www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

ENTREVISTA

Lluís Montoliu: "Algún día copiaremos y pegaremos genes como mensajes de WhatsApp"

El investigador del CSIC, Lluís Montoliu.
El investigador del CSIC, Lluís Montoliu. (Foto: CSIC)
domingo 28 de julio de 2019, 14:06h
El biólogo del CSIC presenta Editando genes: recorta, pega y colorea, el primer libro en español sobre CRISPR, la tecnología de edición genética que está revolucionando el mundo.

Hace 14 años en uno de tantos laboratorios de la Universidad de Alicante, un desconocido (por muchos) e ignorado (por otros muchos) investigador español descubriría la tecnología de edición genética más importante de todos los tiempos. Su nombre: Francis Mojica. El de su creación: CRISPR.

Gracias a esta revolucionaria técnica es posible editar el genoma de cualquier ser vivo, lo que abre un amplísimo abanico de opciones: desde la medicina a la alimentación, pasando por la agricultura. Aunque, sus aplicaciones más interesantes tienen que ver con las enfermedades raras o el cáncer. De hecho, este avance sirvió para que las genetistas Emmanuelle Charpentier y Jennifer Doudna (que desarrollaron la idea de Mojica), ganasen el Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica en el año 2015.

A fin de promocionar la labor de este pionero de la edición genética, que suena para el Nobel, otro gurú de este campo en España, el biólogo molecular e investigador del CSIC, Lluís Montoliu, publica Editando genes: recorta, pega y colorea (Next Door Publishers), la primera obra en nuestro idioma que explica de forma pormenorizada en qué consiste esto del CRISPR y cómo nos estamos ya beneficiando de sus innumerables aplicaciones.


Su libro comienza resaltando la labor del investigador ilicitano Francis Mojica y aventura que no recibió el Príncipe de Asturias en 2015 por “puro desconocimiento” de los integrantes del jurado…

Esta es mi opinión. Lo que haya ocurrido en ese jurado es confidencial y solo lo saben sus miembros. Yo empecé a utilizar estas herramientas en la primavera de 2013, poco después de que saliesen. Y no será hasta diciembre de 2014, cuando llevábamos más de año y medio empleándolas y nos considerábamos expertos en la materia, cuando yo descubro y conozco a Francis Mojica. Hasta ese momento nunca había oído hablar de él. Creía saber bastante de CRISPR, pero, evidentemente estaba en un error porque me faltaban los 20 años de estudios que él tenía. Si a mí me faltaban, como no iban a faltarles a otras personas que no estaban trabajando con esta técnica. De hecho, las discusiones para elegir al ganador de ese año, se produjeron pocos meses después de que yo mismo descubriese el trabajo de Francis.

¿Cómo es posible que ni ellos ni usted supieran de su existencia y de estas investigaciones, que luego han resultado ser trascendentales para la genética?

Vivimos en un mundo muy encasillado, en el que la ciencia tiende cada vez más hacia la especialización absoluta. Habría estado bien que, antes de que yo comenzara a promocionar a Francis en 2014, algún compañero microbiólogo, que sí conocía su trabajo, ya hubiese hablado de él.

Este investigador, que suena para el Nobel desde hace un tiempo, llegó a presentar su descubrimiento a prestigiosas revistas, como Nature, y fue rechazado en muchas ocasiones…

En efecto. Juzgaron su artículo de forma inoportuna e inopinada basándose únicamente en apriorismos. Cuando la gente piensa en Alicante se imagina palmeras, la playa, vacaciones… No piensa que un investigador sin colaboradores internacionales, y con la única ayuda de sus alumnos, pueda haber desarrollado una idea magistral, que a nadie más se le ha ocurrido. Si a Francis le dan el Nobel, imagino que todas esas publicaciones que lo rechazaron se darán de cabezazos por haberlo dejado pasar.

"Da igual el color del partido que sea. No creo que nuestras autoridades valoren suficientemente el motor de progreso e innovación que representan los científicos"

¿Valoramos en España a nuestros científicos?

En España los investigadores seguimos apareciendo repetidamente en los primeros puestos de las profesiones que admira y respeta la sociedad en general, junto a los médicos. Sin embargo, esta querencia manifestada por la sociedad no parece transmitirse adecuadamente a nuestras autoridades. Da igual el color del partido que sea. No creo que valoren suficientemente el motor de progreso e innovación que representan los científicos. De la misma manera que hay partidas de gastos intocables y esenciales en los presupuestos (pensiones, educación, sanidad...) en este mismo plano debería estar nuestra inversión y gasto en I+D+i. Y estas partidas deberían aumentar, no disminuir, en épocas de crisis. Los países ricos lo son porque invierten en ciencia, no invierten en ciencia por ser ricos.

¿Cómo definiría la técnica de edición genética CRISPR para alguien que nunca ha oído hablar de ella?

Es una nueva tecnología que nos permite cambiar cualquiera de las letras de cualquier gen de cualquier organismo, tal y como nosotros habitualmente corregimos letras o palabras equivocadas cuando escribimos cualquier texto. Por eso se habla de edición, porque editamos nuestro genoma, el genoma de cualquier especie. Es una tecnología que deriva de las bacterias, de cómo ellas se defienden de los virus que las acechan.

"Vamos a comernos antes las aplicaciones de CRISPR que a beneficiarnos médicamente de ellas"

¿Cuáles son sus principales aplicaciones?

Vamos a comernos antes las aplicaciones de CRISPR que a beneficiarnos médicamente de ellas. Comenzaremos tanto con vegetales como con animales editados genéticamente. Nos ayudará a tener pan bajo en gluten, plantas mejor adaptadas a la sequía o más ricas nutricionalmente. También servirán, por ejemplo, para controlar las poblaciones de mosquitos, portadores y transmisores de enfermedades como la malaria, la fiebre amarilla, el zika… disminuyendo su fertilidad o su ciclo de vida. Las aplicaciones médicas en seres humanos serán las últimas en llegar. De ellas, las primeras que veremos serán las terapias génicas ex vivo, es decir, sobre células extraídas, editadas y retornadas al paciente, con la esperanza de que lo curen.

Tenemos frutas y verduras transgénicas, ¿sucederá algo similar con los animales, como vacas y cerdos?

Mediante edición genética ya se ha conseguido en Estados Unidos utilizar una mutación que existe en la raza Angus, cuya carne está presente, por ejemplo, en hamburguesas de alta calidad, para hacer que nazcan vacas Holstein (las lecheras) sin cuernos, lo que redunda en beneficio de ellas mismas (porque no se cornean) y de los ganaderos (que no tienen que serrárselos). Esta es una aplicación de la edición genética que va más allá de cuestiones productivas. En cerdos, existe una enfermedad infecciosa denominada síndrome del virus respiratorio reproductor, que mata a centenares de miles de animales cada año, con pérdidas multimillonarias. Gracias a la edición genética, en el Instituto Roslin de Edimburgo, han conseguido que los cerdos nunca más vuelvan a ser afectados por este virus. Y así podríamos seguir todo el día.

Algunos tecno-optimistas suelen recurrir a CRISPR para justificar su visión del nuevo superhumano, más fuerte, longevo, apuesto…

Soy prudente. No soy un tecno-optimista. Trabajo diariamente con estas técnicas. Sé de lo que son capaces, pero también sé de las limitaciones y de lo poco que controlamos el resultado final.

Una de las cosas de la que más se quejan los científicos que trabajan con CRISPR es de la falta de regulación…

Estas herramientas son muy poderosas y deben ser reguladas. Si cualquiera de nosotros pide que se nos envíe a casa un isótopo radioactivo, nunca nos lo mandarán, porque la ley lo prohíbe. En cambio, si entramos en una web de las que venden reactivos CRISPR, tras elegir la que nos interese y pagar unos centenares de euros, nos los entregarán en casa. Los que investigamos estos temas sabemos que es necesaria una regulación, que tiene que ser necesariamente de cada una de las naciones. No existe la legislación supranacional. ¿Por qué se hizo el experimento de edición genética con humanos en China? ¿Por qué se plantea ahora repetirlo en Rusia? Porque en ninguno de esos lugares hay regulación al respecto. Ahora en China se han planteado legislar sobre ello después del gran rechazo de la comunidad científica.

"Tenemos que avergonzar públicamente a Rusia y China por dar cabida a experimentos irresponsables que nunca deberían haberse hecho"

¿Cree realmente que países como China o Rusia se ‘van a dejar’, sabiendo la ventaja competitiva que puede suponer esa ‘libertad’?

No soy ingenuo y sé que nos podemos poner como nos pongamos, pero, al final, quienes deciden son ellos. Lo que tenemos que hacer es avergonzarles públicamente. Si China y Rusia dan cabida a estos experimentos irresponsables que nunca deberían haberse hecho, el resto de países tienen que señalarlos y decirles que ese no es el camino.

­Cuesta creer que el Gobierno chino no estuviese enterado…

Parece muy difícil que en un país tan intervenido pueda fraguarse un experimento, que requiere de centros de investigación, hospitales y profesionales de muy diversos ámbitos.

A principios de 2018, otro grupo de científicos chinos, logró clonar a un grupo de monos. Uno de los responsables del experimento declaró: “La clonación de humanos está más cerca de hacerse realidad”.

Es un comentario fuera de contexto. No lo suscribo. Ni estaba cerca en 1997 cuando se clonó a Dolly, ni lo está en el 2018. 21 años después, la eficiencia de clonación de un mamífero como un primate no humano es parecida a la que se tenía cuando se clonó a Dolly. Esto quiere decir que se trata de una tecnología extraordinariamente ineficiente porque nos cuesta horrores generar centenares de embriones para que al menos uno acabe llegando a término. De nuevo, el riesgo supera a los beneficios, en caso de que los hubiera, cosa que dudo.

¿Cuándo considera un científico que un humano es un ser vivo?

Yo considero que una persona solo lo es desde que nace.

"Claro que la ciencia tiene límites, en contra de lo que algunos proponen. Es el conocimiento el que no debe tenerlos"

¿Dónde se encuentra el límite de la edición genética?

Toda sociedad tiene unos códigos de moral que son los que definen lo que está bien y mal; y los que se utilizan para elaborar una legislación que, en definitiva, acaba determinando lo que se puede y no se puede hacer. Claro que la ciencia tiene límites, en contra de lo que algunos proponen. Es el conocimiento el que no debe tenerlos. Tengo muy claro lo que se puede hacer y lo que no. Cuando hay gente que se salta los límites, como en China, hay que denunciarlo y decirlo claramente: eso estuvo mal.

En el libro afirma que el talón de Aquiles de la edición genética no está en el cortar sino en el pegar. ¿Podría explicarlo?

El libro se llama Recorta, pega y colorea, porque el recortar relativamente sencillo, pero el pegar no lo es tanto. Es decir, tras producirse el corte en el gen que queremos utilizar no controlamos cómo las proteínas lo restauran, y, por tanto, se equivocan. Lo hacen de múltiples maneras. Una de ellas será exactamente la que teníamos prevista, pero será una de muchas. Esto puede gestionarse correctamente si trabajamos con plantas o con ratones. Puede salirme uno correcto y 19 incorrectos. Pero ¿cómo se traslada esta incertidumbre a pacientes? Esta falta de control que todavía tenemos con los sistemas CRISPR hace que aún no sea aplicable a humanos. No puedo ofrecer una terapia a 20 personas y decirles que, en el mejor de los casos, uno se curará y el resto, no solo no se curará sino que irá a peor. Ni es éticamente aceptable, ni es prudente. Es una irresponsabilidad.

¿Conseguiremos algún día pegar genes como mensajes de WhatsApp?

Creo que algún día. Y en eso estamos trabajando muchos investigadores. El riesgo cero no existe. Toda intervención humana conlleva unos riesgos. Ahora mismo nos movemos en torno al 5 % de éxito, pero deberíamos llegar a porcentajes del 60 o 70 % para justificar la utilización sistemática y universal de la edición genética.

¿Se atreve a hablar de fechas?

No, porque cualquier proyección es imprevisible. Lo que sí puedo decir es que esta tecnología apareció en enero de 2013 y ahora mismo ya están proyectados 26 ensayos clínicos en pacientes. En apenas seis años hemos pasado de descubrir una técnica a utilizarla para tratar a personas. No recuerdo otras tecnologías que en tan poco tiempo hayan saltado del laboratorio a la clínica.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (41)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de El Imparcial

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.