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INVESTIGACIÓN

El miedo y la ansiedad se superponen en el cerebro

El miedo y la ansiedad se superponen en el cerebro
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(Foto: Pixabay)
miércoles 23 de septiembre de 2020, 12:02h

Científicos de Estados Unidos han vuelto a protagonizar un avance en el campo de la biología de los trastornos emocionales. Aseguran ahora que el miedo y la ansiedad reflejan circuitos cerebrales superpuestos, por lo que sugieren que hay que revaluar los modelos existentes sobre el trastorno de la ansiedad.

En contra de las teorías anteriores, ahora un equipo del Departamento de Psicología de la Universidad de Maryland, dirigido por la investigadora Juyoen Hur, concluye que existe una superposición entre los circuitos cerebrales del miedo y la ansiedad.

Si bien los términos miedo y ansiedad se utilizan a menudo indistintamente, la teoría científica predominante sugiere que son diferentes, con distintos desencadenantes y circuitos cerebrales separados.

Tanto la anticipación segura como la incierta necesitaron una red común de regiones cerebrales centrales, incluidas la amígdala y el núcleo del lecho de la estría terminal (BNST) (representadas en rojo en la columna izquierda y en la fila inferior). Los anillos magenta proporcionan vistas ampliadas de las regiones centrales de BNST y amígdala. En una variedad de pruebas comparativas, ambas mostraron respuestas estadísticamente indistinguibles, como se ilustra en el panel central. Cada uno de los puntos negros representa un índice de reactividad ante amenazas para 1 de los 99 participantes de la investigación. La reactividad media ante amenazas está indicada por las barras horizontales gruesas. El diagrama de anillo insertado (arriba a la derecha) indica el porcentaje de individuos que muestran una mayor reactividad en el BNST en comparación con la amígdala. Un valor del 50% indica que los participantes tenían la misma probabilidad de mostrar una mayor reactividad en una región en comparación con la otra.

Se piensa que el miedo, una reacción fugaz a cierto peligro, se controla por la amígdala, mientras que la ansiedad, un estado de angustia persistente y elevado en respuesta a una amenaza incierta, se cree que depende del núcleo del lecho de la estría terminalis (Bed Nucleus of the Stria Terminalis o BNST).

Los investigadores saben que BNST forma parte del complejo amigdalino, que es un conjunto de núcleos que se localizan en la profundidad del lóbulo temporal y que guardan estrecha relación con el sistema límbico. Su alteración se ha asociado por diversos grupos de neurocientíficos a un gran número de procesos psiquiátricos.

Para este estudio publicado en Journal of Neuroscience, el equipo de la Universidad de Maryland midió la actividad cerebral por medio de imágenes de resonancia magnética funcional (fMRI), mientras que las personas que participaron en su estudio anticipaban recibir una descarga dolorosa junto con una imagen y un sonido desagradables.

Según Hu, la espera de una amenaza, ya sea predecible o no en su momento, reclutó una red superpuesta de regiones cerebrales que incluían el BNST y la amígdala. En una variedad de pruebas, las dos estructuras mostraron respuestas estadísticamente indistinguibles, lo que sugiere que los estados de miedo y ansiedad se ensamblan a partir de un conjunto común de bloques de construcción neuronales centrales.

Estas observaciones plantean preguntas importantes sobre el modelo del Instituto Nacional de Salud Mental de EE UU, que dirige la investigación en ese país sobre la biología de los trastornos emocionales.

En un trabajo anterior en el que participó Juyoen Hur, junto con Jason F. Smith y Kathryn A. DeYoung, encontraron evidencias de que cuando la ansiedad es extrema, un estado de angustia y excitación, evocado prototípicamente por un peligro incierto, puede ser debilitante.

Es sabido que la anticipación incierta es una característica compartida de situaciones que provocan signos y síntomas de ansiedad en los trastornos psiquiátricos, las especies y los ensayos.

A pesar del profundo significado de la ansiedad para la salud y el bienestar humanos, la neurobiología de la anticipación de amenazas inciertas sigue sin resolverse.

Aprovechando un paradigma adaptado de la investigación con animales y optimizado para la descomposición funcional de señales de resonancia magnética, en este estudio los investigadores examinaron los circuitos neuronales involucrados durante la anticipación de una amenaza cierta y temporalmente incierta en 99 hombres y mujeres.

La comparación de las condiciones de amenaza demostró que este circuito se puede fraccionar, con regiones frontocorticales que muestran un compromiso relativamente más fuerte durante la anticipación de una amenaza incierta y la amígdala extendida muestra el patrón inverso.

Aunque existe un consenso generalizado de que el núcleo del lecho de la estría terminal y la amígdala dorsal, las dos subdivisiones principales de la amígdala extendida, desempeñan un papel fundamental en la orquestación de respuestas adaptativas al peligro potencial, sus contribuciones precisas a la ansiedad humana siguen siendo controvertidas.

Los análisis de seguimiento demostraron que estas regiones muestran respuestas estadísticamente indistinguibles a la anticipación de amenazas determinadas y temporalmente inciertas. Estas observaciones proporcionan un marco para conceptualizar la ansiedad y el miedo.

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