Los periodistas Javier Romero (Xinzo de Limia -Ourense-, 1980) y Andros Lozano (Valencia, 1984) trazan en el libro 'Narco S.A.' (Ediciones Deusto) la "industria" del narcotráfico en España y sus nombres, perfiles que ellos humanizan, pero sin llegar a empatizar con los delincuentes ni entrar en cuestiones morales sobre su actividad delictiva.
Así lo explica en una entrevista con EFE Javier Romero, especialista en informaciones sobre el narcotráfico desde 2017, que ya publicó en 2022 un libro sobre el primer narcosubmarino interceptado en Europa, 'Operación Marea Negra'.
"La tesis del libro es que España ahora mismo es el centro de trabajo de las organizaciones más importantes del mundo en narcotráfico, casi todas asentadas en el sur, en la Costa del Sol principalmente. Es un 'business center' del narcotráfico mundial", sostiene Romero.
Entre las historias que trata el libro figura una "contemporánea, que aún no ha acabado", la de Paul Wouter. Recuerda el coautor de 'Narco S.A.' que este se presentó en Galicia en 2018 para participar en una reunión con narcos de O Salnés (Pontevedra) con el propósito de organizar un alijo.
Aunque aparentaba ser de Surinam, tras ser detenido en Marbella (Andalucía) se descubrió que era brasileño y cuando fue requerido por un juzgado vigués fingió su muerte por covid, emprendió la huida y fue localizado en Budapest tres años después. "Ahora está en Bélgica pendiente de un juicio por casi 45.000 kilos de cocaína", precisa Romero.
Avanza el autor que esa es "la historia más grandilocuente" de las que recoge el libro, perfiles que tanto Andros Lozano como él encontraron en sus investigaciones en los últimos ocho años y que trasladan al lector "muy humanizadas", como las de un padre de Galicia y su hijo que, con una diferencia de tres meses, fueron sorprendidos cuando trasladaban droga "en latitudes similares y en lancha".
Con todo, advierte de que "nunca, nunca, nunca" ha empatizado con los narcotraficantes y que tanto en el libro como en sus informaciones evita "entrar en valoraciones éticas o morales", si bien opina que "el delito está ahí y es evidente" que lo que hacen los delincuentes "es reprobable".
El título del libro responde, dice el periodista ourensano, a que sus organizaciones "no dejan de ser empresas, perfectamente departamentadas, jerarquizadas, con una parte logística, otra financiera y una mercantil, la de negociar los precios y cantidades" con los proveedores.
Para él, "la gran pata coja" de la lucha contra el narcotráfico es que esta "se centra en el delito de tráfico de drogas" y no en el blanqueo de capitales. En Galicia, recuerda, no se ve "una gran sentencia" por ese delito desde la de Sito Miñanco en 2019.
Entra "muchísima" droga
El libro también refleja como en los "últimos siete años Marruecos ha entrado en el negocio de la cocaína", algo que "lo cambia todo", afirma Romero, porque antes entraba por Canarias o Galicia y ahora lo hace por Cádiz y Huelva, con la 'Mocro Maffia' -mafia de origen marroquí-, "asentada en Europa".
A ellos se suman, cuenta el periodista gallego, los albaneses y también "los de siempre", los narcotraficantes de Sudamérica, principalmente colombianos.
"Un dato incuestionable" de que está entrando "muchísima" cocaína en España, afirma el coautor del libro, es que "el precio del kilo" ha pasado del entorno de los 30.000 euros a unos 14.000. "Hay mucho stock y los precios caen", advierte.
En ese panorama, señala el escritor, "Galicia no deja de ser una rueda más del motor" del narcotráfico, aunque "muy engrasada". Lo que ofrece esta comunidad autónoma es, "sobre todo, experiencia marítima".
Para él coautor de 'Narco S.A.', el hallazgo "más importante" de su investigación es "situar el origen del narcotráfico en el Baixo Miño", en la frontera entre Pontevedra y Portugal, y no en la Ría de Arousa. Ya había sucedido lo mismo, cuenta, "con el contrabando de tabaco".
Según su teoría, fue la gente de esa zona de Galicia que había emigrado a países como Puerto Rico o Venezuela la que "hizo los contactos" con los narcos de Sudamérica y servían de "enlace" con los gallegos que podían introducir "la mercancía" en la comunidad autónoma. Después, llegó al Salnés y, posteriormente, los narcos de esta turística zona gallega "se emanciparon".
Aunque "el origen de narcotráfico en Galicia está marcado por nombres propios que todo el mundo conocía" por la "ostentación" que hacían -Miñanco y Oubiña, por ejemplo-, ahora no se les pone "nombre", pero "se sabe quiénes son".