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Lucio y sus huevos

Juan José Alonso Millán
martes 30 de septiembre de 2008, 21:46h
Casa Lucio es el restaurante emblemático de la capital de España. Es un invento de un camarero, de unos setenta y tantos años, llamado Lucio Blázquez, que nació en Ávila y enseguida se trasladó a Madrid a buscarse la vida. Se empleó en el restaurante, El Mesón del Segoviano y al correr de los años, lo compró y le cambió el nombre por el de Casa Lucio, que funciona desde hace treinta y cinco años sirviendo comida tradicional e inventor de sus famosos huevos estrellados. Por su casa ha desfilado todo dios y las personalidades más relevantes del mundo mundial. Son clientes, la familia Real al completo. El turco de Lucio radica en tratar al Rey de España como si fuera el último cliente y al último cliente con si fuera el Rey de España.

Se declara no beligerante, en la guerra de los chefs españoles. La tortilla española convertida en una especie de yogurt o el cocido transformado en una apariencia de mouse de garbanzos, para ellos y que les aproveche. Lucio trabaja la cuchara y la comida casera de toda la vida, fabricada con los peores productos del mercado. Al igual que Rodríguez Zapatero, desconoce la crisis, siendo imposible encontrar mesa sin recomendación. El espectáculo está dentro del restaurante. Las mesas y las sillas, todas comodísimas, se hayan dispuestas, cómo si fuera el camarote de los Hermanos Marx. La brigada de camareros capitaneados por ese gran metre que es Teo compone un ballet circense, para llevar las ensaladas entre las mesas, sin que se les note. Lucio el gran jefe de pista, con su sempiterna chaqueta blanca camina portando una bandeja de vasos, mientras cuenta a diestro y siniestro, el último chiste del mercado. Cómo música de fondo, está Jaime, el eterno camarero cada vez más joven que conoce todos los secretos de la farán dula, el cine y la política. Amenaza con escribir sus memorias. Será al jubilarse, sino Lucio lo mata.

No se es nadie en este país, sino se ha cenado en Lucio. No existe el éxito sin que te reserven mesa. El ligue no es oficial sin pasar por el cenáculo. Hay que desconfiar de cualquier premio Nobel que no haya comido en Lucio. Lucio es amigo del mundo del toro, del fútbol y del arte en general. Todos le respetan y le quieren porque se lo merece. Acudir a que Lucio te de la bendición con sus huevos, es como al católico recibí la bendición de su santidad. Es más rico en euros que usted y que yo, y ahí está currando todo el santo día.

Juan José Alonso Millán

Comediógrafo

JUAN JOSÉ ALONSO MILLÁN es comediógrafo

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