Neurocientíficos de la Universidad de Cambridge han identificado cinco “grandes épocas” en la estructura del cerebro humano, desde el nacimiento hasta la vejez, determinadas por cuatro momentos clave en los que la organización de las conexiones neuronales cambia de forma significativa. El estudio, publicado en Nature Communications, se ha basado en 3.802 resonancias magnéticas de personas entre 0 y 90 años.
El equipo, perteneciente a la MRC Cognition and Brain Sciences Unit, analizó la forma en que el agua se desplaza por el tejido cerebral mediante escáneres de difusión, una técnica que permite mapear las conexiones entre regiones. Los investigadores describen un patrón general compuesto por cinco etapas y cuatro “puntos de inflexión” que marcan transiciones entre modos distintos de funcionamiento cerebral.
Cinco épocas del cerebro humano
1. De nacimiento a los 9 años: consolidación infantil
Durante la infancia, el cerebro vive un proceso de “consolidación” de redes: las numerosas sinapsis formadas en los primeros meses se van reduciendo y fortaleciendo según su uso. Crecen rápidamente la materia gris y la blanca, el grosor cortical alcanza su máximo y se estabiliza el plegamiento característico de la superficie cerebral. A los 9 años, se produce el primer gran cambio, acompañado de una mejora de la capacidad cognitiva y un aumento de la vulnerabilidad a trastornos mentales.
2. De los 9 a los 32 años: la era adolescente
En esta etapa, que se prolonga mucho más de lo que coloquialmente se considera adolescencia, sigue creciendo la materia blanca, lo que hace que las redes de comunicación del cerebro sean cada vez más eficientes. Según los autores, esta es la única época en la que la eficiencia neuronal aumenta de forma sostenida, favoreciendo un mejor rendimiento cognitivo.
El segundo punto de inflexión llega alrededor de los 32 años, el cambio estructural más intenso de toda la vida, que marca el final de los patrones “adolescentes”.
3. De los 32 a los 66 años: estabilidad adulta
Comienza entonces la etapa más larga: la vida adulta. La arquitectura cerebral se estabiliza, sin grandes reconfiguraciones durante tres décadas. Estudios previos relacionan este periodo con una meseta en inteligencia y personalidad. Poco a poco, las regiones cerebrales empiezan a volverse más segregadas, es decir, más especializadas y menos integradas con el resto.
4. Alrededor de los 66 años: inicio del envejecimiento temprano
En este punto aparece un cambio más suave, relacionado con la degeneración progresiva de la materia blanca y una reorganización paulatina de las conexiones. Esta edad coincide con una mayor incidencia de problemas de salud que afectan al cerebro, como la hipertensión.
5. A partir de los 83 años: envejecimiento tardío
El último punto de transición se sitúa en torno a los 83 años. En esta fase final disminuye la conectividad global y el cerebro pasa a depender más de redes locales, adoptando un funcionamiento menos integrado.

Por qué importa entender estos cambios
La investigadora principal, Dr. Alexa Mousley, explica que el trabajo proporciona por primera vez “una imagen completa de cómo cambia el cableado cerebral a lo largo de la vida”. Estas etapas ayudan a contextualizar cuándo el cerebro es más plástico, más eficiente o más vulnerable.
Según los autores, comprender estos puntos de inflexión es crucial para abordar períodos sensibles como la aparición de dificultades de aprendizaje en la infancia o enfermedades neurodegenerativas en edades avanzadas.
El profesor Duncan Astle, coautor del estudio, señala que muchas afecciones —del desarrollo, de salud mental o neurológicas— están vinculadas a la forma en que se conectan las distintas regiones cerebrales. “Saber que el cerebro no cambia de forma continua, sino mediante unos pocos grandes giros, nos ayudará a identificar cuándo su cableado es más vulnerable”.