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ENTREVISTA

Mónica Nepote: "La tecnología no es neutral, refleja los intereses de quien la paga"

Mónica Nepote.
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Mónica Nepote. (Foto: Juan Pablo Tejedor)
domingo 19 de enero de 2020, 13:56h
La escritora digital mexicana, coordinadora del innovador proyecto E-Literatura, es portada del último número de la revista Telos.

Mónica Nepote (Jalisco, México, 1970) no es ninguna nativa digital. Durante bastante tiempo, esta escritora fue escéptica con respecto al papel que jugaría la incipiente revolución tecnológica (años 90) en cómo escribimos y leemos. Sin embargo, cuando descubrió cómo algunos autores estaban sacando provecho de las nuevas herramientas que brindaba el nuevo entorno digital (hipertexto, multimedia e interactividad) para construir nuevas formas de llegar al lector, no se lo pensó dos veces.

Nepote coordina el proyecto E-Literatura, una plataforma experimental perteneciente al Centro de Cultura Digital de México. Escritores, programadores, animadores, ilustradores, diseñadores, actores, músicos o editores, colaboran para dar forma a algunas de las piezas literarias hipertextuales o hipermedia que pueden encontrarse en esta web. Es el caso de Tatuaje, una novela detectivesca en la que es el lector quien debe dar solución a la trama utilizando múltiples pistas (como imágenes, correos electrónicos, archivos, mapas, etc.) o de Umbrales, una pieza elaborada a partir de las experiencias de enfermos de un sanatorio mental, que invita al lector a vivir la luz o la oscuridad, el pasado o el futuro.

Mónica Nepote cree que debemos redefinir la forma en que concebimos el arte, la filosofía o la literatura, adaptando estos conceptos clásicos al binario contexto contemporáneo. Dicho de otro modo, para Nepote, el humanista debe abandonar su 'caverna analógica' y abrirse al mundo digital. La mexicana es portada del último número de la revista Telos, de la Fundación Telefónica, dedicado a la relación que existe entre las humanidades y el desarrollo tecnológico.

¿Cómo se conjugan humanidades y tecnología?

Hubo un momento en el que me di cuenta de que existía algo llamado literatura digital o cuando escuché hablar de la narrativa en los videojuegos. Partiendo de una respuesta de resistencia, empecé a descubrir otras posibilidades, que tienen que ver con la exploración de dispositivos y tecnologías para seguir haciendo lo que nos gusta. Me interesa mucho la literatura y me interesa mucho la escritura. El proyecto que yo coordino surge de una pregunta muy específica: ¿Qué significa escribir y qué significa leer en una época en la que estamos mediados por pantallas? La respuesta ha sido un proyecto que lleva seis años existiendo.

¿Ha dejado de tener sentido la forma clásica de lectura lineal?

Si te dijera que esto es lo que va a existir te estaría dando una respuesta muy conservadora o convencional porque tendría que tener una postura única. Hay muchas respuestas. Lo que amplía el uso de la tecnología, para entender qué tipo de lectores somos es la opción de narrar de forma polifónica. Y eso lo vemos reflejado en cosas pensadas tanto para pantallas como para páginas. Me interesa romper con la idea de que existe un rumbo. Existen un montón de rumbos.

¿Los jóvenes leen cada vez menos?

Eso se dice. No estoy tan segura.

Me refiero a lectura profunda, no a Wikipedia o Twitter...

Wikipedia es una forma de hacer enciclopedias con dispositivos interconectados. Yo soy la defensora número 1 de la Wikipedia. Es una forma más de entender el pensamiento.

"Soy la defensora número 1 de la Wikipedia. Es una forma más de entender el pensamiento"

¿No le parece muy fácil de sesgar?

Wikipedia tiene una serie de filtros y de revisión mucho más compleja de lo que tú crees. No es que cualquiera pueda llegar y verter lo que quiera. Hay todo un proceso de verificación súper rígido.

En este mismo espacio el coronel Gómez de Ágreda, especialista en ciberseguridad, aseguró que muchas naciones utilizan esta plataforma para manipular a los ciudadanos...

Habría que pedirle que ahondara un poco más. Me interesa su punto.

¿Le parece que los intentos de conectar nuestra mente a las máquinas se incardinan dentro de este propósito tecnohumanista que usted defiende?

Ya lo estamos. ¿Quieres más conexión de tu mente al ordenador o a nuestras redes sociales?

Me refiero a una conexión física y directa entre nuestras neuronas y el silicio...

Miro con muchas reservas y tengo una posición tecnocrítica en relación al entusiasmo tecnológico. La IA no es por sí misma progresista. Hay que ver con una posición crítica todas las cuestiones de los usos de las tecnologías.

La tradicional máxima reza que es el uso y no la mera naturaleza de cualquier tecnología lo que es bueno o malo. ¿Está de acuerdo?

Totalmente. La tecnología no es neutral y refleja los intereses de quien está pagando su programación.

"La tecnología no es neutral y refleja los intereses de quien está pagando su programación"

Entonces no está de acuerdo...

No. Lo que quiero decir es que la tecnología está totalmente sesgada.

Pero porque la usan de esa forma...

Por supuesto.

Podemos decir que la reivindicación de lo humano está muy de moda en ciertos sectores, vinculados a las humanidades, el academicismo político e incluso en ciertos ámbitos científicos. En el lado opuesto, un heterogéneo grupo que considera que la evolución biológica de la especie humana ha llegado a su fin y que nuestra única oportunidad es la de converger con lo tecnológico.

Me encantan esos discursos. No entiendo muy bien cómo pueden saber que la tecnología humana ha llegado a su fin. ¿Cómo lo saben? Tal vez lo que ha terminado es la vida tal y como la habíamos visto hasta hace 50 años.

Resulta curioso que la creación humana, la tecnología, haya llegado alcanzado tal entidad que tengamos que reivindicar nuestra propia humanidad. ¿Es por qué la estamos perdiendo?

Lo que creo que estamos perdiendo son nuestras condiciones de vida. No solamente las condiciones de vida de lo humano, sino de lo no humano. Me refiero a la vida en general. Si nos fijamos en la emergencia climática tenemos razones para estar preocupados. Las condiciones de vida en los arrecifes, el calentamiento en los mares, los incendios... Todas las implicaciones que esto va a tener en relación a la reproducción de la vida. Creo que eso es lo que está despertando la reivindicación de lo humano.

Mónica Nepote | Juan Pablo Tejedor

El sentimiento de lo inevitable, de que nada de lo que hagamos servirá para algo, parece estar imponiéndose en muchas personas. ¿Cómo luchamos contra esto?

Hay varias alertas rojas, y sí, yo también soy de la escuela pesimista, a veces.

¿Por qué?

Porque no veo muchas alternativas ni siento que las instituciones estén tomando suficientes medidas en temas como la emergencia climática. No hay regulación que resalte la importancia de lo humano, entendido como una cuestión de vida. Es difícil situarse. Esa es la trampa del lenguaje. Sentirse impotente es una manera de sentir que no tenemos una forma de frenar. En lo que a mí toca, creo que justamente debemos conocer cómo funcionan los dispositivos, cómo está programada la red, qué derechos tenemos cómo consumidores o quiénes somos frente a nuestras pantallas. Ahí tenemos una posibilidad.

En la última Cumbre del Clima se puso de manifiesto que las potencias mundiales son incapaces de alcanzar acuerdos porque los intereses económicos priman sobre el beneficio de la humanidad. Este extremo es perfectamente trasladable al entorno digital, en el que las grandes empresas tecnológicas estadounidenses y chinas velan por sus propios intereses y controlan no solo el mercado global sino nuestros datos. ¿Qué puede hacer el humanismo frente a estos gigantes que pretenden imponer el 'patrón silicio'?

Lo primero que tenemos que hacer es hablar de estos temas. La respuesta no la va a dar una sola persona. Requerimos nuevas formas de organización ciudadana para ejercer mayor presión social y poder frenar temas como el de la obsolescencia programada. Tenemos que hacernos preguntas en torno a cómo queremos consumir y qué tipo de consumidores queremos ser para que se tomen decisiones en torno a la regulación.

¿Cómo podemos reivindicar lo humano todos los días?

Tenemos que desplazar lo humano de la centralidad. La relación de la vida con el entorno no es una cuestión antropocentrista, sino que en algún momento desplazamos a la naturaleza en favor de la construcción de lo urbano o de lo humano entendido como un centro. Lo importante es pensar en un sistema social en que es importante la relación con lo no humano.

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