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ENTREVISTA

Adolfo García Sastre: "El coronavirus podría provocar un millón y medio de muertes al año, el triple que la gripe"

Adolfo García Sastre, en su laboratorio.
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Adolfo García Sastre, en su laboratorio. (Foto: Cortesía de Adolfo García Sastre.)
jueves 05 de marzo de 2020, 21:19h
El director del Instituto de Salud Global y Patógenos Emergentes del hospital Monte Sinaí, que trabaja a contrarreloj para desarrollar una vacuna, cree que podría haber entre cinco y diez veces más casos de los que se diagnostican.

La epidemia de coronavirus sigue extendiéndose y suma este jueves casi 100.000 contagiados y 3.347 muertos en todo el mundo. Pese a los esfuerzos de las autoridades por contener las expansión del patógeno, el SARS-CoV-2, como se denomina técnicamente al virus, está presente ya en 86 países de los cinco continentes y ha generado una honda incertidumbre en muchos lugares del planeta. En España, ya son cinco los muertos y los contagiados superan los 300.

Adolfo García Sastre (Burgos, 1964) lleva 30 años estudiando los virus que afectan a sistema respiratorio, como la gripe. Catedrático en medicina y microbiología, es director del Instituto de Salud Global y Patógenos Emergentes del prestigioso hospital Monte Sinaí, de Nueva York, y una de las referencias mundiales en este campo. Desde hace un mes trabaja contrarreloj para buscar una vacuna contra el nuevo coronavirus.


¿Cuál es su valoración de la situación actual?

Creo que esto es solo el comienzo. Todo el mundo es susceptible de infección porque no tenemos inmunidad preexistente. Las medidas de contención son importantes pero está claro que no será posible parar el virus. Las infecciones están aumentando y lo seguirán haciendo, aunque ignoramos lo que sucederá en verano, porque normalmente este tipo de virus respiratorios se transmiten peor con el calor. De eso y de cuánto tardemos en disponer de una vacuna dependerá el número de casos. De cualquier forma, aunque se frenen en la temporada estival lo más probable es que vuelvan a despegar en el invierno. Al final este patógeno se convertirá en un virus normal y corriente que afectará a personas sin inmunidad, es decir, los que nazcan después de la epidemia.

En otra entrevista afirma que lo que más le preocupa es el carácter asintomático, en muchos casos, de la enfermedad, lo que hace más fácil su transmisión. ¿Tenemos algún mecanismo de detección para combatir esto o es imposible?

La detección se hace mediante diagnóstico y el éste se realiza obteniendo muestras de las personas. El problema es que no se puede hacer a todo el mundo. Esto supone un inconveniente con respecto a la contención, ya que es muy complicado contener un virus sin conocer exactamente cuántas personas están infectadas para establecer medidas de aislamiento. Y eso es lo que, en mi opinión, ha distinguido a este virus del SARS-1, pues en este la mayor parte de las transmisiones ocurrieron en personas ya diagnosticadas, lo que facilitó controlar los contactos que tuvieron para disminuir la transmisión.

¿Qué porcentaje de infectados cree que no han sido diagnosticados?

Es difícil y se oirán distintas cifras, pero yo diría que lo más probable es que haya entre cinco y diez veces más personas infectadas que diagnosticadas.

¿Cómo ha llegado a esa conclusión?

Conociendo el índice de transmisión y los casos diagnosticados es fácil de calcular. El primer caso tuvo lugar en diciembre. Si esa persona infecta de promedio a otras tres durante una semana, es cuestión de multiplicarlo. Es una estimación que podría acercarse a la realidad.

¿Malas noticias?

Malas noticias en cuanto a la contención, pero buenas con respecto a cuál es la letalidad real de este virus, puesto que si el número de infectados es cinco o diez veces superior y esas personas no presentan síntomas, o éstos son muy leves, ello significa que la tasa de mortalidad podría ser hasta 10 veces menor de lo que se baraja actualmente.

Este miércoles ha muerto en Wuhan un paciente de 36 años dado de alta hace cinco días ¿Debemos preocuparnos por las reinfecciones reportadas?

Van a ser casos más raros, pero sucederán, como con la gripe. Hay un número no muy elevado de personas de edad media y buena salud, en principio sin ninguna predisposición (inmunosupresión, cáncer, enfermedades cardiovasculares...), que mueren todos los años y no sabemos porqué. No es más preocupante que la gripe.

En todos los casos registrados, ¿la muerte ha sido por neumonía?

La mayor parte están asociadas a la neumonía severa desarrollada una semana después del contagio. Lo que no implica necesariamente muerte por asfixia, sino que puede tener otros efectos como el paro cardíaco.

De las neumonías derivadas del virus, ¿diría que su gravedad es mayor, menor o igual que las derivadas de la gripe?

Hay personas que se recuperan y otras que mueren, pero sí parece un poco más severa que la ocasionada por el virus de la gripe.

"Es probable que el SARS-2 provoque en un solo año las mismas muertes que la gripe en tres"

Por tanto, el coronavirus mata más que la gripe...

Según mis estimaciones, el número casos severos y mortales que provocará el SARS será equivalente al triple del que causa la gripe al año. La gripe provoca de media 500.000 muertes al año en todo el mundo, o lo que es lo mismo, un millón y medio en tres años. Es probable que el SARS-2 provoque en un solo año las mismas muertes que la gripe en tres. Es decir, tenemos la misma probabilidad de morir de gripe en los próximos tres años que de morir de SARS-2 en este año. Pero si las muertes con SARS-2 ocurren en un lapso muy breve de tiempo, la atención hospitalaria se puede colapsar, porque no habrá camas libres durante el periodo de mayor mortalidad. Por eso es tan importante retrasar lo más posible la transmisión del virus, para que estos fallecimientos ocurran en meses y no en semanas.

¿En qué plazo de tiempo desarrolla un ser humano anticuerpos tras la infección?

Entre 30 y 45 días, igual que con la vacunación. Durante ese tiempo, si la persona se ha curado se hará resistente a la infección o, en caso de que la vuelva a desarrollar una infección secundaria, será más leve que la primaria.

La gripe española provocó la muerte de entre 30 y 50 millones de personas en un año. El Covid-19 lleva 3.300 en un mundo mucho más poblado que el de 1918, ¿estamos exagerando?

Lo importante es el porcentaje de mortalidad, que en este momento parece muy alto, basándonos en los diagnosticados. Está claro que hay mucha gente infectada que no se detecta porque en muchos de los brotes las personas implicadas no han tenido contacto con alguien que provenga de algún lugar donde el virus sea prevalente. La gripe española causó una disrupción y también las gripes pandémicas del H2, en 1957, o del H3, en 1968, aunque no tanta. Pero también tenemos que ponernos en contexto, porque la gripe sigue matando cada año a medio millón de personas. Pero no nos preocupa tanto...

Entiende por tanto que sí estamos sobrerreaccionando...

Sí, pero también tenemos que estar preparados, porque con que tan solo haya tres veces más casos graves de SARS-CoV-2 que de gripe, supone algo muy difícil de manejar a nivel de hospital, debido al número de camas o de atenciones que se pueden dar. Aquí es donde más esfuerzo tendremos que poner.

"La mascarilla no previene la transmisión a no ser que esté muy ajustada y se combine con protección ocular. De hecho, puede llegar a fomentarla si, por ejemplo, molesta al que la lleva y se toca la boca"

¿Cómo cree que están actuando las administraciones europeas? ¿Y la española?

Es muy difícil estar preparado. Me ha sorprendido mucho el ansia de conseguir mascarillas que tiene todo el mundo, cuando sabemos que no hacen mucho para evitar ser infectado. Es mucho mejor no salir de casa y no tener contacto con nadie que llevar una mascarilla para ir a trabajar. La mascarilla no previene la transmisión a no ser que esté muy ajustada y se combine con protección ocular. De hecho, puede llegar a fomentarla si, por ejemplo, molesta al que la lleva y se toca la boca. Resulta mucho más útil lavarse las manos que llevar una mascarilla y, sin embargo, la gente sigue comprándolas.

Ha advertido del peligro de “politizar el virus”. ¿A qué se refiere?

Me refiero a que en este país (Estados Unidos) hay elecciones y los demócratas están acusando al Gobierno de poner el país en peligro con sus medidas de contención, mientras que los republicanos aseguran que están salvando vidas ¿Quién tiene razón? No lo sabemos, porque no tenemos nada con qué comparar esta epidemia. Necesitamos un consenso entre las autoridades para saber cuál es la mejor forma de contener este virus. Las medidas de contención no van a lograr que el virus deje de transmitirse, sino que posibilitarán (y no sabemos en qué medida) que lo haga de forma más lenta.

¿Cree que la OMS debería asumir un rol de mayor peso?

La OMS tiene un poco las manos atadas. Es importante que siga dando recomendaciones sobre lo que considere más efectivo en cada momento y sea transparente con la información que tenga. Al final son los países los que tienen que tomar las decisiones en función de sus circunstancias.

¿Qué sucederá en aquellos países con sistemas de salud más precarios?

El virus va a llegar, pero su contención será mucho más difícil y, por tanto, la propagación no se ralentizará tanto como en otros países. No es que vaya a haber más muertos o menos, sino que los casos se concentrarán en un periodo más determinado. Pero por otro lado, desgraciadamente, esas naciones ya tienen muchas preocupaciones debido a otro tipo de infecciones, como la malaria, el rotavirus, las enfermedades entéricas bacterianas o la tuberculosis. No creo que el SARS-2 se convierta en el principal problema sanitario de estos lugares, sino que los casos derivados de este virus se añadirán a los existentes por otras enfermedades endémicas.

¿Le preocupa que el virus mute y se vuelva más virulento?

Es muy difícil que un virus se vuelva más virulento mediante mutación en seres humanos. Lo más importante para el virus no es cuánta gente puede matar sino cuánto puede transmitirse y la transmisión no tiene que ver necesariamente con la letalidad. Puede ocurrir pero la probabilidad es muy baja. En ningún caso de pandemia de gripe el virus se ha vuelto más virulento después de contagiarse en humanos, con la excepción quizá del virus de 1918, pero no se sabe muy bien y es un caso muy único.

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