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CRÓNICA RELIGIOSA

Sembradores de esperanza

domingo 08 de diciembre de 2019, 08:05h

Acoger, proteger y acompañar en la etapa final de esta vida

Así se llama el importante documento presentado esta semana por Mario Iceta, Obispo de Bilbao y Presidente de la Subcomisión Episcopal para la familia y Defensa de la Vida, con el que se pretende ayudar con sencillez a buscar el sentido del sufrimiento, acompañar y reconfortar al enfermo en la etapa última de su vida terrenal, llenar de esperanza el momento de la muerte, acoger y sostener a su familia y seres queridos e iluminar la tarea de los profesionales de la salud.

Un documento con 60 puntos en el que se defiende la vida frente a la cultura de la muerte y, por tanto, se echa por tierra la eutanasia y el suicidio asistido y se habla de la
importancia de los cuidados paliativos. “La medicina no tiene como fin solamente curar. La medicina es una atención a la persona enferma para conseguir que su padecimiento le suponga la menor limitación posible en su vida cotidiana. El objetivo principal de la medicina es procurar la salud, y esta consiste en poder vivir la vida humana. Pero la frecuente confusión de la salud con la integridad orgánica puede producir desenfoques en la práctica médica. Por parte de los pacientes, porque buscan a veces un ideal inexistente e imposible en sus vidas, lo que conduce a la medicalización de la sociedad actual. Y, por parte de los profesionales de la salud, formados sobre todo en el aspecto técnico de su profesión, porque pretenden curar siempre”.

“La intención de eliminar la vida del enfermo, por propia iniciativa o la instancia de terceros, con el fin de que no sufra, poniendo los medios que la realizan, es siempre contraria a la ética: se elige un mal, es decir, suprimir la vida del paciente, que, como tal, siempre es un bien en sí misma. Esto queda más claro si se tiene en cuenta que, para afrontar el sufrimiento, siempre se pueden elegir otros medios: aliviar las molestias, controlar el dolor, consolar el sufrimiento, acompañar y mejorar la situación vital, etc”.

De nuevo, pues, la Iglesia ha puesto los puntos sobre las íes en este debate social, que muchos temen, tememos, que el nuevo gobierno quiera llevar adelante. También esta semana han sido noticia los premios Bravo que ha concedido la Conferencia Episcopal Española y que desde aquí queremos felicitar: Premio ¡Bravo! Especial: José María
Carrascal; Premio ¡Bravo! de Prensa: Agencia Servimedia, en su 30 Aniversario; Premio ¡Bravo! de Radio: Javier Llano, director de emisoras musicales del grupo COPE; Premio ¡Bravo! de Televisión: Programa Volando voy, de Jesús Calleja; Premio ¡Bravo! de Cine: Lucía González-Barandiarán, por su trayectoria en la distribución del cine de inspiración cristiana;Premio ¡Bravo! de Música: Fernando Salaverri;Premio ¡Bravo! de Publicidad: Campaña «Tenemos que vernos más – Escapa» de Leo Burnett para Ruavieja; Premio ¡Bravo! de Nuevas Tecnologías: Antonio Moreno y Premio ¡Bravo! al Trabajo diocesano en Medios de Comunicación: Juan Díaz Bernardo.

Y cerramos esta Crónica Religiosa semanal con la noticia de la presentación de la Cartas Credenciales al Presidente de la Conferencia Episcopal Española, Don Ricardo Blázquez, por parte del Nuncio de Su Santidad en España, Monseñor Bernardito C. Auza.

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