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ÓPERA

La soprano Sonia de Munck cautiva en el Teatro Real con su adicción al teléfono

La soprano Sonia de Munck cautiva en el Teatro Real con su adicción al teléfono
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(Foto: Javier del Real)
lunes 25 de marzo de 2019, 09:36h

Una Sonia de Munck rebosante de talento, simpatía y solo aparente fragilidad ha conmovido al público del Teatro Real este fin de semana en las representaciones de El Teléfono o El Amor a Tres, la ópera de Gian Carlo Menotti (1911-2007), que tuvo la virtud de anticiparse, hace ya siete décadas, a la transformación que está causando en las relaciones “ese tercero”, el teléfono (hoy el Smartphone). La cuestión es, como se plantea en el mismo inicio de la ópera: “¿Sobrevivirá el amor -lo harán las relaciones humanas- a la era del Smartphone?”.

La cuestión no es baladí. Tomás Muñoz, responsable de la escena, plantea una visión de la cuestión (de por sí seria e, incluso, preocupante) amena y simpática, pero no por ello menos ácida: la “adicción a la conexión está dañando las relaciones humanas”. En primer lugar, Muñoz introduce a un “personaje puente” entre la ópera y el público, que no es otro que el popular actor Pepe Viyuela, galardonado recientemente con el Premio de la Unión de Actores al Mejor Actor Secundario. Gracias a este personaje interpuesto, la ópera de Menotti, de 1947, que en la partitura dura apenas media hora, consigue una extensión de espectáculo - digamos- estándar. Además, como Viyuela actúa en realidad de presentador (de los personajes, del argumento…), se consigue una mayor conexión – nunca mejor dicho- de la obra de Menotti con el público de hoy. Sin la adaptación de Muñoz la visionaria obra del compositor ítalo-estadounidense corría el riesgo de quedar anticuada, de perder su potencia; ello por varias razones: el primitivo teléfono es ya un artefacto casi de museo, desconocido por la mayoría de los más jóvenes; pero, sobre todo, porque la necesidad de saber “¿qué pasa por ahí?” mientras uno está tranquilamente sentado en su sofá es ya patológica. El problema no ha hecho sino agudizarse con la llegada del Smartphone. En este sentido, Muñoz hace un trabajo magistral de acercamiento y actualización del problema detectado por Menotti. La puesta en escena es tan brillante que, si no fuera porque detrás existe una sólida creación original -la ópera misma de Menotti-, se estaría ante una extraordinaria performance.

Javier del Real / Teatro Real

Sonia de Munk encarna a la perfección a la mujer romántica, fantasiosa, afable, simpática, positiva y… “enganchada al teléfono”.., porque ama.., porque necesita saber qué les pasa a sus amigos, y también desahogar sus problemas…, aunque esto lo haga en medio de una declaración de amor: cuando su prometido marcha a tomar un tren, tras un frustrado intento de proposición de matrimonio en el que Lucy -Sonia Munck- ha estado todo el tiempo hablando por teléfono sin dejar que su amado termine de declarársele, ésta se queda desolada al tomar conciencia de la situación: “¿Cómo ha podido irse?” “¿Qué tenía que decirme?” Muñoz ha sabido retratar, con una estética impecable, propia de un musical americano, la trepidante vida de hoy: la necesidad de información –de estar en todos los caldos- hace que, llegado el momento, el ser humano relegue a un segundo plano las relaciones humanas. Por esta razón ese pequeño artefacto, el teléfono inteligente, es el tercero en ese ménage à trois o amour à trois.

El personaje de Lucy difiere radicalmente del de Ben (interpretado por el barítono Gerardo Bullón). El contraste entre los registros de los protagonistas –de soprano ligera el de ella y de barítono el de él- fue una acertada elección del compositor, con la que, no sólo se consigue, por ejemplo, un dúo bellísimo, sino con la que se refuerza la diferencia de caracteres de los personajes: Ben es un hombre tímido, poco extrovertido, que busca la seguridad, y… aburrido. Lucy, en cambio, es luminosa, burbujeante, sin dobleces, lo que atrae enseguida a Ben. El desencuentro de la pareja tras el intento frustrado de petición de matrimonio por parte de Ben tiene un final feliz porque la pareja consigue -como no podría ser de otro modo- darse el sí por teléfono, cuando Ben ya está en la estación.


Javier del Real / Teatro Real

En la versión de El Teléfono o El amor a tres de Gian Carlo Menotti, ofrecida por el Teatro Real, se ha optado por el castellano y el inglés; la adaptación de Tomás Muñoz forma parte de un proyecto del coliseo madrileño para la temporada de El Real Junior, que pretende acercar la ópera al público infantil y adolescente.

Las funciones de El Teléfono han tenido lugar este fin de semana, los días 23 y 24 de marzo, en sesión doble, a las 11:00 y 13:00 horas. En la producción han participado los Solistas de la Orquesta Titular del Teatro Real.

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