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Novela

Thomas Snégaroff: Putzi. El confidente de Hitler

domingo 18 de septiembre de 2022, 21:19h
Thomas Snégaroff: Putzi. El confidente de Hitler

Traducción de Isabel González-Gallarza. Seix Barral. Barcelona, 2022. 400 páginas. 20,90 €. Libro electrónico: 9,99 €.

Por Miguel Suárez

Indudablemente, el subgénero de la “novela sin ficción” goza de un notable predicamento y atractivo. A él se acoge el periodista, historiador y docente francés Thomas Snégaroff. Tras haber publicado varios ensayos sobre distintos aspectos de Estados Unidos, en el que es especialista, debuta en la narrativa con un conseguido ejemplo de novela sin ficción titulada Putzi en el original y en cuya traducción española se ha unido El confidente de Hitler. Un acertado añadido, más allá de estrategia de marketing, porque su protagonista mantuvo una estrecha relación con el dictador nazi, a quien deleitaba tocando piezas de Wagner, por el que los dos sentían una honda admiración, al piano, y se convirtió en una suerte de factótum. Así, Putzi, fue confidente y pianista de Hitler durante varios años, le introdujo en la alta sociedad de Múnich, le dio consejos para cuidar su imagen, facilitó económicamente la publicación de Mein Kampf, y del periódico del partido nazi... y, tras el Putsch de Múnich -el fallido golpe de Estado perpetrado en 1923 por el NSDAP-, lo acoge en su casa: «Putzi no estaba celoso. Había entendido enseguida que Hitler sería incapaz de caer en la tentación: el contacto físico lo asqueaba. Le había bastado con verlo rozar apenas con los labios la mano de Helene, o negarse a bañarse en verano en el Báltico o en algún lago de Baviera para forjarse una opinión sobre el pudor paralizante de Hitler. Ese hombre podía quedarse a solas con Helene y hacerle las promesas de un amante lleno de deseo sin que nunca ocurriera nada carnal. Años más tarde, tras tratar pese a todo de encontrarle esposa, Putzi les confiaría a unos amigos: ‘Hitler es asexual’».

La amistad con Hitler continuó hasta que cayó en desgracia -a ello no fueron ajenos sus enfrentamientos con el todopoderoso Joseph Goebbels-, y hubo de marcharse de Alemania. Tras un cierto periplo, recaló en Estados Unidos donde, durante la Segunda Guerra Mundial, trabajó para el presidente Roosevelt revelando información sobre Hitler y otros jerarcas nazis.

Aunque apodado Putzi, que en bávaro significa “hombrecito”, su nombre era Ernst Hanfstaengl, y media dos metros. Nació en Múnich en 1887, hijo de un marchante de arte alemán y una madre norteamericana. Cuando estalló la Primera Guerra Mundial se hallaba en Estados Unidos, pero volvió a Alemania en 1921 y se inició su apoyo al futuro Führer, que le fascinó, como, desgraciadamente, a tantos compatriotas, a los que arrastró al desastre. Hanfstaengl falleció en Múnich en 1975.

“Sin Putzi, el auge de Hitler no habría sido el mismo”, confiesa el autor de esta biografía novelada, que se nos presenta no de manera cronológicamente lineal. A pesar de su relevancia en el nazismo, su relación con Hitler apenas aparece en los libros de historia. Thomas Snégaroff recupera a una figura camaleónica, que no deja de tener algo de pícaro o bufón y entraña ciertos elementos tragicómicos.

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