Hace dos años, abrió sus puertas un restaurante en Madrid que se ha convertido en uno de los destinos de referencia para muchos madrileños y para muchos de los turistas que nos visitan.
Se trata de Abya, en la calle de José Ortega y Gasset, en el Palacete de Saldaña, un edificio singular de tres pisos, decorado de una manera muy atractiva y que permite organizar todo tipo de eventos y actividades gastronómicas.
Manuel González contrató desde el primer momento a una persona para que fuera la directora adjunta y coordinadora del restaurante: Bárbara de la Cruz.
Me gustaría que me hablaras un poco de tu vida personal y profesional antes de convertirte en directora adjunta y coordinadora del restaurante Abya, uno de los que están más de moda ahora mismo en Madrid.
Estudié toda mi vida en el colegio francés Lycée Molière, siendo el francés mi primer idioma junto con el español. Idioma que luego utilicé para ir de voluntaria y guía en África en numerosas ocasiones, bajando con grupos de coches a Marruecos, Malí y Senegal.
Estos viajes me dieron mucha soltura para la vida en general y para saber desenvolverme en situaciones comprometidas. Lo alternaba trabajando, desde los 18, en bares, discotecas y restaurantes con gestión de las barras, mientras estudiaba el Grado Superior de Turismo.
Un año antes de empezar la carrera, me marché a vivir a Costa Rica para estudiar un curso de Inglés y Artes Plásticas en la Universidad de Costa Rica.
A la vuelta, empecé el Grado de Turismo y lo convalidaba con trabajos en empresas de eventos. Cuando terminé la carrera, me contrataron para abrir Zela Ibiza, Kabuki y Tatel Ibiza.
Después de mi trayectoria en Ibiza, seguí con el Grupo Tatel en Madrid, como encargada del departamento de eventos, comercial y apoyo en sala y recepción.
Manuel González te eligió para dirigir su equipo en Abya, incluso antes de la pandemia del Covid-19, y te mantuvo cuando por fin conseguiste que se abriera junto a otras personas. ¿Cómo lo conociste?
Conocí a Manuel González uno de los años que estuve como coordinadora del Open de Tenis de Madrid. Me vio con tanto ímpetu, que me dijo que si algún día abría un restaurante, me llamaría.
En 2018, tras comprar el Palacete de Saldaña, me fichó para abrir Abya, para desarrollar el negocio y ponerlo en marcha. Me convertí en la mano derecha de Manuel, ayudándole a desarrollar todo el proyecto.
Coordinaba todas las partidas: constructora, iluminación, carpintería, albañilería, los trámites aduaneros para el envío de los materiales que llegaban desde México… y la posterior puesta en marcha del negocio, con la creación de los departamentos de contratación de personal, capacitación, elaboración del plan operativo, comunicación, comercial y promoción, etc.
Y ahora, Abya lleva ya dos años funcionando.
Ahora el negocio marcha bien y, desde la parte operativa, todo está alineado, cumpliendo la ejecución de los planos marcados por el propietario. Y como una de las partes más importantes, el hospitality: la atención al cliente, hacer que se sienta como en casa, y la resolución de incidencias. Es importante mantener una buena gestión y alineación de todos los departamentos.
En tu trabajo actual, ¿te consideras más directora de bodega, directora de sala o directora de restaurante?
Mi trabajo es, sobre todo, el de dirigir y coordinar todas las áreas de la empresa y del restaurante. La dirección del negocio corresponde a Manuel, por lo que yo puedo considerarme una directora adjunta y coordinadora de todos los departamentos que permiten que Abya funcione. Para ser una buena codirectora o coordinadora, tienes que saber un poco de todo, no solo de sala o de bodega, sino también de cocina o de hospitality, y en mi caso, incluso de comunicación, puesto que soy la portavoz de Manuel y del restaurante.
¿Piensas que el éxito de Abya, que se ha situado entre las primeras ofertas gastronómicas de Madrid, se debe sobre todo al edificio, a la singularidad del Palacete de Saldaña, o a la atención al cliente, la recepción y la amabilidad del personal, a la cocina o a la bodega…?
El éxito de Abya debe ser a largo plazo. Todos los días tenemos que dedicarle tiempo y cariño, sobre todo, al cliente, a hacer sentir especial a quien nos visita, dar ese plus de valor a la calle Ortega y Gasset.
Nos encontramos en un barrio concurrido y, con un sin fin de opciones gastronómicas, casi la única opción es hacerlo bien en todos los ámbitos. Aún queda mucho camino por recorrer.
Creo que sois muy perfeccionistas y, quizá por eso, no habéis querido hacer ninguna presentación de Abya hasta que habéis considerado que estaba como queríais.
Ahora en septiembre nos gustaría hacer una inauguración oficial, ya que desde que abrimos no hemos tenido la oportunidad. Efectivamente, creemos que ahora podemos presentar un proyecto que está a la altura, algo que la gente debería conocer, y que el sueño de Manuel González se ha convertido en realidad.
¿Qué crees que ha influido más en que Abya se haya situado entre las grandes ofertas gastronómicas de Madrid?
Creo que los clientes le dan importancia a todo. El tener varias plantas nos permite ser muy versátiles, jugar con diferentes ambientes y públicos. Es un plus a nuestro favor, pero también un reto, ya que se duplican todos los recursos y, de nuevo, tiene que estar todo muy bien alienado y en consonancia.
Cada vez es más habitual que la gente pida un cóctel antes de empezar a comer, quizá porque eso facilita la conversación, la convivencia, la cordialidad y la amistad. ¿Crees que la coctelería, la barra, ha sido una de las claves del éxito?
Tenemos muy buena coctelería. De hecho, muchas veces lo asemejo con la coctelería de un hotel. No somos una barra como la de cualquier restaurante para tomar una caña, y eso es algo que nos gusta cuidar.
¿Qué tipo de clientes suelen ir a Abya en estos momentos, al mediodía o por la noche?
Como comentaba antes, Abya tiene diferentes clientes, porque podemos jugar con los distintos espacios. Contamos con muchos eventos corporativos de empresas que nos eligen como un lugar diferente para organizar sus eventos.
Un cliente habitual del mediodía son los empresarios, y el de la noche, que puede variar según el día. Pero también vienen muchas parejas, latinoamericanos y nacionales, sobre todo los sábados para comer.
Otro de los grandes éxitos de Abya, sin duda, son las celebraciones, las reuniones y los eventos que organizáis. ¿Qué representa eso en el conjunto de la actividad de Abya?
El campo eventos supone sin duda el quore de Abya, con un abanico muy amplio de posibilidades. Puede estar pasando un evento muy marcado en un privado arriba, y otro que no tiene nada que ver abajo, y no se interfieren entre sí. Y la cocina es capaz de abarcar todo, tanto los diferentes eventos como el día a día del restaurante.
¿Cuáles son tus proyectos de futuro?
Mi proyecto de futuro es, sin duda, seguir de la mano de Manuel y de Abya. Aún queda mucho trayecto, conseguir las terrazas e ir evolucionando el proyecto.
Me gustaría, en algún momento, sacar tiempo para involucrarme en algún proyecto de inmuebles, construcción o creación. Al fin y al cabo, es algo que me encanta. Creo que mi vocación podría haber sido la de arquitecto.
Para terminar, dinos un poco lo que piensas sobre cómo va a evolucionar la gastronomía, dándole cada vez más importancia a la parte saludable y a la parte ecológica.
La gastronomía creo que marcó un antes y después del coronavirus. Por un lado, evolucionó la parte saludable, cambió nuestro patrón de consumo, dando más importancia a cenar antes, a disfrutar de la cena y no tanto del ocio nocturno. Y también a la gastronomía de cercanía, basada en el producto. La gente está cada vez más concienciada y no le gusta que le engañen.
Creo que la nueva gastronomía del siglo XXI, impulsada en gran medida por España y por los países de Iberoamérica, tiene que ser saludable, solidaria y sostenible. Y, sin duda, satisfactoria.
