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TRES MESES ACTIVO

Acaba la erupción del volcán de La Palma

Efe
sábado 25 de diciembre de 2021, 16:31h
Tras tres meses en vilo, los palmeros ahora piensan en la fase de reconstrucción pendientes de unas ayudas que no terminan de llegar.

El Plan de Prevención de Riesgo Volcánico de Canarias (Pevolca), ha certificado este sábado la finalización de la erupción volcánica de La Palma, que comenzó el pasado 19 de septiembre.

"La erupción ha terminado", ha anunciado el portavoz de Gobierno canario, Julio Pérez, responsable del operativo y director del Pevolca, quien ha precisado que el comité científico da como último día de erupción el lunes 13 de diciembre, la fecha en la que se detuvo la señal de tremor y declinaron todos los parámetros del volcán.

El volcán, cuya magnitud de erupción se ha establecido en 3, ha durado 85 días y 8 horas, desde el 19 de septiembre de 2021 a las 14.11 horas UTC hasta el 13 de diciembre de 2021 a las 22.21 horas UTC, según ha especificado la portavoz del comité científico del Pevolca, María José Blanco.

Julio Pérez ha hablado de alivio, satisfacción y esperanza, aunque ha advertido de que se mantiene la emergencia y por tanto la activación del Pevolca.

Desde el lunes empezará a estudiarse el plan de realojo, que será "seguro, ordenado, gradual y paulatino" y Pérez ha calculado que los primeros realojos de algunas de las 7.000 personas evacuadas podrán comenzar en la primera quincena de enero. "Mientras subsista riesgo o peligro se mantendrá activo el Pevolca", ha dicho Pérez, quien no calcula que se desactive a corto plazo.

Algo que ha corroborado Miguel Ángel Morcuende, portavoz del comité director del Pevolca, quien ha insistido en que "la emergencia no está terminada" y queda un "arduo trabajo" para reponer servicios esenciales y seguir monitoreando los gases del volcán.

Julio Pérez ha anunciado que los siguientes pasos son "reconstruir, rehacer, mejorar y reponer", una vez que "ha cesado este terrible goteo diario de destrucción" en lo que probablemente es la mayor catástrofe de emergencia de protección civil en España en los últimos años.

Finalmente, la colada volcánica ocupa 1.219 hectáreas y se han generado dos deltas lávicos, uno de 43,46 hectáreas al sur de la erupción y otro de 5,05 al norte. La erupción ha destruido 1.576 edificaciones según el recuento del catastro y 2.988 según las estimaciones del sistema de satélites europeos Copernicus.

Ha arrasado 370 hectáreas de cultivo, la mayoría plataneras pero también viñas y aguacates y en total han quedado afectados 73,8 kilómetros de carreteras.

Ayudas que no terminan de llegar

El final de la erupción volcánica de Cumbre Vieja, en La Palma, ha sido acogido por la población con alivio y duelo por lo perdido, pero también con preocupación e incertidumbre ante un futuro incierto que pasa por la rápida llegada de las ansiadas ayudas.

Los responsables del Plan Especial Protección ante Riesgo Volcánico de Canarias (Pevolca) han anunciado este sábado el final de la erupción, tras una cuenta atrás de más de doce días desde que cesó su actividad (a las 21.00 horas del lunes 13). Pero varios testimonios recogidos por Efe coinciden en ahora empieza lo peor, porque para muchos el volcán ha supuesto "la ruina".

"Las fincas que se han perdido se han perdido para siempre. Las casas se pueden volver a reconstruir en un lado u en otro pero las fincas no", afirma a Efe un agricultor que recuerda que en el volcán de San Juan, en 1949, se pudo traer tierra de otros puntos de la isla y construir bancales sobre los que cultivar plátanos pero ahora, señala, no hay lugares de donde extraer esa tierra necesaria.

Insiste en que se trata de la ruina para muchos agricultores que han perdido sus fincas y asevera que tendrán que buscar otra forma de vida, incluso vinculadas con la agricultura, y ahí, reitera, tienen que estar las ayudas prometidas por las administraciones.

Otro de los testimonios recogidos es de un hombre que hasta ahora se dedicaba al alquiler de viviendas rurales y que señala que costará remontar un negocio hasta ahora muy solicitado por turistas alemanes, pero que en la mayoría son personas mayores "que han cogido mucho miedo tras la erupción".

Todos los testimonios insisten en la necesidad de que las ayudas lleguen lo antes posible tanto de los gobiernos central y de Canarias como de las administraciones locales e insular y, ante la duda de que lleguen pronto, "hay necesidad de reinventarse".

"¿Qué hacemos a partir de ahora? No lo tenemos claro", afirma una mujer que insiste en que a pesar esta situación no se irán de La Palma. "El palmero no se irá de La Palma", asevera. Una joven, que ha perdido su casa, reclama que las ayudas lleguen cuanto antes porque, tres meses después, no ha recibido "ni un euro" a pesar de que ha realizado todos los trámites que le requerían para ser beneficiaria.

Las coladas de lava se llevaron su única vivienda y desde casi el comienzo de la erupción vive realojada en casa de unos amigos "pero esto no puede ser eternamente". En estos tres meses se ha costeado todos los gastos sin ni siquiera pedir la ayuda por alquiler porque entiende que había otras familias que tenían mayor necesidad.

Ahora reclama la ayuda para que su familia y ella puedan comenzar de nuevo y precisa que solo quiere lo que le corresponde como damnificada por esta erupción volcánica al tiempo que critica que algunos se han aprovechado de esta situación para subir el precio de los alquileres de las pocas viviendas que hay libres. A otra vecina de los Llanos de Aridane en un día como hoy se le hace complicado verbalizar sus sentimientos porque "no hay forma de reconfortar el daño causado", pero considera que el palmero cogerá fuerza para "sanar todo lo que estos tres meses han desgarrado".

"Llegará con el tiempo la curación total cuando hagamos otros referentes, espacios, diferentes a los que hasta ahora teníamos" afirma y precisa que ahora el Valle (de Aridane) está sin luz porque la lava se ha tragado decenas de caminos y de casas que lo iluminaban pero esta volverá por la forma de ser de la zona.

"Cuando la oruga pensaba que se moría, que su mundo acababa... se convirtió en mariposa. Es un mal ejemplo de transición, las hay más suaves, no cabe duda, pero ahora sí llegó el momento de impulsarnos y hacer de la desgracia un cambio a más, una inmensa ventana de oportunidad. De no ser así habremos fracasado todos y ganado el volcán", señala. (EFE)

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