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60.000 personas viven de ella

La caza, una actividad millonaria siempre en el disparadero ecologista

sábado 21 de febrero de 2009, 12:48h
Más de un millón de personas practica la caza en España, una actividad que mueve en torno a 3.000 millones de euros al año, cargada de tópicos que los cazadores rechazan y que siempre está en el punto de mira de los ecologistas.
La coincidencia en una cacería del ministro de Justicia, Mariano Bermejo, y del juez Baltasar Garzón, el mismo fin de semana que trascendió la supuesta trama de corrupción que involucra al entorno del PP, ha vuelto a colocar la caza en el foco informativo.

En España hay 1.200.000 licencias, ya que cada comunidad autónoma exige la suya, y la gran mayoría de los cazadores -un 80 por ciento- practica caza menor.

Se estima que mueve unos 3.000 millones de euros al año y representa entre un 10 y un 15 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) en comunidades como Castilla-La Mancha.

60.000 personas viven de la caza
Así lo ha asegurado el secretario general de la Real Federación Española de Caza (RFEC), Santiago Ballesteros, quien ha explicado que unas 60.000 personas viven directamente de ella, sin contar los empleos indirectos que genera. "Se está dando una imagen de los cazadores que no es real y hay zonas que si no es por la caza no se entienden, forma parte de nuestro patrimonio cultural", ha señalado.

El portavoz de la RFEC, Antonio Pérez Henares, ha asegurado que una gran mayoría de los cazadores españoles son "gente de condición muy normal, a veces incluso humilde, muy vinculados al medio rural". "En la caza hay ricos y pobres, pero la inmensa mayoría es como cuando vamos a la playa, que llevamos una sombrilla y una nevera, aunque también hay algunos que tienen yates enormes".

Hasta 7.000 euros
Una montería puede costar desde 150 hasta 7.000 euros, aunque lo normal es entre 300 y 1.000 euros. Para Pérez Henares, "la caza tiene mala imagen en un mundo urbanita que cree que los leones comen maní", pero no es así en el mundo rural ni en la comunidad científica.

No opina así el coordinador de Ecologistas en Acción, Theo Oberhuber, quien ha señalado que la caza mayor sigue siendo una actividad propia de empresarios, políticos y altos cargos de la administración.

Esta organización reconoce que tradicionalmente ha tenido "un cierto factor de conservación", que se ha perdido debido a la intensificación y artificialización de los últimos años, que ha hecho que los cotos se conviertan en granjas, "en las que se crían y se matan a los animales".

Registro de No Cazadores
Además, desde un punto de vista ético "la caza, se haga como se haga, es inadmisible", ya que "está basada en matar animales para divertirse".

Esta organización puso en marcha el pasado año un Registro de No Cazadores, que cuenta ya con casi 14.000 inscritos, y al que, a raíz de la polémica con Bermejo, ha invitado a sumarse a todos los políticos y cargos administrativos para "dar ejemplo de civismo".

Conservación de la naturaleza
La RFEC asegura que el cazador "es una herramienta fundamental en la conservación" de la naturaleza. "Los ciervos no hablan y los cazadores no matamos bambis, matamos, en todo caso, al abuelo de bambi y, sin embargo, ese señor que te está acusando se come una chuleta de un inocente corderillo". "Es como si acusaran al que come chuletillas de ser un criminal infanticida", ha asegurado el portavoz de la RFEC.

La caza "es algo consustancial al ser humano desde el principio de los tiempos y es absolutamente necesaria y económicamente importantísima".
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