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Novela

Elisabeth Mulder: Una sombra entre los dos

domingo 20 de enero de 2019, 19:16h
Elisabeth Mulder: Una sombra entre los dos

Edición de Pepa Merlo. Renacimiento-Espuela de Plata, 2018. 322 págs. 19,90 €.

Por Inmaculada Lergo Martín

En 1934, la poeta, novelista y traductora Elisabeth Mulder (Barcelona 1904-1987), que ya había publicado cinco poemarios entre 1927 y 1933, da a luz su primera novela, Una sombra entre los dos, obra que tuvo de inmediato una extraordinaria acogida de crítica y público, quedando después, hasta la presente edición del sello editorial de Renacimiento «Espuela de Plata», en un injusto olvido. La cosmopolita Elisabeth Mulder, que pasó su niñez en Puerto Rico, país de origen de su madre; y varias temporadas en Europa, por lo que dominaba varios idiomas: inglés, francés, alemán, italiano y ruso, lo que le permitió traducir prosa y verso de autores como Pearl S. Buck, Aleksandr Pushkin -primera en nuestro país en traducirlo directamente del original-, Charles Baudelaire o John Keats, entre otros, vivió la mayor parte de su vida en Barcelona, desarrollando una intensa actividad intelectual. Escribió y publicó, además de sus traducciones, poesía, novelas, cuentos, crítica literaria, literatura infantil y hasta teatro, colaborando en numerosas revistas y publicaciones periódicas (Mundo Gráfico, El Noticiero Universal, Las Provincias, La Noche, El Correo Literario, Destino, La Vanguardia Española, Ínsula, Vértice…, por nombrar solo algunas). Formó parte de la tertulia de Eugenio d’Ors y dio exitosas conferencias dentro y fuera de España.

Pese a todo ello, la reedición de este texto ha revelado un nombre desconocido para los lectores. La edición crítica, en 1992, de Alba Grey, a cargo de M.ª del Mar Mañas, dentro de la pionera colección «Biblioteca de Autoras» de la ya desaparecida editorial Castalia, así como la tesis doctoral La obra narrativa de Elisabeth Mulder de esta misma profesora, supusieron la punta de lanza inicial en el rescate de su figura de novelista, revelándonos una obra de valores cosmopolitas, «psicológica y elegante, síntesis de elementos modernistas y vanguardistas». Y Pepa Merlo, responsable de la presente edición, lo hizo como poeta en la antología colectiva Peces en la Tierra. Antología de mujeres poetas en torno a la Generación del 27 (2010). Dejamos así de estar «huérfanos» -nos dice Merlo- de una obra «de ejecución impecable, que se adelantó a su tiempo en cuanto a técnicas narrativas, elogiadas y muy reconocidas en autores posteriores, y que ofrece una visión de la realidad desde un punto de vista novedoso, el de la mujer».

Y probablemente sea este el motivo de tan largo olvido, más probablemente que otros citados por Merlo en el prólogo -por otro lado excelente- donde considera que autora y obra fueron condenadas al limbo por españoles y por catalanes. Los españoles -afirma- «consciente o inconscientemente» y «con toda probabilidad», lo hicieron «por ser ella catalana», razón que me parece cuestionable a la vista de otros muchos autores catalanes editados y reeditados en España; y que los catalanes la relegaron «por escribir en español», lo que en todo caso habría sido así ya a partir de los años 80 en adelante. Lo que no podemos dejar de considerar, como igualmente apunta Merlo, es que Mulder era una mujer, hecho que -a la vista de la calidad de su obra- habrá sin duda contribuido a su olvido, especialmente al de esta novela, que muestra, sin mayor violencia ni acalorados discursos panfletarios, por otro lado, unos usos sociales que la relegaban del ámbito laboral o creador. En el caso de Patricia, la protagonista de Una sombra entre los dos, una mujer intelectualmente muy valiosa (es cirujana, como su hermano), dicho apartamiento, tras su boda, es aceptado durante muchos años por ella misma, llevada por el amor a su marido y por la dificultad de apartarse de lo que socialmente era visto como más apropiado para la mujer -además, en la novela, dentro de una burguesía de clase alta, en la que estos condicionantes eran aún más determinantes-.

El prólogo de Merlo, estableciendo un paralelismo entre el personaje femenino -Nora- de Casa de muñecas de Ibsen, y Patricia, muestra con acierto la tesis fundamental de esta historia: «Patricia representa al nuevo modelo de mujer, la mujer de los años treinta, capaz, independiente, cuya condición de individuo en apariencia se ha desarrollado con éxito por encima de cualquier convencionalismo social. El drama aparece cuando toma conciencia de que todo eso no es más que una mentira […], porque la sociedad en la que se desenvuelve no está hecha a la medida de la nueva mujer».

Toca ahora a los lectores, y a las lectoras en particular, junto a las necesarias reivindicaciones para conseguir un plano de igualdad en el reconocimiento intelectual a la obra creativa hecha por mujeres, la adquisición, lectura y difusión de este y otros textos que valiosas iniciativas editoriales ponen a nuestra disposición.

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