No hace mucho, Lorenzo Silva (Madrid, 1966) y la escritora Noemí Trujillo iniciaron una colaboración para sacar a escena un nuevo personaje: Manuela Mauri, inspectora de Homicidios de la Policía Nacional. Aunque Mauri ya asomó en el relato “Carabanchel Blues”, Madrid negro (Siruela, 2016), colección de cuentos de la mano de relevantes autores españoles de novela negra. Pero en la propuesta conjunta de Silva y Trujillo se convertía en protagonista. La primera entrega de la serie, que se inspira para sus títulos en grandes obras literarias, fue Si esto es una mujer (Destino, 2019), a la que siguieron La forja de una rebelde (2022) y La Innombrable (2024).
La llegada de Manuela Mauri, sin duda un gran personaje, no nos privó de la célebre pareja de la Guardia Civil, Rubén Bevilacqua, Vila, y Virginia Chamorro. El subteniente y la brigada nacieron en 1998, en El lejano país de los estanques, y protagonizan más de una decena de novelas, la última hasta el momento era La llama de Focea. Ahora, nos regala la decimocuarta entrega de la serie -se pueden disfrutar de manera independiente-, con la que celebra que se acerca a los treinta años del primer caso de sus criaturas más carismáticas.
La forja de una rebelde, centrada en el asesinato del matrimonio formado por Alberto Vargas y Valentina Soares, en Alcalá de Henares, se ambientaba en una de las etapas más dramáticas que hemos atravesado en los últimos tiempos: la pandemia del covid, que se cobró millones de víctimas en todo el mundo, y trastocó nuestro día a día con el confinamiento. Aparte de la trama principal, se suma la investigación de la muerte de un anciano en una residencia, sobre la cual una residente sospecha que, en realidad, no fue a causa del covid, sino que alguien aprovechó la circunstancia para camuflar un asesinato.
En Las fuerzas contrarias una de las investigaciones se refiere a la muerte de Caridad Ajofrín Yepes, jubilada, cuyo cadáver aparece en su casa en un pueblo cercano a Toledo. En el mismo vecindario, poco antes, hubo otras dos muertes, de dos ancianos, atribuidas al covid. La causa de la de Caridad, en principio, podría ser también la misma, pero hay muchas sospechas, que pronto se confirman, de que fue asesinada y su verdugo quiso ampararse en la coyuntura del virus mortal. ¿Fueron también asesinados los otros dos ancianos por idéntica mano? ¿Cuál fue el móvil? Ya no es posible hacerles la autopsia, pues fueron incinerados al haber engrosado, sin más averiguaciones, la muy nutrida lista de los fallecimientos por coronavirus.
La otra pesquisa se relaciona con la desaparición de una mujer en Badajoz. Todo apunta a que fue asesinada por un vecino de su misma calle, Alfonso González González. En Badajoz, se instala el cabo Arnau, a las órdenes de Bevilacqua, para, con una falsa identidad, ganarse la confianza del sospechoso y descubrir si es un caso de la lacra de la violencia machista.
Las dos investigaciones se van entrelazando en una trama de creciente intriga y tensión, servida con la maestría a la que nos tiene habituados Lorenzo Silva, y no solo en esta serie policiaca, en la que ha dado vida a dos personajes perfectamente trazados, que acompaña con logrados secundarios. En esta última entrega, por ejemplo, el brigada López, que se ocupa del caso de los ancianos y ha pedido colaboración a Bevilacqua y su equipo. Uno de los aciertos de la serie es que ni Bevilacqua ni Chamorro son estáticos ni planos. Presentan una personalidad definida, pero el paso del tiempo y los avatares les hacen evolucionar: “Todos acarreamos en nuestro interior a los varios o los muchos que hemos sido; de todos ellos se alimentan nuestras fortalezas y nuestras debilidades”, reflexiona Bevilacqua.
Y un plus de Las fuerzas contrarias es que profundiza en la relación entre Rubén Bevilacqua, Vila, y Virginia Chamorro, haciéndolos aún más cercados. El propio Lorenzo Silva ha explicado el título, que nos lleva a cómo “en mitad de la tragedia, se hacen sentir las fuerzas contrarias a nuestro bien común, a nuestro futuro, a nuestra esperanza; unas fuerzas que vienen de más atrás y van más allá de la acción del virus". Un festín de buena lectura.