Precioso final el de esta novela, delicado, que engarza con el título: «sólo un día más, dijo muy bajito». Es el final de la relación entre María Casares y Albert Camus; no hay espóiler a hacer: es la muerte. La de él, claro. Uno de los temas que trata la novela, queriendo escribir sobre «las zonas de sombra en las relaciones íntimas», es cómo «la gente se recupera de las pérdidas secretas de diferentes maneras».
María Casares es una actriz española que, exiliada con sus padres a Francia, creció allí y triunfó como actriz. Una historia relativamente conocida que es espectacular; desde luego, absolutamente novelable. Y más la intensa relación que mantuvo con el filósofo Albert Camus. Hasta que él muere de forma tremenda en un accidente de tráfico. Esa es la relación de pareja que la escritora Susana Fortes entrelaza con otra entre escritores, también oculta; claro, ambas son relaciones paralelas.
Por supuesto, la escritora de nuestra historia no es Susana Fortes sino una tal señorita Franch. Ella, sumida en el desasosiego del fin de su propia relación, decide, a propuesta de su editora, que la publicación de las cartas de Casares y Camus merece más que una reseña periodística y se pone a ello: «no sería una novela al uso, sino una historia real, cosida a la verdad, amasada con hechos y personajes de carne y hueso. Tenía riesgos, por supuesto, como siempre que se trabaja con material inflamable. Necesitaba reafirmarme».
Susana Fortes es una de las pocas escritoras españolas que el escritor bosnio conoce de oídas, ya que solo había leído a los pocos autores traducidos a lenguas balcánicas: Clara Usón (por su novela La hija del Este), Fernando Aramburu (traducido al eslovaco...). El enigmático W es un escritor refugiado bajo la protección del PEN Club Internacional.
Esa quiere ser la gracia de la novela, que va alternando capítulos de una historia y otra, aunque, a mis ojos, no se consigue que fluyan en paralelo. Ambas tienen componentes similares que las harían entrecruzables, pero discurren, en la novela, como a saltos, en tiempos diferentes, y creo que con narrativas diferentes, muy comedida la historia de Casares y Camus; quizá por el cuidado en mantener la fidelidad a la realidad.
La historia del escritor yugoslavo del que no sabremos cuál es su implicación en la resistencia política, propone, desde su coincidencia con el activismo de Camus, imaginar ese paralelismo. Sin embargo, se mantiene más en la frontera de los asuntos policíacos que le gusta desplegar a menudo a Susana Fortes en algunas de sus múltiples novelas.
Porque Susana Fortes es muy activa en su producción literaria. Ya ha probado con éxito la fórmula del biopic con la biografía ficcionada de Robert Capa y Gerda Taro que le valió el Premio Fernando Lara de Novela en 2009. En este acercamiento a María Casares y Albert Camus se ajusta a la realidad y al material existente, ya que, aparte de las novelas del premio Nobel, María Casares escribió en 1981 sus memorias, existe una buena biografía y otros escritos y es muy reciente la publicación en castellano de la correspondencia completa que se intercambiaron María y Albert.
Todo eso nos lo explica también Susana Fortes al final en la Nota de la autora, en que además me ha sorprendido mucho leer incluso una autorreseña explicativa de la propia novela, de esos elementos transversales y las circunstancias políticas que ha querido engarzar. Excesivamente prolija porque en las dos historias amorosas que cuenta en la novela esos elementos histórico-políticos aparecen más como lastre que como motivadores del juego. Es decir, no consigue fusionar las historias, que no logran ir en paralelo. La idea es muy buena, pero no consigue el encaje.