etiquetas como "#Familia", "Cariño" u "#orgullodepadre".

Pero la calma duraría poco en Moncloa. Al ver que los diarios a los que aludía en su tuit de amenaza no sólo no rectificaban su información, sino que continuaban, con más ímpetu si cabe, investigando pormenorizadamente su chapucera tesis, el doctor Sánchez pasó a la acción y puso en marcha a su equipo. Al equipo de Correos, más concretamente.

El presidente remitió varios burofaxes a distintos medios de comunicación (algunos con carta anexa) impeliéndoles a retirar sus acusaciones y volviendo a amenazarles con una querella judicial en caso contrario. La carta, a la que hoy responde ABC, resulta igual de mediocre que la tesis. Quizás el punto de mayor interés de la misma sea que Sánchez reconoce implícitamente que se autoplagió en una de sus preguntas:

"Su diario califica de autoplagio la utilización de artículos míos previos a la tesis doctoral que habían sido publicados en revistas especializadas. Hablar de plagio en este caso resulta simplemente absurdo cuando el autor soy yo mismo."

¿A qué cree el doctor cum laude Sánchez que se refiere el "autoplagio" más que a copiar contenido de una obra propia sin citarla debidamente?

Pero la traca final ha llegado este sábado. Ni corto ni perezoso, Sánchez ha escrito en su cuenta de Twitter: "Celebramos el #DíaDeLaDemocracia con transparencia, con diálogo político, devolviendo la dignidad y haciendo justicia con las víctimas del franquismo, recuperando derechos sociales al Estado de Bienestar, con una sanidad universal, una visión europeísta, feminista e igualitaria".

El tuit va camino de batir récords en la cuenta del doctor Sánchez. Al tiempo de redactar esta pieza acumulaba más de 1.300 respuestas de los usuarios, la mayoría de ellas llamándole de todo menos bonito. Sánchez está activo en redes, pero se niega a explicar los claroscuros de su tesis en sede parlamentaria, del mismo modo que se negaba a dejar que el resto de mortales la leyese a través de internet.

La mayor crisis del Gobierno de Sánchez es también la mayor crisis de Sánchez. La vitola de honorabilidad, transparencia y limpieza de la que presumía se ha volatilizado, provocando que sus niveles de exigencia frente a la corrupción, con los que él y su refundado partido entraron en el Congreso, no puedan volver a ser los mismos, en ningún caso.

Sánchez seguirá sentado y asido a su poltrona todo el tiempo que le dejen, contradiciéndose -sí, otra vez- con respecto a cuando pedía la dimisión de Cifuentes o Casado porque les habían "regalado un máster".

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