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ARTE

El Banco de España dedica una muestra a los frutos y flores desde el siglo XVII

martes 25 de octubre de 2022, 13:42h
Actualizado el: 25 de octubre de 2022, 13:53h
Juan Van der Hamen y León. Pomona y Vertumno, 1626. Óleo sobre lienzo
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Juan Van der Hamen y León. Pomona y Vertumno, 1626. Óleo sobre lienzo

El Banco de España muestra en la exposición Flores y frutos obras de una treintena de artistas, desde el siglo XVII hasta la actualidad. El núcleo central de esta exposición lo constituye una de las obras maestras de la colección de esta institución: Pomona y Vertumno (1626), de Juan Van der Hamen y León, que se exhibe por primera vez, tras su restauración, junto al cuadro Ofrenda a Flora, cedido por el Museo del Prado, con el que fue concebido originalmente como pareja.

Flores y frutos, la segunda muestra que se realiza en la renovada sala de exposiciones de la sede del Banco de España, toma como punto de partida el fondo patrimonial de la institución para analizar de qué modos ha permanecido y se ha transformado en el tiempo el género del "bodegón" o de la "naturaleza muerta", surgido en las primeras décadas del siglo XVII.

La muestra pone de relieve cómo este género, considerado históricamente como un "arte de lo pequeño" —lo que le ha relegado a una posición menor dentro de las grandes clasificaciones académicas—, ha servido a menudo como medio para confrontarnos a los aspectos más nucleares de la vida y de la muerte, jugando un papel fundamental dentro de la historia del arte moderno y contemporáneo.

Pomona y Vertumno y Ofrenda a Flora marcan las temáticas en torno a las que gira la muestra, la representación de frutos y flores, se integran dentro de la sección El Barroco: florecimiento y fructificación, una de las cinco en torno a las que se articula la exposición. En esta sección se da cuenta de cómo el bodegón fue utilizado por los artistas del barroco para generar poderosas reflexiones metafóricas en torno a conceptos como la hospitalidad, la fugacidad de la vida o la abundancia, al tiempo que daban paso a la representación de la naturaleza, de lo aparentemente intrascendente, de lo anónimo y lo frágil.

En la sección titulada El Bodegón: academia y vanguardia, se examina la recuperación de este género durante las primeras décadas del siglo XX, tanto desde las vanguardias —que vieron en él una vía para desarrollar sus experimentaciones formales radicales— como desde una suerte de nuevoacademicismo que lo reivindica en su deseo de hacer pervivir la emulación realista de la naturaleza.

Las otras dos secciones de la muestra, Gabinete botánico I: flores de otro mundo y Gabinete botánico II: mirar sin oler acercan a las revisiones críticas que las prácticas artísticas decoloniales y post-fotográficas contemporáneas están realizando sobre los géneros vinculados con la representación dela naturaleza y de lo inerte. Revisiones que, por ejemplo, ponen de manifiesto el carácter exotizante de los sistemas de ordenación taxonómica de plantas, flores y frutos que trae consigo la Edad Moderna. O que revivifican el componente de puesta en escena que había en el bodegón pictórico tradicional.

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