Rosa Montero (Madrid, 1951) es una de las periodistas más reconocidas de nuestro país, desarrollando prácticamente toda su carrera en el diario El País, aunque también ha colaborado en otros medios fuera de nuestras fronteras, como el argentino Clarín, el chileno El Mercurio, el alemán Stern y el francés Libération, entre otros. Paralelamente, ha ido publicando una abundante obra literaria, desplegada en la narrativa, la literatura infantil y juvenil y el ensayo. En el primer género, se dio a conocer con Crónica del desamor (1979), que se convirtió en una novela emblemática de las letras de la Transición. Luego, entre otros títulos, se encuentran: Te trataré como a una reina; La hija del caníbal, Instrucciones para salvar el mundo, y La carne. En 2011 ideó un singular y atractivo personaje, la replicante y detective Bruna Husky, internándose en la ciencia ficción en la trilogía: Lágrimas en la lluvia, El peso del corazón y Los tiempos del odio. En Ensayo: Nosotras. Historias de mujeres y algo más, y El peligro de estar cuerda… En su trayectoria, se ha hecho merecedora de numerosos premios, como, entre otros, el de la Crítica de Madrid y el Nacional de las Letras Españolas. Recientemente, ha sido nombrada Oficial de las Artes y de las Letras por el Ministerio de Cultura francés.
Ahora aparece Cuentos verdaderos, que, pese a su título, no pertenece al género del relato, sino que reúne las crónicas y reportajes que Rosa Montero publicó en El País entre 1978 y 1988, sin duda unos años decisivos en el devenir histórico español, con la Transición como trasfondo. El título obedece a lo que bien señala su autora en el Prólogo: “Muchos de los trabajos parecen cuentos. Están escritos con las mismas técnicas narrativas con las que se escribe un relato, como, por ejemplo, la reconstrucción de la matanza de los abogados de Atocha (otro hito, este atroz, de la Transición), que podría ser un capítulo de una novela negra. Esta técnica narrativa aplicada al periodismo supone un esfuerzo descomunal, porque no puedes inventarte nada. Los pequeños detalles que introduces dando carne y color tienen que salir de alguna fuente: de declaraciones de testigos, de los atestados policiales”.
Numerosos y variados son los asuntos de los que se ocupan estas logradas crónicas y reportajes, y cada uno de ellos se enriquece con un comentario de su autora situado como preámbulo y en el que recuerda, por ejemplo, cómo le surgió, las dificultades para realizarlo, la recepción y repercusiones…. Entre otros temas, se aborda la impactante matanza de los abogados laboralistas de Atocha, acaecida el 24 de enero de 1977; el infierno de la droga que se llevó por delante a tantos que cayeron en una adicción mortal; veladas de lucha libre en el Campo del Gas madrileño; la cárcel de Herrera de la Mancha sobre la que pesaba la sospecha de malos tratos a los presos; los paparazzi de la época; el más que curioso Teatro Chino de Manolita Chen; el intento de golpe de Estado del 23 F; el juicio del Nani; el asesinato de María Teresa Mestre, casada con uno de los implicados en el tristemente caso del aceite de colza, que causó una masiva intoxicación; los monasterios del Tíbet y la vida del niño granadino a quien se señaló como la reencarnación de un destacado lama tibetano…
Rosa Montero aclara que los recupera tal como salieron en su momento, “sin más retoques que la corrección de algunos errores y de las erratas, muy abundantes en esa época analógica” y explica: “Estas crónicas nos trasladan a territorios remotos. Hay otros mundos, pero están en éste, como decía Éluard. En ocasiones resultan tan insólitas, tan alucinantes, que me siento un poco como esas presentadoras de las antiguas ferias que se desgañitaban anunciando los gabinetes de curiosidades: el Hombre Serpiente, la Mujer Barbuda... Aquí estoy, en efecto, plantada ante la puerta. Y simplemente digo: pasen y vean”. Buen consejo.