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INVESTIGACIÓN

Desvelado el verdadero aspecto del Homo erectus: compacto, achaparrado y robusto

Comparativa de las cajas torácicas de un ser humano moderno, un erectus y un neandertal.
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Comparativa de las cajas torácicas de un ser humano moderno, un erectus y un neandertal. (Foto: Markus Bastir)
lunes 06 de julio de 2020, 17:48h

Un estudio coliderado por paleontólogos del Cenieh y del CSIC ha desvelado el verdadero aspecto del llamado 'niño de Turkana', el esqueleto de Homo erectus más completo, datado en 1,5 millones de años, que revela que esta especie no era esbelta y ligera como se pensaba hasta ahora.

La investigación, publicada en la revista Nature Ecology and Evolution, ha revelado que el Homo erectus, el primer ancestro humano que se extendió por el Viejo Mundo, desde África hasta el sureste asiático, y al que hasta ahora se consideraba esbelto y estilizado, en realidad era compacto, achaparrado y robusto.

Los científicos encargados del estudio han reconstruido en tres dimensiones la forma de la caja torácica del ejemplar de Homo erectus conocido como el 'niño de Turkana', un esqueleto juvenil de 1,5 millones de años hallado en Kenia en 1984.

Reconstrucción del esqueleto del H.erectus juvenil de 1,5 millones de años hallado en Kenia. Markus Bastir.

“Sorprendentemente, el niño de Turkana tenía un tórax más profundo, más ancho y más corto que el de los humanos modernos”, indica el investigador Markus Bastir. “Esto sugiere que el Homo erectus tenía una construcción corporal más robusta de lo que se suponía, ya que hasta ahora se contemplaba la forma corporal de esta especie como esbelta o estilizada, lo que se asociaba con su habilidad para recorrer largas distancias”, añade.

Por lo tanto, según este estudio, la forma esbelta del cuerpo humano moderno, con un tórax y una pelvis estrecha, "evolucionó más recientemente de lo que se pensaba". En lugar de aparecer tan tempranamente como la aparición del H omo erectus, hace unos dos millones de años, "habría aparecido con nuestra especie, Homo sapiens”, explica Daniel García Martínez, del Cenieh.

Los estudios sobre cómo este individuo Homo erectus caminaba y corría se han limitado en gran medida a las piernas y la pelvis. Sin embargo, para la carrera de resistencia, sus capacidades respiratorias también habrían sido relevantes. “Hasta ahora, este aspecto no se había investigado en detalle, ya que evaluar el movimiento del tórax y la capacidad respiratoria en base a fósiles de costillas y vértebras fragmentados es difícil con los métodos convencionales”, explica Bastir. “Ahora, gracias a la introducción de técnicas de imagen virtual y de reconstrucción cada vez más sofisticadas, este estudio finalmente ha sido posible”, añade.

La evolución de la forma corporal humana refleja el modo en el que los ancestros del ser humano se adaptaron al medio ambiente en el que vivían. Los humanos modernos, Homo sapiens, tienen un cuerpo relativamente alto y esbelto que contrasta con la forma corporal de los neandertales, más bajos y achaparrados.

Los científicos han supuesto tradicionalmente que la forma corporal moderna se originó con los primeros representantes de Homo erectus en el contexto de unos cambios climáticos relacionados con la recesión del bosque tropical africano, hace cerca de 2 millones de años.

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