www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

TRIBUNA

El invariante castizo

jueves 09 de julio de 2020, 20:00h

El realismo onírico de Cortés Caminero le va como un guante a la cubierta de Entretelas de España. Meditaciones sobre una nación moribunda (Unión Editorial). Hay que mirar con ojos de lechuza, este díptico que abandera el último ensayo del filósofo Agapito Maestre. Es el retrato de una península flácida, untuosa, que oculta bajo su apariencia de chuchería el espinar de nuestra tragedia histórica. El invariante castizo de nuestra arquitectura política. La negación de la posibilidad de España. Dicho a la galdosiana: Que no se muere nadie, y que así no se puede vivir.

Entretelas es ya un obligado en el histórico de las mejores páginas sobre el ser proyectivo de España. Porque si es complejo lo que pretende, más difícil todavía es haberlo conseguido. Maestre hace inteligible la tradición antiespañola. La vertebra y le saca la hechura. Comienza, el filósofo, con una larga “Introducción” que viene a ser diálogo y reescritura de su “Desconstrucción de España”. Adelantada cogitación de 1992, en torno al resurgir de los nacionalismos durante el proceso de unificación europea. ¿Hay acaso algún virus de más rabiosa actualidad?

Por esta hendidura de la tela nos adentra Maestre en el zarzal de un debate tan agotador como fascinante. Repaso y fracaso de la inteligencia española que no ha sabido hacerse cargo del discurso nacional. La única posibilidad, el único suelo firme sobre el que asentar una soberanía de carta democrática. Repaso y fracaso, por lo tanto, del liberalismo español. O mejor de todos aquellos que antes, durante y después de la era franquista, no acertaron a recoger como fruta madura, el tesoro de la conciencia nacional puesto en sazón por grandes liberales como Galdós, Altamira o Menéndez Pelayo.

Repaso y fracaso, insisto, pero no historia, sino crónica filosófica y novela política de polémicas troncales del siglo XX español y sus antecedentes. Pues no hay forma de entrar en ilustración sin pasar por debates como el de la ciencia española entre Menéndez Pelayo y los krausistas, o el del ser de España llevado a su paroxismo precisamente por dos liberales del transtierro: don Américo Castro y don Claudio Sánchez Albornoz, último presidente de la República en el exilio y, como recuerda siempre Maestre, de comunión diaria. Algunos, por cierto, que se ufanan de haber esenciado hace tiempo la clave de estos enconos, quizá se apuntarían al noble arte de la rectificación si los leyeran al trasluz de la entretela maestriana.

Mucho traje, tiene este libro, bien tallao ya por las plumas de Pedro de Tena en Libertad Digital y de Fernando Muñoz, aquí en El Imparcial. Y hasta con fraternal desafío de Carlos Díaz, lidiado fraternalmente al natural por el propio Maestre. En fin. Entretelas de España muestra que la meditación nacional –necesariamente ultranacional– sigue siendo un sello distintivo, selectivo, del más claro pensamiento en lengua española. Es un tema demasiado extenso, demasiado anfractuoso, para ser pretendido por cualquiera. Es el género que alquitara, en ley de continuidad, el luminoso secreto de todas nuestras derivas y posibilidades de vida en común.

Agapito Maestre ha vuelto a hacerlo. Lo hizo ya con su ensayo sobre Herrera Oria, se superó con el de Ortega, y nos dejará sin aliento cuando se ponga con Menéndez Pelayo. La ciencia objetiva, o contexto de justificación, precisa de un preciso desborde expresivo, y de un vigoroso personalismo integral, para circunstanciar su contexto de descubrimiento. Y mucho descubrirán, los que se embarquen en este ensayo, sobre las paradojas y los protagonistas de esta nación precipitada hacia su ruina por haber deconstruido un Estado a espaldas de su suelo. Pero ya escribió la Dama de Azul a Felipe IV que esta navecilla de España no ha de naufragar jamás, por más que le llegue el agua al cuello. Sí, entre el almíbar del sueño y los zarpazos de la pesadilla, la navecilla sigue buscando su suelo. Que solo pie en tierra puede encararse la vocación del horizonte. Como lo vio Maestre, con manchega llaneza, en el incisivo retrato de la familia real que ejecutó el sobrino de López Torres.

Jorge Casesmeiro Roger

Licenciado en Pedagogía y en Periodismo

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (5)    No(0)

+

2 comentarios