En medio de un paisaje de suaves praderas y ondulantes colinas, próximo a la ciudad de Chesterfield, se levanta el palacio y se extienden, inmensos, sus jardines, con todo tipo de especies botánicas, templetes barrocos, cascadas, estanques y hasta un gran surtidor dedicado a un zar ruso. Este marco natural, el elegido por la casa de subastas Sotheby's para su exposición-venta de escultura al aire libre titulada, en razón de su monumentalidad, "Beyond Limits" (Allende los límites), entre las que figuran esculturas de artistas tan distintos como Aristide Maillol, Salvador Dalí o Fernando Botero.
"Son jardines mágicos, incomparables. Los duques poseen además una extraordinaria colección de arte antiguo, lo que permite establecer un fructífero diálogo entre el pasado y el presente", explicó Alexander Platon, director de arte moderno de Sotheby's.
El éxito de las anteriores ediciones ha sido tal, según Alexandre Platon, director de arte moderno de Sotheby's, que la casa de subastas recibe cada vez más solicitudes para exponer por parte de artistas y galeristas, lo que obliga a los organizadores a ser muy selectivos y buscar al mismo tiempo un equilibrio entre distintas tendencias, lo abstracto y lo figurativo.
"House of Knowledge" (La Casa del Conocimiento), del catalán Jaume PlensaEste año se celebra la tercera edición, y en ella repiten algunos artistas como Plensa y Botero, pero no otros que estuvieron en las anteriores como Damien Hirst o Barry Flanagan, mientras que el chileno Fernando Casasempere es uno de los que acuden por vez primera.
VoluminosidadUna de las piezas más impresionantes de las exhibidas ahora es la del escultor catalán Jaume Plensa. Se titula "La Casa del Conocimiento" y es una escultura de 8 metros de altura compuesta por una especie de sopa de letras de acero. Igualmente espectacular es el bebé gigante de Marc Quinn, titulado "Planeta", una pieza de bronce y acero de 3,98 por 3,53 por 9,26 metros que parece flotar en el aire ya que su único punto de contacto con el suelo es una mano.
De Salvador Dalí se expone una de sus mujeres en llamas, con cajones que emergen del dorso como símbolos freudianos del deseo, mientras que el colombiano Botero está representado por un voluminoso caballo de más de tres metros de altura y barroca expresión que es como una especie de parodia de la escultura ecuestre monumental de artistas renacentistas como Verrocchio.