Sé que es injusto comenzar aludiendo a la locución italiana tan conocida de «traduttore, traditore» pero es que leer el título original de la novela que tengo entre manos me ha hecho exclamar un ¡ah, acabáramos! El título en francés de la última novela de Laurent Binet es Perspective(s). En castellano es Perspectivas. La diferencia es notoria. En el Renacimiento se establece la perspectiva pictórica, y de eso trata la novela; de eso, y de las perspectivas de las cosas. Así que el cambio en el título no me parece baladí.
No es una novela técnica sobre el arte en el Renacimiento italiano. Qué va. Es una novela de intriga, si se quiere, hasta negra, puesto que contiene un asesinato y se trata de averiguar el culpable y la causa. Quizás la causa sea lo más importante. La trama se sitúa en un período histórico tan lejano que se puede hablar sin peligro de ningún tipo, y de eso trata, también, la novela. De eso va: de arte, poder y mafia, o las triquiñuelas que lo mueven todo.
Italia, siglo XVI. Del poder de la iglesia y de la lucha por el control político, pero también del artístico. Todos los personajes son reales, y lo que ocurre en la novela podría haber ocurrido también, pero no. En ocasiones, hay controversias que es casi lo de menos que acaben o no en las armas. Lo importante es su gestación y su porqué.
En esta novela se utiliza un episodio fantasioso muy bien encadenado en la existencia de unos personajes reales que actuaron y decidieron en política, religión y arte. Da igual que los hechos de la novela fueran reales así: no lo son, pero resultan creíbles y la confabulación, auténtica.
La estructura de la obra es estupenda: se basa en la inclusión de ciento setenta y seis cartas, y solo ellas, no hay ningún otro texto ni tampoco hace falta, que lo explican todo, le van dando entrada a los temas, los enredos y su consecución. Solo, debo decir, no me convence el uso del lenguaje, que fundamentalmente quiere parecer histórico, pero que me permite licencias demasiado actuales: «manantial de cachondeo», «si redacta un panfleto será como el pedo de una garza», «dar por el saco», «no entender ni papa» o «comprar un billete de lotería», que por muy antigua que sea y provenga de Nápoles, esta tómbola no comenzó hasta el siglo XVIII.
Por lo demás, el libro es muy divertido y muy interesante. Se mueve en un momento historiográfico en que el arte está derivando del renacimiento clásico al manierismo, y la fuerza represora de la iglesia conseguirá el repintado de los desnudos de la Capilla Sixtina.
Esta es la cuarta novela del profesor universitario francés Laurent Binet, y con cada una de sus publicaciones consigue grandes éxitos. No es para menos, porque su escritura es sorprendente, novedosa y arriesgada. Triunfó obteniendo en 2010 el Premio Goncourt a la primera novela con HHhHH, para mí la mejor de sus obras, donde desmenuzaba un episodio de la Alemania nazi con una espectacular exhibición de maestría literaria: convirtió la novela en un ejercicio de escritura público; algo similar al texto Bilbao-New York-Bilbao que un año antes hizo merecedor a Kirmen Uribe del Premio Nacional de Narrativa (2009).
Tras este ejercicio literario muy bien logrado, sus siguientes incursiones se han pasado al terreno de la crítica, siempre a partir de un hecho histórico: el devenir de los lingüistas estructuralistas franceses tomando como centro la figura de Roland Barthes y la historia de la colonización americana como si hubiera ocurrido a la inversa, es decir, que el terreno conquistado hubiera sido Europa. Con la última que acaba de presentar se mantiene en la ficcionización de un momento histórico con añadido novelístico, desde una óptica literaria que me parece una magnífica aportación. Ya digo, la cosa va de Perspectiva(s).