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COP25

Madrid, capital mundial de la lucha contra la emergencia climática

Madrid, capital mundial de la lucha contra la emergencia climática
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(Foto: EFE)
sábado 30 de noviembre de 2019, 18:47h
La capital española acoge desde el lunes el evento medioambiental más importante del mundo. Los 197 países participantes llegan con el objetivo de reducir a mayor ritmo las emisiones contaminantes.

La 25ª Cumbre del Clima arranca motores (eléctricos) este lunes en Madrid. Durante los próximos 12 días la ciudad de Madrid se convertirá en la capital mundial de la lucha contra la "emergencia climática". La Cumbre Climática (COP25) tendrá lugar en las instalaciones del recinto ferial de Ifema, con más de 100.000 metros cuadrados, que acogerá a 30.000 asistentes.

Aunque debía celebrarse en Chile, los organizadores decidieron, previo ofrecimiento del Gobierno español, trasladar la cumbre a Madrid, debido a los graves disturbios acontecidos en el país sudamericano. Bajo el lema "Es tiempo de actuar", Naciones Unidas reúne en la capital española a todos los países del mundo, representados en 197 partes, para que expongan sus inquietudes, presenten propuestas y, sobre todo, fijen públicamente una hoja de ruta orientada a reducir las emisiones de gases contaminantes para cumplir con el compromiso de París.

En 2015, los participantes del COP21, que tuvo lugar en la capital gala, se comprometieron a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero para que la temperatura del planeta nunca llegue a aumentar por encima de los 2 ºC, y prometiendo centrar sus esfuerzos en dejar ese ascenso térmico por debajo de 1,5 ºC. Fue el pacto más ambicioso jamás firmado para tratar de poner freno a la emergencia climática.

Dado que lo firmado en París no será de aplicación hasta enero del próximo año, los indicadores del estado de salud del planeta han empeorado: los niveles de CO2 en la atmósfera no dejan de crecer, la temperatura y el nivel del mar siguen aumentando, el hielo del Ártico, la Antártida y Groenlandia se derrite cada vez a mayor velocidad...

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP) señala en su último informe que las emisiones globales de gases de efecto invernadero deberán reducirse 7,6% cada año entre 2020 y 2030 para que el mundo logre dejar el calentamiento global en 1,5 °C este siglo. Es decir, para cumplir con el objetivo del 1 ºC, los firmantes deberán quintuplicar sus compromisos de reducción de emisiones. En caso contrario, la temperatura global del planeta podría superar, según el citado informe, los 3,2 ºC a finales de siglo. Por este motivo, muchos esperan que en esta nueva cumbre del clima ciertas naciones, con la Unión Europea a la cabeza, suban su apuesta y presenten compromisos más ambiciosos, a través de las llamadas "contribuciones nacionales".

Los más contaminantes

Si bien hasta ahora, la mayoría de naciones de la Tierra no han hecho, ni de lejos, los esfuerzos necesarios para alcanzar los objetivos fijados en París, en los últimos tiempos, países como China o Rusia (primero y cuarto más contaminantes del mundo) parecen haber asumido finalmente que este es un problema solamente resoluble con la colaboración de todos los agentes estatales, empresariales e institucionales del planeta.

China, el país más contaminante del mundo al que corresponden más del 29 % de las emisiones globales de CO2, llega a Madrid con la firme intención de aprovechar la espantada de Estados Unidos para tomar la delantera en esa pugna geopolítica que ambas naciones mantienen desde hace tiempo. El país asiático ha logrado dejar sus emisiones de carbono en los mismos niveles que en 2013. En 2017 el 58 % de la energía producida en China provenía del carbón, y el 35 %, de renovables; en 2040, el carbón representará el 32 % y las energías limpias, el 57,1 %. El último ejemplo de este nuevo compromiso de los chinos en la lucha contra el cambio climático fue escenificado a principios de noviembre con la reunión en Pekín entre el presidente chino, Xi Jinping, y su homólogo francés, Emmanuel Macron, en la que ambos se comprometieron a "intensificar los esfuerzos internacionales" y exigieron a los países desarrollados la inversión de 100.000 millones de dólares anuales hasta 2025 para financiar esas acciones.

Rusia, cuarto país que más contamina, parece haber tomado conciencia de una vez por todas, si bien llega con las manos vacías a la cumbre. "Nadie quiere que volvamos a vivir en cuevas debido a un colapso ecológico", afirmaba recientemente el presidente ruso, Vladímir Putin, prometiendo "trabajar para que el equilibrio energético, por lo menos en el caso de Rusia, sea lo más verde posible". Una postura que contrasta claramente por la mantenida hasta hace no mucho por el Kremlin, más cercana a las tesis negacionistas de Trump. A pesar de esas buenas intenciones, Rusia se encuentra aún muy atrasada en términos de eficiencia energética y sostenibilidad. Las renovables tan solo aportan un 0,2 % a su producción energética y según ha señalado a Efe la Asociación rusa de Desarrollo de las Energías Renovables, con las ayudas aprobadas la cifra podría subir tan solo hasta el 1% en 2024 y el 4% en 2035. Cifras a todas luces insuficientes para hacer frente a la amenaza climática. La mano del lobbie de las energías fósiles, la principal fuente de riqueza del país, es aún demasiado alargada.

Estados Unidos, segundo país más contaminante, no atraviesa su mejor momento en la lucha contra la emergencia climática. En 2017, el presidente Donald Trump anunció su intención de abandonar el acuerdo de París, firmado por Obama, y, aunque formalmente no podrá hacerlo hasta noviembre del próximo año, su Administración ya ha puesto en marcha políticas que, de facto, impiden la consecución de los objetivos fijados en 2015. La posición negacionista y próxima al poderoso lobby energético de Estados Unidos, ha provocado que 24 Estados, en su mayoría demócratas, haya conformado la Alianza para el Clima, una suerte de organización medioambiental interestatal cuyo objetivo es lograr que en 2025 el país emita entre un 26 y un 28 % menos de lo que emitía en 2005. Trump no vendrá a Madrid y enviará a representantes de segundo nivel. Si lo hará, en cambio, la demócrata Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes y tercera autoridad de este país.

El caso de India, tercer país más contaminante y primero más contaminado, es particularmente preocupante. Es el segundo país del mundo por población mundial (pronto superará a China), tan solo posee el 4 % de las reservas mundiales de agua y un 29 % de sus tierras se encuentran degradadas. La polución en este país se ha convertido en un verdadero problema de salud pública que desborda a las autoridades y ha provocado que los casos de cáncer de pulmón se disparen. De las 20 ciudades más contaminadas del mundo, 13 son indias. Por todos estos motivos, muchos esperan que Nueva Delhi tome la delantera en las negociaciones del COP25, sin embargo, parece difícil que este país, mucho más pobre que China o Rusia, tenga siquiera la capacidad operativa y económica para plantearse objetivos de descarbonización demasiado ambiciosos.

Dos personas trabajan en un almacén de carbón en la estación de tren de Bari Bharmana cerca de Jammu la capital de invierno de Cachemira, India.

El gran escollo: los mercados de carbono

El principal foco de debate de esta nueva cumbre será el mismo que el de la celebrada en Katowice el pasado año: los mercados de carbono. Este mecanismo se diseñó para que aquellos países a los que más les cuesta descarbonizar su actividad pudiesen comprar cuotas de emisión a otros menos contaminantes y con un sistema energético renovable más maduro. Una inversión económica que, a su vez, deberá servir para financiar proyectos de energías renovables.

Por ejemplo, un país en vías de desarrollo, cuya principal fuente de energía son los combustibles fósiles, puede adquirir derechos de emisión de otras naciones más avanzadas, que, debido a su desarrollo tecnológico, han conseguido abaratar mucho los costes de las energías renovables y por tanto pueden cumplir sin problemas con los compromisos de emisiones adquiridos.

Los bonos de carbono se incorporaron al Acuerdo de París, que recoge esta figura en su artículo 6. Sin embargo, este punto está aún sin desarrollar y quedan tres apartados que no están cerca de consensuarse, los que conciernen a cómo se traspasarían esos bonos: a través de un sistema bilateral, con un mercado global o un tercer sistema más libre que aún no está muy definido.

Según la ministra chilena de Medio Ambiente, Carolina Schmidt, es necesario "conseguir un consenso equilibrado y que dé tranquilidad", pues "no se trata solo de repartir las emisiones, sino también de reducirlas". En ese sentido, las partes, que llevan más de un año en negociaciones y que acabarán en esta cumbre, "están mostrando flexibilidad". Pese a ello, Schmidt insiste en que todos los actores que están convocados a la COP25 tienen que "mostrar sus necesidades" porque los acuerdos han de llegar "por consenso".

Toda Cumbre del Clima es sumamente importante, pero la de Madrid aún lo es más pues será la última que se celebre antes de que entre en vigor el Acuerdo de París, en enero de 2020, sucediendo al Protocolo de Kioto. A partir del próximo año todos los países comenzarán a rendir cuentas de forma oficial. Y por ello, constituye una oportunidad única para que las naciones del mundo cooperen y fijen una hoja de ruta común más ambiciosa para hacer frente a la emergencia climática.

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    Últimos comentarios de los lectores (1)

    10904 | Pontevedresa - 01/12/2019 @ 21:49:26 (GMT+1)
    Sobre el calentamiento global parece que esta semana todos los congresistas van a poder ver una muestra en España, con temperaturas bajo cero y agua por todos lados. ¿Cuánto nos va a costar este evento? ¿se pagan las estancias los congresistas? ¿quien paga los enormes gastos que va a originar este acontecimiento? ¿reciclan todos estos listillos lo mismo que hacemos aquí, pilas, basura de todo tipo, cristales, el plástico de las cocacolas, pañel, aceite,s hasta las cosa más insólitas. ¿vamos a tener que recibir las enseñanzas de la niña explotada por sus papás que da pena verla? Mejor que nos hablen científicos y no los Al Gore que contaminaba y no predicaba con el ejemplo, de evión privado en avión privado.

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