El Museo del Prado rescata al pintor sevillano Valeriano Domínguez Bécquer con la exposición de ‘Los Cuadros de costumbres’, que reúne por primera vez los ocho cuadros que realizó como parte de un encargo para antiguo Museo de la Trinidad, de Madrid.
Hermano del poeta Gustavo Adolfo Bécquer, Valeriano (1834-1870) recibió en 1865 del Ministerio de Fomento el encargo de representar las costumbres de las provincias de España con un “conjunto pictórico” destinado al Museo Nacional de Pinturas, conocido como de la Trinidad.
Los ocho cuadros fueron realizados por el artista entre 1866 y 1867 y la serie quedó interrumpida por la Revolución de 1868 y su posterior muerte, por lo que solo llegó a finalizar las pinturas correspondientes a las provincias de Soria, Zaragoza y Ávila. A partir de 1877 y con el cierre de la Trinidad, los cuadros comenzaron a dispersarse y a depositarse en diferentes instituciones, entre ellas el Museo del Prado.
Las pinturas reflejan imágenes costumbristas propias de cada región. Interior de una casa en un pueblo de Aragón y El presente. Fiesta mayor en Moncayo reflejan escenas de trabajo, donde las mujeres y la vestimenta adquieren un papel protagonista.
El conjunto de Soria, con cuadros como El baile o Un leñador, se vinculan con la vida personal del artista y su hermano, mientras que para Ávila optó por la temática relacionada con la peregrinación a la ermita de Sonsoles, tal como en La Fuente de la ermita.
Ahora, por primera vez, los cuadros salen de los almacenes para una muestra que podrá visitarse hasta el 4 de octubre y que está completada con ilustraciones, grabados y extractos en las cartas que el pintor detallaba sus trabajos.
Según el Prado, se trata de “uno de los mejores ejemplos” de la pintura costumbrista del siglo XIX en España “sin parangón en otros museos españoles” no solo por su calidad, sino también “porque la sinceridad y objetividad del pintor” lo convierten en un capítulo fundamental del realismo pictórico en España.