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Autobiografía

Emmanuel Carrère: Yoga

domingo 15 de agosto de 2021, 18:16h
Emmanuel Carrère: Yoga

Traducción de Jaime Zulaika. Anagrama. Barcelona, 2021. 336 páginas. 20,90 €. Libro electrónico: 12,99 €. El autor de libros deslumbrantes como “El adversario”, se adentra en quizá su obra más personal, en la que entremezclando géneros nos relata sin cortapisas, entre otros asuntos, su caída en la oscuridad de la depresión. Por Ángela Pérez

Hace pocos años, Emmanuel Carrère (París, 1957) publicó Conviene tener un sitio adonde ir recomendación tomada de I-Ching, libro oracular chino, que es uno de los cinco clásicos confucianos. En un momento determinado de su vida, una mañana de enero de 2015, el escritor francés que era la ocasión propicia para pasar unos días en un sitio especial practicando el Vipassana, una de las técnicas más antiguas de meditación. No era un capricho repentino, pues Carrére nos explica que antes ya se había adentrado en la meditación gracias al taichí. Con este propósito, viaja a un centro de yoga para practicar el “Noble Silencio”. Su experiencia en ese lugar, debería haber sido, nos dice también, el único objeto de este libro: “Me dije que sería una tarea útil y al mismo tiempo agradable escribir con un tono de conversación familiar un librito nada pretencioso, un librito risueño y ligero para clarificar todo esto a partir de mi propia experiencia; experiencia, obviamente, y no palabra de maestro”. Un libro con un tono de conversación familiar nada pretencioso que, puesto que “un montón de gente hace yoga hoy día, a muchísimos les encantaría saber mejor lo que hacen practicando el yoga: el libro puede ser un superventas”. Y, en efecto, en la primera parte, “El cercado”, de las cinco que lo componen Yoga, se centra en este asunto.

Así, Carrère desgrana el tiempo que pasó en ese lugar, y consigna una serie de reflexiones en torno a la meditación: “En la meditación lo más importante es no hacer nada más que observar. Observar la aparición de los pensamientos, de las emociones, de las sensaciones conscientes. Observas su desaparición. Observas sus pilotes, sus puntos de apoyo, sus líneas de fuego”.

Sin embargo, aunque encierra interés esta parte, quizá sobre todo para los seguidores del yoga, a la que se refiere también a lo largo de las páginas del libro, no es lo mollar. Porque, como el propio Carrère confiesa, tuvo que afrontar cosas no precisamente risueñas, que convirtieron Yoga en una Y nos las cuenta a tumba abierta, sin contemplaciones hacia sí mismo: definiéndose como "un tipo que lo tiene todo, absolutamente todo para ser feliz y se las arregla para saquear esta felicidad y la de los suyos". Parece Carrère, además de milenarias técnicas de meditación, practica una suerte de autosabotaje, incluidas tendencias suicidas. Hasta tal punto que tuvo que ser internado durante cuatro meses en el hospital Sainte-Anne. Le diagnosticaron un severo trastorno bipolar, dolencia que te pronto se da cuenta que ha sufrido toda su vida, aunque sin denominarla, pues, más de los altos y bajos habituales en todo ser humano, en él alcanzaba una condición patológica. Carrère nos relata con detaalle su padecimiento, sobre todo -como hiciera William Stayron en su estremecedor testimonio Esa visible oscuridad-, en su fase depresiva, que motivó el ingreso hospitalario: “Cuando padeces una depresión, piensas que no saldrás nunca de ella, que no saldrás vivo, que solo te librarás si te suicidas”.

Pero el autor de El adversario, Una novela rusa, Limónov y El Reino, entre otros títulos, no solo tiene que hacer frente a esa situación. En Yoga también trata del atentado yihadista a la revista Charlie Hebdo, de la crisis de los refugiados y de una complicada ruptura sentimental. No todo son, sin embargo, desgracias. Yoga tiene también mucho de revelarnos la cocina del escritor y de sus autores tutelares: “Los escritores que escriben lo que se les pasa por la cabeza son mis preferidos. Montaigne es nuestro santo patrón porque hace exactamente eso, escribir lo que se le ocurre, con la más absoluta indiferencia por la opinión de la gente que dice que se la suda lo que le pasa a él por la cabeza”.

¿Tiene Yoga no poco de ejercicio narcisista de egocentrismo? Claro que sí, pero Emmanuel Carrère se lo pueden permitir. Y tampoco importa mucho si como le acusado su exmujer, la periodista Hélène Devynck, en una agria polémica cuando apareció el libro en Francia, no dice toda la verdad. Puede que Carrère, y no solo en esta obra, haya construido un personaje de sí mismo. Pero ¡qué gran personaje!

¿Ensayo?, ¿novela?, ¿autoficción?, ¿autobiografía?¿crónica? Entrelazando géneros, todo cabe en Yoga, made in Carrère.

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