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ÓPERA

El Teatro Real sigue apostando por la música al más alto nivel: éxito de Jonas Kaufmann

El tenor Jonas Kaufmann acompañado al piano por Helmut Deutsch.
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El tenor Jonas Kaufmann acompañado al piano por Helmut Deutsch. (Foto: © Javier del Real | Teatro Real )
viernes 15 de enero de 2021, 16:36h
En la sesión del jueves 14, la segunda del “Festival de estrellas” programado por el coliseo madrileño, en claro y valiente desafío a las muchas dificultades por las que viene atravesando la lírica desde hace ya casi un año, el público de Madrid pudo escuchar la bella voz del tenor alemán -un peso pesado del bel canto actual-, junto con quien ya desde hace un tiempo es su acompañante habitual al piano, el austríaco Helmut Deutsch.

Hay que reconocer que esta apuesta de Joan Matabosh, director artístico de la entidad, la de hacer coincidir en Madrid a tres grandes exponentes de la lírica operística actual, es, aunque osada, muy inteligente. El público que acude a estos recitales, programados al margen de los abonos habituales, suele ser distinto del público del Real que va con abono, y suele aprovechar las oportunidades, como ésta, que el teatro brinda, al margen de la programación anual de ópera y ballet, para que cualquiera pueda comprar entradas aisladas para escuchar a sus cantantes predilectos. Este tipo de público no se “arruga” por la pandemia ni por los temporales de nieve. Esto quedó de manifiesto con Joyce DiDonato el miércoles y con Jonas Kaufman ayer jueves. La guinda del pastel del festival promete ser, sin duda, el recital del tenor mejicano Javier Camarena, programado para hoy viernes y para el que no hay entradas desde hace días.

El jueves Kaufmann se mostró más intimista que nunca. Presentó el contenido de su último álbum, grabado durante el confinamiento, Selige Stunde (Hora bendita), que toma el nombre de un lied, cantado ayer, de Alexander Zemlinsky, compositor austríaco durante muchos años silenciado u olvidado, cuyas obras se están programando de nuevo desde hace un tiempo. Resulta evidente que los meses de retiro forzado han servido de cantera para la meditación y la investigación en la vida de artística de este tenor.

En efecto, el programa presentado ayer por Kaufmann en el Teatro Real debe calificarse, como mínimo, de exquisito: Veintisiete lieder en total, cuatro de Franz Schübert, en los que incluyó la famosa canción Die Forelle (La trucha), tan interpretada tanto por sopranos (Elisabeth Schwarzkopft) como por tenores (Fritz Wunderlich); dos de Johannes Brahms, de quien no pudo faltar su célebre canción de cuna Wiegenlied, Op. 49.4, popularmente conocida como “Guten Abend”; otras dos de Beethoven, de las cuales, en la última, Adelaide, Kaufmann derrochó intimismo y sentimiento; dos también de Mozart, donde destacó el bellísimo tema Das Veilchen (La violeta), también interpretado por voces masculinas y femeninas (Elly Ameling, Barbara Bonney, Christoph Genz); dos también de Hugo Wolf. En definitiva, Kaufmann presentó una rigurosa y bellísima selección de los leader románticos europeos más bellos en lengua alemana.

No solo hubo autores alemanes y austríacos (aparte de los ya citados, Mendelssohn, Schumann, Silcher, Liszt, Richard Strauss, Carl Bohm y Mahler; éste con su Ich bin der Welt abhanden gekommen -Estoy perdido para el mundo-, también cantado por DiDonato el día anterior, con el tenor alemán que cerró el programa). También hubo lugar para otros compositores europeos, como Chopin, con el arrebatadamente romántico tema In mir klingt ein Lied (Una canción suena dentro de mi), arreglado por Alois Melichar, el conmovedor Als die alte Mutter, de Dvořák -que describe el sentimiento de una madre al enseñar canto a su hijo y el de éste, ya anciano, al recordarlo-, para Chaikovski y su Nur wer die Sehnsucht kennt (Solo quien conoce el anhelo), y para Edvard Greig y su Ich liebe dich, sin duda uno de los más bellos temas de la velada, donde vimos a un Kaufman apasionado y nostálgico.

Junto a Kaufmann, Helmut Deutsch, al piano, estuvo a la altura requerida por tan ambicioso programa: virtuoso, delicado y propiciando en todo momento el lucimiento del tenor. No en vano Deutsch está considerado uno de los mejores acompañantes vocales de las últimas décadas, pues ha colaborado, entre otros, con cantantes de la talla de Ileana Cotrubas, Anne Sofie von Otter, Barbara Bonney, Diana Damrau, Hans Hotter o Matthias Goerne.

El público arrancó a Kaufmann hasta cuatro bises, para los que el tenor eligió a Richard Strauss: Traum durch die Dämmerung (Sueño a través del crepúsculo), Breit' über mein Haupt (Bien por encima de mi cabeza), Nichts (Nada) y Morgen (Mañana); sin duda, un broche magistral y sofisticado a la altura de tan pensado repertorio.

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