El exministro de Transportes y antiguo secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, ha señalado este miércoles directamente a la vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, a quien acusa de haber permitido que su vivienda oficial fuese utilizada por "personas sin derecho a ello". La insinuación llega horas después de que la líder de Sumar se refiriera a él como "golfo", en plena víspera de la vista en el Tribunal Supremo que podría derivar en su ingreso en prisión.
Ábalos ha publicado un mensaje en redes sociales en el que, dirigiéndose a Díaz como "vicepresidenta y ministra de Trabajo", le reprocha que olvide "qué papel jugó cada uno durante la pandemia". "No sé cuál fue el suyo, pero sí sé cuál fue el mío", ha escrito.
A pocas horas de una comparecencia en el Supremo que podría terminar con sus huesos en prisión, el exministro recuerda que, durante el Estado de Alarma por la COVID-19, fue "una de las cuatro autoridades con responsabilidad ejecutiva", encargada de "dar la cara todos los días para informar y tranquilizar a la sociedad", además de gestionar la movilidad del país para evitar contagios y garantizar el abastecimiento de bienes esenciales para una población confinada.
En ese contexto, Ábalos ha exigido a Díaz que respete "el principio fundamental de la presunción de inocencia", un mensaje con evidente relación a su situación judicial en el conocido ‘caso Koldo’. Pero el cierre de su comunicado ha sido el punto más controvertido: "Y ya que nos ponemos tan estupendos, quizás usted nos debería aclarar si la vivienda asignada para los ministros y ministras, y sus familias, podía ser usada por otras personas sin derecho a ello", ha sentenciado.
La vivienda oficial de Yolanda Díaz
Según es bien conocido, Yolanda Díaz reside en la vivienda oficial más amplia de todas las asignadas a miembros del Ejecutivo. Se trata de un inmueble de 443 metros cuadrados, situado en el Paseo de la Castellana, en pleno centro de Madrid, a la altura de Nuevos Ministerios. La casa cuenta con más de una docena de estancias entre habitaciones y zonas comunes, y supera en más de 100 metros cuadrados a la asignada a otros ministros, como la de la portavoz del Gobierno, Pilar Alegría.
El tamaño y la ubicación del inmueble contrastan con el discurso de la propia Díaz en materia de vivienda, uno de los supuestos ejes políticos de Sumar, que defiende medidas de control de alquileres, protección a inquilinos y límites a los precios inmobiliarios.