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MÚSICA

El Teatro Real actualiza la ópera de Rimski-Kórsakov El cuento del zar Saltán

viernes 02 de mayo de 2025, 09:00h

El Teatro Real ha abierto sus puertas a una producción inusual y conmovedora de El cuento del zar Saltán, la célebre ópera de Nikolái Rimski-Kórsakov, que aterriza por primera vez en su escenario gracias a una coproducción con el Théâtre Royal de La Monnaie de Bruselas. Bajo la dirección escénica del reconocido Dmitri Tcherniakov, la obra -con final feliz pese a la dureza inicial de su argumento- se transforma en mucho más que un cuento ruso: recreando sentimientos humanos de signo claramente opuesto, se convierte en un acto de amor materno hacia un hijo que vive en el silencio del autismo y en una forma universal, pese a su origen genuinamente rusa, del ver el mundo.


La producción, estrenada originalmente en Bélgica en 2019 y galardonada en 2020 con el prestigioso Opera Award a la Mejor Nueva Producción, regresa ahora con fuerza renovada de la mano del Teatro Real. La puesta en escena despoja a la ópera de su corsé folclórico y la traslada a un universo íntimo, donde la fantasía se funde con el drama familiar. En este, una madre relata a su hijo una historia imposible, un relato propio de un cuento: la mujer del zar y el vástago de ambos son arrojados al mar víctimas de intrigas palaciegas. Depositados providencialmente por las fuerzas naturales en una isla desierta, viven un exilio sin culpa mientras el zar, ajeno al engaño de su corte, se arrepiente, atormentado, de la decisión que condenó a su esposa y su hijo a una muerte segura.


El libreto, basado en el poema narrativo homónimo de Aleksandr S. Pushkin escrito en 1831, reproduce uno de los cuentos en verso más conocidos del padre de las letras rusas, una obra clave de la literatura infantil y fantástica. Kórsakov supo respetar la estructura y el lenguaje del poema original y logró enriquecerlo en su nueva dimensión, la operística, conservando la musicalidad y el ritmo del texto poético casi palabra por palabra.

La obra está plagada de elementos simbólicos que enlazan directamente con el imaginario colectivo del folklore eslavo y su producción lírica, el más importante de los cuales es sin duda el de la Princesa Cisne, encarnación, no solo del misterio y lo sobrenatural, sino del ideal femenino, estrechamente ligado a la redención: lejos de luchar como lo haría un héroe masculino, actúa como fuerza oculta y benefactora deshaciendo maldiciones, abriendo puertas y, finalmente, creando puentes; el principal y definitivo es el que devuelve a la madre -la zarina- su dignidad y al príncipe -su hijo e hijo del zar- su identidad y linaje. Su aparición -una de las más espectaculares e intrigantes de la puesta en escena- coincide con los momentos musicales más refinados del compositor de Tikhvin, plagados de colores orquestales etéreos, líneas vocales delicadas y motivos etéreos y evocadores. Otro de los símbolos cricoañes de la obra es el mar, que actúa como oráculo y medio de transporte mítico al que Guidón, ya príncipe, se dirige, como si se tratara de un ser vivo, pidiéndole que lo lleve al reino de su padre.

La propuesta escénica en esta producción de El cuento del zar Saltán bien podría merecer el calificativo de genial. Sirviéndose de la proyección -de forma no solo justificada, sino magistral- (la iluminación y el video son de Gleb Filshtinsky), la apuesta de Tcherniakov es inteligentísima e innovadora. Por poner solo un ejemplo -pues los recursos son riquísimos y constituyen un desafío para la percepción visual-, los artistas parecen introducirse dentro de las ilustraciones del cuento, interactuando con sus propios personajes y el resto de elementos aquí representados. La combinación de lo realista y onírico está tan conseguida que ambos enfoques parecen coexistir sin problema alguno, permitiendo al público transitar por las emociones y percepciones del niño autista. La escenografía y técnicas de luz y vídeo encuentran su justo complemento el vestuario de Elena Zaytseva.

La dirección musical corrió finalmente a cargo del Ouri Bronchti (en su estreno inicial, la producción había contado con la batuta del también galo Alain Altinoglu), que debutó en el foso del coliseo madrileño al frente de la Orquesta y el Coro Titulares de la entidad en sustitución del maestro Karel Mark Chichon, que se ausentó por prescripción médica. Sobre el escenario el bajo Ante Jerkunica interpretó al zar, mientras que la soprano rusa Svetlana Aksenova y el tenor ucraniano Bogdan Volkov -que en enero fue Lensky en Eugenio Oneguin- dieron vida a la zarina y al príncipe Guidón respectivamente. La soprano armenia Nina Minasyan encarnó a la enigmática Princesa Cisne.

La producción se representará en Madrid entre el 30 de abril y el 11 de mayo de 2025, en un total de siete funciones. Como complemento, el Teatro Real ha desplegado una programación paralela que incluye talleres infantiles de teatro de sombras, conferencias divulgativas y cuentacuentos para adultos. El objetivo: tender puentes entre la lírica y nuevos públicos, y reivindicar el cuento como territorio común entre generaciones.

Ficha artística:

Título original: Skazka o tsare Saltane (Сказка о царе Салтане)
Compositor: Nikolái Rimski-Kórsakov (1844–1908)
Libreto: Vladímir Belski, basado en el cuento en verso de Aleksandr Pushkin
Estreno mundial: 3 de noviembre de 1900, Teatro Solodóvnikov, Moscú
Estreno en el Teatro Real: 30 de abril de 2025
Duración aproximada: 2 horas y 55 minutos (incluye una pausa de 25 minutos)
Idioma original: ruso (con sobretítulos en español e inglés)
Coproducción: Teatro Real y Théâtre Royal de La Monnaie / de Munt

Equipo artístico:
Dirección musical: Ouri Bronchti
Dirección de escena y escenografía: Dmitri Tcherniakov
Diseño de vestuario: Elena Zaytseva
Diseño de iluminación y vídeo: Gleb Filshtinsky
Dirección del coro: José Luis Basso
Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real

Reparto principal:
Zar Saltán: Ante Jerkunica
Zarina Militrisa: Svetlana Aksenova
Tkachija (la hilandera): Stine Marie Fischer
Povarija (la cocinera): Bernarda Bobro
Babarija: Carole Wilson
Príncipe Gvidon: Bogdan Volkov
Princesa Cisne: Nina Minasyan
Un viejo: Evgeny Akimov
Bufón/marinero: Alexander Vassiliev
Mensajero: Alejandro del Cerro

Marinero: Alexander Kravets


Coro y orquesta titulares del Teatro Real

Información adicional:
Conmemoración: 225º aniversario del nacimiento de Aleksandr Pushkin
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