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Diarios

Virginia Woolf: Diarios. Vol. III (1925-1930)

domingo 13 de diciembre de 2020, 16:47h
Virginia Woolf: Diarios. Vol. III (1925-1930)

Edición inglesa de Anne Olivier de Miguel. Traducción y edición de Olivia de Miguel. Tres hermanas. Madrid, 2020. 614 páginas. 26 €. Se publica el III volumen de los diarios de la autora de “Una habitación propia”, dentro del proyecto de poner a nuestro alcance de manera íntegra, en cinco entregas, todo un riquísimo material para conocer mejor a la escritora y a la mujer. Por Ángela Pérez

La editorial Tres hermanas, que toma su nombre de una de las piezas más sugerentes de Antón Chéjov, ha tenido el acierto de embarcarse desde hace unos años en el proyecto de poner al alcance de los lectores españoles la práctica totalidad de la treintena de cuadernos en los que Virginia Woolf fue escribiendo lo que forma su diario. Se nos ofrece así la edición en cinco volúmenes que en Inglaterra publicó entre 1977 y 1984, por primera vez íntegra, Anne Olivier Bell, sobrina política de Virginia Woolf, y colaboradora de su marido, Quentin Bell, en la elaboración de la biografía canónica de la escritora británica. La edición española de los diarios, a cargo de la profesora y Premio Nacional de Traducción Olivia de Miguel, sigue la inglesa y nos facilita la cabal comprensión del texto con numerosas notas, donde, entre otras cosas, identifica a las personas a las que Woolf se va refiriendo. Hasta el momento, habían aparecido los volúmenes I y II. El primero recogía los años que iban de 1915 a 1919, y el segundo desde 1920 hasta 1924. A los que ahora se suma el tercer tomo, que abarca de 1925 a 1930, a la espera del quinto y el sexto.

El ensayo de Virginia Woolf Una habitación propia, del que no hace mucho vimos una adaptación al teatro, soberbiamente interpretado por Clara Sanchis, se ha convertido en una suerte de Biblia del feminismo. Con gran ingenio, en Una habitación propia, la quizá más célebre miembro del exquisito y selecto grupo de Bloomsbury, se inventó a Judith Shakespeare, una supuesta hermana del gran dramaturgo, que poseía las mismas cualidades e iniciativa que su hermano, pero no pudo desarrollarlas -ni siquiera la permitieron ir a la escuela-, a causa de su condición femenina. Asimismo, novelas como La señora Dalloway, Al faro y Las olas se consideran títulos imprescindibles de la narrativa del siglo XX, y no solo del ámbito anglosajón.

Pero, sin duda, sus diarios resultan igual de ineludibles y nos aportan un riquísimo material para conocer a Virginia Woolf, como escritora -“¡qué extraño trabajo este de escribir!”, “Toda creación es el resultado del conflicto”, “un escritor debería ser la caldera en la que se forjan sus palabras, pero los tibios, tímidos y comedidos nunca acuñan palabras auténticas”- y como mujer, y su entorno, sociedad y época. Unos diarios que son también una suerte de refugio: “Quiero tumbarme como un niño cansado & llorar por esta vida de desvelos: & mi diario me recibirá en su aterciopelado almohada” (Virginia Woolf emplea con profusión el símbolo & como abreviatura de and, y se respeta en la traducción).

La primera entrada de este tercer tomo está fechada el martes 6 de enero de 1925, y en ella leemos: “La bochornosa realidad es que tendré que escribir en el cuaderno del año pasado porque no puedo permitirme desperdiciar tantas páginas en blanco”. No es el único comentario de este cariz, pues abunda la angustia por la falta de dinero, las exiguas ventas de sus libros, y algunas reseñas no precisamente favorables -“gran parte de la crítica dirá que soy oscura & rara”-, algo que solo cambiará con la publicación, en el mes de mayo de ese mismo año, de La señora Dalloway. A Virginia Woolf le preocupa enormemente la recepción de su obra.

En líneas generales, este tercer volumen nos muestra a una Virginia Woolf menos deprimida y en ocasiones con un toque incisivo: “En este momento me siento muy feliz”, consigna el 11 de diciembre de 1926, poco antes de que los Woolf fueran a Cornualles a pasar las Navidades con Ka y Will Arnold-Forster: “Fuimos a Cornualles [Will] es un hombrecillo mordaz, con sangre de horchata, todo aristas, vano, desagradable, nervioso. Ka es una matrona, pero con sustancia”, o en una entrada de 1930 “este es el verano más feliz desde que tenemos Monks Hous; el más satisfactorio”. Y un año antes, señalaba: “mi melancolía desaparecerá tan pronto como mi mete avance hacia adelante & deje de dar vueltas en círculo”.

No obstante, hay abundantes referencias a sus habituales dolores de cabeza y su inestabilidad no deja de aparecer: “Depresión intensa; he de confesar que se ha apoderado de mí varias veces desde el 6 de septiembre (me parece que aproximadamente esa era la fecha). Me resulta tan extraño que no lo comprendo; me refiero a la depresión, a que no se produzca por algo concreto, sino por nada en particular”, o “la vida está o demasiado vacía o demasiado llena. Por suerte, nunca dejo de transmitir estas curiosas y contraproducentes impresiones. A los 46 años no soy insensible, & sufro considerablemente; hago buenos propósitos”. Y en algunos momentos se juzga de forma inclemente: “Soy una mujer mayor sin gracia, maniática, fea e incompetente, vanidosa, charlatana & trivial”.

Nacida en Londres en 1882, Virginia Woolf se suicidó en 1941, lanzándose al río Ouse con los bolsillos de su abrigo llenos de piedras. Finalmente, el trastorno bipolar que padecía la inclinó hacia su lado más oscuro.

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