La oposición denuncia un "golpe institucional" del Gobierno mientras el PSOE y sus socios acusan al PP de querer parar la democracia "con togas".
Con todas las miradas puestas en el Tribunal Constitucional, el Congreso ha aprobado finalmente este jueves la controvertida reforma exprés del Código Penal del Gobierno para contentar a sus socios de ERC: de un plumazo, el Ejecutivo de Pedro Sánchez ha conseguido eliminar el delito de sedición, transformándolo en uno de desórdenes públicos, y ha rebajado las penas para la malversación sin ánimo de lucro, delitos por los que fueron condenados los cabecillas del 1-O. Además, los partidos de la coalición han aprovechado para colar en la misma iniciativa legislativa dos reformas de las leyes orgánicas del Poder Judicial y del Tribunal Constitucional con el único fin de desarmar a los magistrados y lograr una mayoría afín en el TC.
El PP y Ciudadanos, que como Vox han intentado hasta última hora aplazar el pleno, han decidido no votar en señal de protesta. Con 184 votos a favor -de los socios de coalición y sus aliados parlamentarios-, 64 en contra y una abstención, pone rumbo al Senado una proposición de ley que podría quedar en suspenso este mismo lunes, si el TC admite a trámite el recurso de amparo presentado por el PP.
Ha sido una sesión bronca y de máxima tensión, desarrollada entre abucheos y acusaciones cruzadas de golpismo. PP, Vox y Cs, que consideran antijurídica y anticonstitucional la reforma, han solicitado sin éxito a la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, que suspendiese el pleno en espera de lo que decida el TC. Batet se ha opuesto argumentando que la Cámara Baja no ha recibido ninguna comunicación oficial del tribunal de garantías y ha permitido que la sesión continuase. Tras esto, los diputados de Vox han abandonado el hemiciclo en señal de protesta.
El ambiente se ha ido caldeando paulatinamente a medida que los distintos portavoces parlamentarios han ido interviniendo. Con la Constitución en la mano, y también con el programa electoral del PSOE, la portavoz del PP Cuca Gamarra ha repasado los nombres de los políticos catalanes beneficiados por la reforma penal y ha avisado al Gobierno de que esto "no es más que una nueva estación en la hoja de ruta de los independentistas, que se frotan las manos y aplauden". Gamarra, que ha alertado de que "cientos" de corruptos verán reducidas sus condenas, como está ocurriendo con la ley del sólo sí es sí, ha advertido del fin de la igualdad ante la ley de los españoles y ha llamado al adelanto electoral: "si tuvieran un poco de vergüenza y fueran valientes podrían de nuevo las urnas y que hablen lo españoles".
"Nunca pensé que tendría que repetir en el Congreso lo que dije en el Parlament en 2017. Pero muchos españoles no imaginamos que todo un Gobierno de España actuaría como el separatismo, ni que las instituciones que nos defendieron de ellos, hoy tendrían que defendernos de Sánchez", ha aseverado por su parte la líder de Cs, Inés Arrimadas, quien ha criticado la actitud "vergonzosa" de los diputados del PSOE y sus socios del Gobierno por su "salida en tromba" para "cargar" contra el Constitucional.
En la misma línea se ha expresado el portavoz de Vox, Javier Ortega Smith: "Estamos ante un golpe institucional perfectamente planificado por Pedro Sánchez", ha acusado Ortega Smith, al tiempo que denunciaba el "inaceptable clima de violencia y amenaza" desde la extrema izquierda contra el Constitucional y el poder judicial. "Quieren un Tribunal Constitucional domesticado y al servicio del Gobierno".
El PSOE compara al PP con Tejero
La respuesta de la mayoría 'progresista' del Congreso ha sido la de tildar a estos tres partidos de "fascistas". "Intentaron parar la democracia con tricornios y hoy lo han intentado con togas", les ha espetado el portavoz socialista, Felipe Sicilia. "Ya no entran con pistolas, entran con togas", ha subrayado desde ERC Gabriel Rufián. "Hoy se ha producido el hecho más grave en términos democráticos después del 23F", ha coincidido Jon Iñarritu (Bildu). "La democracia en nuestro país solo ha estado en peligro con la derecha; estuvo en peligro en el 36, con un golpe militar que acabó con la democracia; estuvo en peligro en el 23F, que Tejero no era de izquierdas; y la derecha sigue poniendo hoy día en peligro la democracia con esos discursos de odio y bloqueando las instituciones", ha insistido Sicilia mientras era abucheado por el PP.
Tras concluir su intervención, la portavoz popular, Cuca Gamarra, ha pedido la palabra al entender que se había dañado la dignidad de su grupo parlamentario y ha acusado al PSOE de intentar reescribir la historia del país en su proceso de memoria democrática. "El 23 de febrero de 1981 gobernaba el centro derecha y estaba sentado aquí cuando se produjo un golpe de Estado", ha recordado Gamarra. "¡Qué vergüenza si les escucharan tantos socialistas que se sentaban en esa bancada!", ha continuado entre aplausos de su grupo.
Rufián defiende un nuevo referéndum
Sin haberle sacado aún a PSOE y Podemos el voto para mitigar los delitos por los que fueron condenados sus jefes, el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, no ha dudado en reafirmar el compromiso de su partido con la celebración de un referéndum de autodeterminación en Cataluña. "Lo que proponemos es que se vote". Rufián ha insistido en que lo que busca ERC es "vehicular" el "deseo" y "anhelo" de "más de dos millones de personas" que en Cataluña votan opciones independentistas, y ha reiterado que con la reforma de la sedición y la malversación no se piensa en generaciones y hechos pasados, sino en "hechos presentes y futuros".
Aunque han visto la norma insuficiente, tanto Junts como Bildu han dado su voto a favor, al contrario que el PDeCAT, que ha rechazado la reforma porque el 1-O "no fue delito" y se seguirá persiguiendo penalmente a líderes independentistas catalanes. La reforma no ha tenido tampoco el apoyo de partidos como la CUP, que siempre ha mantenido que la iniciativa criminaliza la protesta pacífica, argumento compartido por BNG; y tampoco por Foro Asturias, Coalición Canarias y el Partido Regionalista de Cantabria, que rechazan derogar la sedición.
La única abstención ha sido la de Compromís. Como PP y Ciudadanos, Foro Asturias y los exdiputados de UPN no han votado.