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Novela

Peter Handke: La segunda espada

domingo 21 de agosto de 2022, 23:53h
Peter Handke: La segunda espada

Durante el mes de agosto, Los Lunes de El Imparcial recuperan algunas recientes críticas más leídas de libros destacados

Traducción de Anna Nontané Forasté. Alianza. Madrid, 2022. 136 páginas. 16,95 €. Libro electrónico: 11, 99 €.

Por Ángela Pérez

Desde el comienzo, el narrador en primera persona de La segunda espada. Una historia de mayo, la última novela de Peter Handke (Griffen, Carintia, 1942), nos confiesa su propósito: “¡Así que esta es la cara de un vengador!», me dije la consabida mañana cuando, antes de ponerme en camino, me miré al espejo. Aquella frase salió de mí sin el menor ruido y, al mismo tiempo, la articulé; la pronuncié en silencio, moviendo los labios de manera muy marcada, como para leerla de mi reflejo y aprendérmela de memoria, de una vez por todas. [...]. Después de muchos años de vacilar, de aplazar, entretanto también de olvidar, estaba a punto de salir de casa y ejecutar por cuenta propia -quizá- la venganza pendiente desde hacía mucho tiempo”.

En efecto, quiere vengarse de una periodista que escribió un artículo en el que pone a su madre en la picota, acusándola de que saludó con alborozo la llegada de Hitler al poder y la anexión de Austria por la Alemania nazi. Como en otras novelas de Handke, la voz narradora nos lleva a pensar que es la del propio escritor austriaco, aunque no estemos exactamente en el territorio de la tan traída y llevada autoficción. Lo que sí resulta muy significativo es que ese impulso que nos cuenta el narrador lo haya motivado el saldar cuentas con quien arremetió contra su madre.

Sabida es la especial relación de Peter Handke con la suya, que reflejó en su impresionante Desgracia impeorable o Desgracia indeseada (según las traducciones) donde relata la vida de su madre, no precisamente feliz, atada a un marido violento y con episodios de depresión y varios abortos a sus espaldas. La madre de Handke se suicidio con poco más de cincuenta años, tras ingerir una explosiva mezcla de antidepresivos y barbitúricos, lo que también se nos cuenta en un estilo que no se desparrama ni tiene ni un ápice de sentimentalismo. Por eso su, podríamos decir, emoción fría resulta mucho más impactante: “Una vez, el verano pasado, cuando estuve en su casa, la encontré tirada en la cama, con una expresión tan desconsoladora que no me atreví a acercarme a ella. Como en un jardín zoológico, allí yacía la forma carnal y animal del abandono. Daba pena ver cuán escandalosamente se mostraba; toda ella estaba distorsionada, descompuesta, y me miraba desde lejos como si yo fuera su corazón vejado, igual que Karl Rossmann, el fogonero humillado por todos, del cuento de Kafka. Asustado y mohíno salí rápidamente de su habitación [...]. La mañana del entierro me quedé largo rato solo con el cadáver en el cuarto. Por una vez coincidía mi sentimiento personal con la generalizada costumbre de velar a los difuntos. Incluso el cuerpo muerto me dio la impresión de estar terriblemente solo y necesitado de amor. Pronto sentí de nuevo el aburrimiento y miré el reloj. Me había propuesto permanecer junto a ella por lo menos una hora. [...]. Pero, a pesar de ello, cuando pasó la hora, no quise salir y me quedé en la habitación con ella, dejando que el tiempo transcurriese”.

La complejidad y las aristas de la relación con el mundo, consigo mismo y con los otros del Premio Nobel de Literatura vuelve a fascinarnos en La segunda espada. Una historia de mayo, cuyo título, inspirado en la cita del Evangelio que encabeza la obra –“Y les dijo: Pues ahora, el que tiene bolsa, llévela, y también la alforja; y el que no tiene espada, venda su túnica y compre una […] Pero entonces ellos dijeron: Señor, aquí hay dos espadas. Y Él les dijo: Basta. (Lucas 22, 36-38)”- ya nos remite a un doble elemento: la violencia de la espada y el simbolismo de feliz renacimiento del mes de mayo.

Mientras que el narrador se pregunta qué venganza quiere y cómo será –llega a plantearse la contratación de un asesino a sueldo-, y se prepara para ir al encuentro de quien vertió las acusaciones contra su madre, se nos sumerge en el bar de los Voyageurs, y el Café des trois gares, cruce de caminos, poblados de singulares personajes. ¿Llegará a consumarse la venganza?

Autor también de obras como La Gran Caída, Contra el sueño profundo, Ensayo sobre el jukebox, La ladrona de frutas, entre muchas otras, y gran admirador de nuestro país y nuestra literatura –Handke y España-, por las páginas de su última novela asoman Tolstoi, el Port Royal de Blaise Pascal..., y en ella se despliega un estilo marca Handke de una abrasadora frialdad.

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