www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

NOVELA

La España del silencio de Borja Cardelús, un diccionario del mundo rural

El escritor Borja Cardelús y Muñoz-Seca
Ampliar
El escritor Borja Cardelús y Muñoz-Seca
martes 25 de febrero de 2020, 09:11h
La España del silencio, de Borja Cardelús y Muñoz-Seca
Ampliar
La España del silencio, de Borja Cardelús y Muñoz-Seca (Foto: Almuzara)

El escritor y divulgador de la Naturaleza y el Medio Ambiente, Borja Cardelús Muñoz-Seca, presenta La España del silencio (Almuzara), una recopilación relatos de la España rural que transcurren por las profundidades del “salvajerío” ibérico, por sus sierras, bosques, valles y páramos.

Se trata de una colección de siete novelas del mundo rural que se convierten en un verdadero homenaje a las costumbres, las formas de vida, los paisajes y la culturas de una España milenaria que se va vaciando de gentes que marcharon hacia las grandes urbes y que, sin embargo, no descartan volver algún día.

Pero sobre todo, es el auténtico legado de un vocabulario rico que no debe perderse y que el autor recoge como si de un diccionario del mundo rural, novelado, se tratara. Como dice el propio Cardelús, es “un libro para leer al amor de la lumbre en una noche dura de invierno”.

¿Por qué este libro-compendio?

Mientras realizaba series de TV fui publicando novelas relacionadas con el mundo rural. Sobre todo, lo que iba viendo de las costumbres del campo y el vocabulario que iba recogiendo. Los publicaba, pero no tenía tiempo para promoverlos. Una vez acabada esa etapa televisiva, me pareció un buen momento para recoger todas las obras completas en un solo libro sobre el mundo rural para dejar registrado lo que ha sido la naturaleza española.

Describe la España rural y sucede que es un tema muy actual ahora que se habla tanto de la España vaciada...

Si, efectivamente, es un tema muy de actualidad y muy distinta a la que ha vivido España hasta hace muy pocos años. Porque la España rural no cambió en milenios hasta que a mitad del siglo XX irrumpe el desarrollo con todo lo que eso ha llevado consigo.

El campo español ha cambiado muchísimo en los últimos 30 años. Es casi irreconocible y por eso me pareció muy importante registrarlo para la literatura porque, si no, se pierde y solo quedará en el recuerdo. Y el recuerdo también se esfuma. Por todo esto, me pareció muy importante recoger lo que ha sido la España rural de todos los tiempos, así como su vocabulario, que está completamente ligado a ella.

¿Qué huella de esta España rural queda en la España actual?

Quedan retazos, costumbres, usos, palabras y expresiones, pero todo muy desvaído. Esta obra realmente apasiona a toda la gente que ha vivido en el campo en algún momento porque le recuerda todo eso. Un ejemplo es la trashumancia, que es la conducción de los rebaños dos veces al año, desde el sur hasta la montaña y después la vuelta. Esto es algo que ya no se hace. Ahora se utilizan camiones y solo 2 o 3 rebaños. Cuando ha sido una de las actividades económicas más importantes de la Península Ibérica en la Edad Media.

O tantas otras costumbres de autosuficiencia, como hace el propio pan, cómo cultivar los alimentos, cómo transformarlos, cómo hacer vino o aceite. Todo eso sale a lo largo de la novela. Ahora nadie lo hace, pero seguramente volverá a hacerse porque la España urbana, que es la que domina ahora, añora el silencio del campo. De ahí el título.

Pero es muy difícil volver a él porque hay que saber y a lo largo de estas novelas también se enseña cómo vivir de él y en el campo.

Como historiador, hablando de la España vaciada, de esa España deshabitada, ¿cabe la posibilidad de que tengamos que volver algún día?

Yo pienso que sí, de una manera u otra, sí. La vida en las ciudades se ha hecho tan asfixiante que probablemente no va a haber más remedio. No digo que todo el mundo se vaya a ir a los pueblos, pero que es evidente que mucha gente que vino a las ciudades engañada por el espejismo de las ciudades que aparecía en la radio y, sobre todo, en la televisión, creyeron que dejaban una vida peor para venir a una vida mejor, pero cuando han llegado a ella se han dado cuenta del engaño.

La vida en la ciudad es muy complicada, es muy asfixiante, los trabajos están muy despegados de la naturaleza, de lo que habían hecho siempre, pero muchas veces ya no hay vuelta atrás. Pero en estos momentos hay muchos jóvenes a los que les encantaría iniciar una nueva vida en un pueblo o en un campo y estas novelas, en cierta medida, incitan a ello y también enseñan a ello.

Si no de una manera masiva, sí de una manera parcial y creciente va a haber una vuelta de la gente a los campos, más bien huyendo de la ciudad, que oprime mucho.

Como naturalista, ¿en qué situación nos encontramos ahora mismo cuando estamos viendo jabalíes que bajan a la ciudad a rebuscar entre la basura o el lobo que resurge, pero con muchos problemas entre los ganaderos y los animalistas?

En una situación de confusión absoluta porque estas cosas no han pasado nunca. La naturaleza siempre se ha autorregulado de una manera asombrosa. En la naturaleza no hemos encontrado camiones de basuras y mira que produce residuos ella sola. Pero ella sola se encarga de eliminarlos y de reciclarlos. La naturaleza en sí siempre está limpia.

El problema es cuando interviene el hombre sobre la naturaleza, sobre los equilibrios ancestrales, todo se altera. Por ejemplo, el hecho de que disminuyera hasta casi desaparecer en muchas zonas de España el lobo, que era el gran controlador de la fauna salvaje española, y empezaron a proliferar otras muchas especies, como los jabalíes, provocó un desequilibrio enorme.

Lo curioso es que los jabalíes están bajando a las ciudades y ahora el lobo está volviendo y no tiene casi qué comer porque el campo está muy fragmentado por autopistas, por vías de ferrocarril y toda clase de obstáculos. Por ello, la intervención del hombre sobre la naturaleza ha sido como un cataclismo que ha llevado a revolverlo todo.

Antes, las poblaciones de jabalíes estaban perfectamente controladas por los lobos, que no dejaban que se expandieran. Pero el lobo disminuyó muchísimo por la intervención de las personas y permitió al jabalí que se expandiera y ahora están invadiéndolo todo.

La confusión es tremenda y naturalistas y los biólogos no saben dónde va a parar todo esto. Pero, evidentemente, todo arranca de intervención humana y sus normas. El campo está ahora absolutamente intervenido por las regulaciones que se hacen desde las ciudades sin tener ni idea de los equilibrios ni de sus ritmos. Está produciendo, además, una incomodidad adicional e inesperada a toda la gente que vivía tradicionalmente con arreglo a los ritmos naturales del campo.

¿Qué quiere destacar de este libro, el aspecto natural, el rural, el legado de la España rural como civilización hispánica?

Este libro tiene dos méritos. El primero es registrar y dejarlo impreso para siempre cómo ha sido secularmente la vida en la España rural. Podrá pasar el campo, pasarán las ciudades, pero ahí quedará escrito cómo ha sido y aún sigue siendo los últimos estertores de la vida rural española de todos los tiempos.

El otro valor del libro es el vocabulario. El vocabulario de la Real Academia Española es fundamentalmente rural y el vocabulario de las ciudades se va empequeñeciendo, se va estrechando cada vez más. La riqueza de expresiones, de frases, de palabras que existen en el mundo del campo es extraordinario y todos ellos recogidos y reflejados en la RAE.

Este libro recoge para que no pierda todo ese riquísimo vocabulario del campo. Por ejemplo: en la ciudad, a una elevación del terreno se le llama montaña y nada más. Pero en el campo, para esa montaña hay, por lo menos, 20 o 30 maneras de llamarla. Puede ser un cerro, un otero, un collado, un altillo, una picota... no es todo lo mismo. En cambio aquí, todo eso se simplifica en una sola palabra y eso sin contar con los barbarismos extranjeros que invaden la vida urbana, del comercio y la economía.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (1)    No(0)

+

0 comentarios