Con dirección escénica de Laurent Pelly, ambientada en las fotonovelas de amor y con vestuario propio de los años cincuenta, el Teatro Real presentó anoche una deliciosa y fresca producción de Il turco in Italia, de Gioachino Rossini (1792-1868).
Se trata de una nueva producción del Teatro Real en coproducción con la Opéra de Lyon y el New National Theatre Tokyo. Escénicamente, es una apuesta inteligente y divertida del director de escena francés, muy querido por el público asiduo al coliseo madrileño, sobre todo desde su ¡Viva la Mamma! de 2021. Pelly demostró la vigencia de la obra de Rossini trasladando la trama de enredo amoroso de la ópera al universo de las viñetas y los diálogos en bocadillos. Y es que la obra del genio de Pésaro encaja como anillo al dedo en la escena concebida por Pelly, que siempre diseña él mismo el vestuario de todas sus producciones.
La batuta corre a cargo del italiano Giacomo Sagripanti, que en los International Opera Awards de Londres de 2016 fue galardonado como el mejor director joven y que desde 2022 es titular de la Ópera y Orquesta georgiana de Tbilisi.
Volviendo al tema de la vigencia de las óperas rossinianas, en pocas obras del autor esta característica es tan patente como en Il turco en Italia. Fiorilla, la protagonista, es una mujer seductora, desinhibida y manipuladora que compagina varias relaciones amorosas pese a estar casada. La llegada a la localidad italiana donde el matrimonio reside del turco Selim abona su imaginación sexual y ella se entrega por completo a esta nueva pasión "a la turca". Abandonada finalmente por Selim y también por su marido, Fiorilla comprende el valor del matrimonio, pide perdón a su esposo y la moral tradicional se impone con la obligada moraleja decimonónica, pero antes Rossini -constante defensor de la psicología femenina- ha tenido ocasión de enarbolar la bandera de la libertad sexual de la mujer sin restricciones. Musicalmente, el compositor aprovecha estos dos estados de ánimo opuestos de la protagonista para imponer al personaje la más fluida y trepidante agilidad durante el enredo amoroso, pero también una exigente línea de canto en el momento del arrepentimiento.
El proceso gripal que sufre la soprano Lisette Oropesa, que debía de interpretar a Fiorilla en el estreno, motivó su sustitución por Sara Blanch. Resulta obligado reconocer que la intervención de esta jovencísima soprano constituye una de las mayores revelaciones vocales de toda la temporada del Teatro Real. Nacida en Tarragona, esta cantante, que debutó en el Festival de Ópera de Pésaro en 2013, sorprendió por el excelente dominio de su instrumento, sumando a una limpia y fresca agilidad, que hizo las delicias del primer acto, los quilates dramáticos necesarios para el segundo acto, donde evidenció una bellísima y depurada línea de canto. Blanch pertenece a una nueva generación de brillantes jóvenes cantantes y se perfila ya como una de las grandes voces del futuro del bel canto. En cuanto a Lisette Oropesa, una de las sopranos más relevantes del momento dentro de su repertorio, está previsto que pueda actuar ya el próximo domingo 4 de junio. En el tercer elenco intervendrá la versátil soprano navarra Sabina Puértolas, una de las grandes voces españolas de la última década que suma, a su extraordinaria voz, unas más que convincentes cualidades interpretativas, por lo que promete ser una inolvidable Fiorilla.
El papel del turco Salim fue interpretado por el bajo-barítono bergamesco Alex Esposito, galardonado en los premios Franco Abbiati de 2007 e investido con el título de Kammersänger de la Bayerische Staatsoper de Múnich en 2020. En el Teatro Real participó en 2008 en la Clemenza di Tito. Ha sido Filippo II de Don Carlo en la Deutsche Oper de Berlín, Enrico VIII de Anna Bolena en el Teatro dell'Opera de Roma, Figaro en Le nozze di Figaro o Dulcamara en L'elisir d'amore.
El georgiano Misha Kiria fue el encargado de dar vida al marido de Fiorilla. Graduado en Tiflis, este estupendo barítono completó su formación vocal como miembro de la academia de la Scala de Milán entre 2011 y 2013. Ha sido Don Magnífico en La Cenerentola y Don Bartolo de Il barbiere di Siviglia, entre otros roles. En el resto de papeles intervinieron el barítono Florian Sempey como el poeta Prosdocimo, el tenor uruguayo Edgardo Rocha como Don Narciso y la mezzosoprano italiana Paola Gardina como la zíngara Zaida, la rival de Fiorilla en la ficción. Finalmente, el tenor cordobés Pablo García-López interpretó a Albazar.
Del elenco que finalmente dio vida a los personajes de Il turco in Italia en el estreno del miércoles hay que destacar la buena técnica y desempeño vocal, cualidades que se sumaron a la profesionalidad y buen hacer habituales del Coro del Teatro Real a las órdenes de Andrés Maspero.
Il turco in Italia se representará todos los días hasta el 12 de junio inclusive (a las 19:30 horas, menos los domingos 4 y 11 de junio, que la función comenzará a las 16:00 horas)