El restaurante Horcher, en el distrito de Retiro, cumple 80 años como uno de los establecimientos gastronómicos en Madrid de mayor renombre.
Elisabeth Horcher, cuarta generación al frente del restaurante, maneja el negocio con la prioridad de mantener el equilibrio entre el legado de la primera generación y la actualidad culinaria. “Nos sentimos muy orgullosos de la fidelidad de nuestra clientela, ganada a lo largo de los años a través de un trato cercano y personalizado”, apunta en un comunicado difundido por el restaurante que regenta, y en el que la clientela se ha ido renovando con los años.
El sueño de Gustav Horcher de abrir un restaurante en el Berlín de 1904 es el punto de partida de estas cuatro generaciones y 114 años de negocio familiar. En 1943, tras dos guerras mundiales, Otto Horcher abrió las puertas del restaurante Horcher en Madrid junto a los jardines del Parque del Retiro. Llegó de una Alemania convulsa al Madrid de la postguerra con la idea de levantar un negocio de alta cocina.
Los platos de su carta, describe, heredan la tradición que surgió en Berlín en 1904. En poco tiempo el establecimiento se convirtió en un clásico junto a otros restaurantes como Lhardy y Jockey, representando el lujo y la referencia gastronómica de la ciudad en esa época y hasta nuestros días.
Siguiendo la esencia del recetario centroeuropeo, varios de sus platos tienen la particularidad de que se terminan de ejecutar en directo ante la atenta mirada del cliente.
En Horcher, destacan el ganso asado al horno acompañado de manzana asada, lombarda, puré de castañas y su jugo natural, se trincha en mesa, delante del comensal. Pero solo se sirve en diciembre.
Entre su recetario también figuran la becada o la liebre, así como el ragoût de lenguado y carabineros o el baumkuchen, una de las estrellas de la gastronomía alemana y que solo es posible encontrarlo en Horcher, donde se elabora a diario de forma artesanal.
Los clásicos arenques a la crema con kartoffelpuffer o el gazpacho con bogavante y huevas de salmón son otros de sus platos estrella. Entre los pescados, los rodaballos de más de 15 kilos que se deshacen en la boca.
La extensísima bodega de Horcher es un verdadero tesoro enológico dentro de Madrid, y es el lugar donde reposan vinos de añadas históricas que se enriquecen con la explicación y la sabiduría del sommelier Blas Benito, responsable también de que la coordinación entre sala y cocina sea tan espectacular como milimétrica.