Buñol se ha vuelto a transformar en un mar rojo donde 22.000 personas han luchado durante una hora con 150 toneladas de tomates, 30 más que el año pasado, en su tradicional Tomatina.
Esta batalla internacional deja un año más alguna de las imágenes más icónicas del verano de fiestas populares en España.
Los tomates, esa 'artillería roja' seleccionada expresamente para la ocasión, proceden este año de Don Benito (Badajoz) y han sido trasportados por las calles del centro de Buñol gracias a siete camiones que se encargarán de no dejar ninguna camiseta blanca entre los asistentes.
La Tomatina, en su 79ª edición, también pone el foco en derribar barreras y convertirse en una lucha accesible para todos, gracias a un equipo reforzado de voluntarios que asisten y acompañan a las personas con discapacidad, así como la incorporación de pictogramas en el recinto y la implantación de la pulsera identificativa '+ ACCESIBLE'.