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QUINTA PRÓRROGA

El pacto de investidura se resquebraja tras el acuerdo de Sánchez con Ciudadanos

El pacto de investidura se resquebraja tras el acuerdo de Sánchez con Ciudadanos
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(Foto: EFE/Ballesteros )
miércoles 20 de mayo de 2020, 16:21h
Casado lanza un duro discurso contra Sánchez antes de votar 'no' por primera vez a la prórroga del estado de alarma.

El Gobierno más débil de la historia reciente, apuntalado por los nacionalismos y los secesionismos periféricos, se tambalea en la petición de la quinta prórroga del estado de alarma.

Los discursos más contundentes contra la gestión gubernamental del coronavirus han llegado de PP y Vox, pero algunos de los apoyos fundamentales de Pedro Sánchez en el Congreso de los Diputados han dado un aviso serio este miércoles al presidente: se acabó el “espíritu de la investidura”. Tan sólo el pacto puntual con Ciudadanos posibilita la viabilidad de una prórroga in extremis.

Son los términos del portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, una de las intervenciones más duras contra la gestión del coronavirus por parte del Ejecutivo de Sánchez. “Hemos fracasado”, ha dicho Rufián, que ha amenazado con romper el pacto de investidura que ha llevado a Sánchez a la Moncloa.

El líder del partido separatista republicano ha asegurado que apoyó al Gobierno de Sánchez en coalición con Pablo Iglesias como "palanca para el progresismo" y, también como "dique de contención para el fascismo".

Sin embargo, ahora, el Ejecutivo está dando "boletos a la derecha extrema y la extrema derecha", en referencia al pacto con Ciudadanos para prolongar el estado de alarma. En opinión de Rufián, el partido de Inés Arrimadas tan sólo puede "disfrazarse" de derecha moderada y su acuerdo con el Gobierno es un serio problema para ERC.

De este modo, se suman a la posición en contra del estado de alarma que siempre han defendido JxCat.

Los republicanos catalanes votarán, por segunda vez, ‘no’. Otros de los apoyos parlamentarios del Ejecutivo PSOE-Podemos también han retirado su apoyo. Es el caso de Compromís, también descontento con el pacto con Ciudadanos. “No intenten meternos en el vagón de esta derecha histriónica”, ha manifestado su portavoz, Joan Baldoví. “Compromís votará no, los hospitales valencianos no se pagan con el aire”.

Tampoco Más País, la escisión de Podemos capitaneada por Íñigo Errejón se ha mostrado conforme con la deriva del Gobierno, a pesar de dar el apoyo a la prórroga del estado de alarma: “La investidura no era un cheque en blanco, era un apoyo para avanzar, ha dicho Errejón, “empieza a desvanecerse el bloque de investidura y van a necesitarlo, señor Sánchez, reconstrúyanlo”.

Entre los nacionalistas vascos, PNV ha ejercido de nuevo como un apoyo fundamental para mantener vivo políticamente a Pedro Sánchez como presidente del Gobierno. También Bildu apoyará a Sánchez, pero ha reprochado el acuerdo con Ciudadanos: “No son de fiar”, ha manifestado el partido abertzale.

Casado vota ‘no’ por primera vez

Por su parte, el líder de la oposición, Pablo Casado, ha enarbolado un duro discurso contra la gestión del coronavirus por parte del Gobierno de Pedro Sánchez antes de dar un viraje anunciado en el apoyo a la prórroga del estado de alarma: tras votar abstención en la última ocasión, en este caso votará 'no'.

Las críticas han sido furibundas. Casado ha acusado a Sánchez de "echar la culpa a los demás", en referencia a la Comunidad de Madrid, gobernada por el PP, y ha manifestado que el estado de alarma "no puede ser una medida ilimitada".

"Sólo es capaz de refrenar el contagio con una brutal reclusión", le ha espetado a Sánchez, que también acabaría "con los accidentes de tráfico o los accidentes laborales", pero que no es efectivo en el largo plazo ya que acaba "con nuestras libertades y con nuestra prosperidad".

"La culpa es del PP, de los bulos, de la prensa, hasta de la geografía", ha dicho, "todo es una conspiración para que ese virus derechista y burgués ponga a prueba al mejor presidente de la historia mundial".

"Su problema es la ruina que está causando, no las protestas", ha asegurado Casado, que ha instado a Sánchez a abandonar "ensoñaciones peronistas" que sólo llevan, ha sostenido, "al corralito y la miseria”.

Incendiario ha sido el discurso del líder de Vox, Santiago Abascal, contra la gestión del Gobierno de la enfermedad del coronavirus, con llamamientos a manifestarse en las calles como denuncia.

“Cientos de miles de españoles no han podido acompañar a sus seres queridos en su despedida, ¿hay que tener carné comunista para poder despedir a nuestros amigos y compañeros muertos?”, ha dicho, en referencia al reciente entierro del ex líder de Izquierda Unida, Julio Anguita.

Abascal ha concluido su intervención llamando a “todos los españoles, voten lo que voten” a la caravana de vehículos del día 23 de marzo, una manifestación convocada por Vox: “la revuelta de los balcones, las mascarillas y las cacerolas es imparable”.

“Como ha fracasado la lucha de clases, ahora alientan la lucha de barrios”, ha dicho el líder de Vox, “han llamado a los habitantes de barrios acomodados hemofílicos, cayetanos; pues bien, la revuelta ya se ha extendido por todos los barrios, acomodados, humildes, populares, y por toda España”.

Ciudadanos, muleta fundamental para Sánchez, ha reiterado que está apoyando el estado de alarma, no al Gobierno. "Todos estamos enfadados", ha manfiestado su portavoz Edmundo Bal, "yo estoy enfadado". En su opinión es fácil "perder la paciencia" con el Ejecutivo, pero se han de tomar "no con las tripas" sino "con la cabeza".

En cuanto a la postura del Gobierno, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado que este quinto estado de alarma tan sólo mantendrá centralizadas las competencias de Sanidad. Sánchez ha comenzado la sesión parlamentaria en la que solicita la prórroga de la situación escepcional con un discurso de defensa de su gestión de la crisis sanitaria.

Esta prórroga tiene características distintas porque estamos en una fase distinta respecto al 14 de marzo", ha manifestado, "la propuesta es que la única autoridad delegada sea el Ministerio de Sanidad”.

De este modo, las competencias sobre orden público y movilidad vuelven de manera progresiva a las comunidades autónomas. "Las comunidades nunca han perdido su responsabilidad en el ejercicio de las competencias. En esta última etapa, irán recuperando sus plenas capacidades de decisión, ganando cada vez más protagonismo en la desescalada”.

Ha sido la novedad de un discurso marcado por cierta autocrítica de la gestión del Covid-19, aunque el grueso de su intervención ha sido justificatoria.

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