Compositor, guitarrista y cantautor, en él confluyen estilos que van desde el flamenco al jazz, pasando por el pop y la música oriental. Natural de El Puerto de Santa María (Cádiz), Javier Ruibal ha compuesto para otros artistas como Martirio, Ana Belén, Sara Baras y Pasión Vega. Su música también ha estado presente en la pequeña y la gran pantalla, con diversas colaboraciones en la película de Pablo Carbonell Atún y Chocolate o el programa de Jesús Quintero Ratones Coloraos. El 28 de febrero del año 2007 obtuvo la Medalla de Andalucía en reconocimiento a su carrera y este año su pregón abre el "carnaval de la calle” tras casi un mes de concurso de agrupaciones en el Gran Teatro Falla de “la tacita de plata”.
¿Qué se siente al ser pregonero del Carnaval de Cádiz?Vértigo y emoción a partes iguales. Te sientes muy honrado porque es un honor el que te hacen pero también es una cosa que no se hace más que una vez en la vida y realmente da su apretón y su preocupación. Pero bueno, es una fiesta al fin y al cabo.
¿Es una responsabilidad mayor saber que el anterior portuense que dio el pregón del Carnaval fue Rafael Alberti?Todo el mundo ha hecho mucho hincapié en eso y me lo han recordado tantas veces que ya no sé si preocuparme… Hombre, es una satisfacción. Entre la enorme estatura como poeta que tenía don Rafael y el “puñaíto” de estribillos que uno ha conseguido amasar en estos años es evidente que gana él por goleada. Pero se siente uno parte del mismo equipo y es bonito que la gente lo considere así. Así que, muy placentera la comparación.
Como cantautor, ¿cuáles son sus influencias?
A mí me influye la música emotiva y la música con fondo, aquella que no va solamente a contentarte el oído un ratito sino que sea perdurable. Yo trato de emular esa música, otra cosa es que lo consiga. Trato de que la música que hago no se consuma en un momento. Los ingredientes de los que me nutro son el flamenco, la música tradicional andaluza no flamenca, por supuesto toda la música pop, el jazz, y especialmente la música de Oriente. No sé por qué siempre he tenido el pálpito de que hacer la música que hago va buscando cerrar el círculo que se inició cuando esos pueblos de Oriente vinieron hacia aquí y nos dejaron sus raíces.
No sólo es cantautor, también ha compuesto para otros artistas. ¿Cuál ha sido la colaboración más especial?La verdad es que este gremio da satisfacciones muy grandes. Y una de ellas es trabajar con otros músicos y otros cantantes que… te emocionas. Yo recuerdo especialmente las colaboraciones con Martirio, con Pasión Vega, con Carmen París… casualmente todas mujeres. Realmente yo no he sido un músico que haya hecho muchas cosas así a la limón. Pero también recuerdo como muy emocionante el momento en que canté con Pablo Milanés en un disco de boleros. Fue una cosa muy bonita.
¿Qué anécdota escogería de su carrera?Al principio, uno de los momentos más emotivos y curiosos fue conocer a Paco de Lucía. Yo iba medio temblón y él rompió toda esa tensión porque ya sabía de mi música y, además, me echó un piropo y me dijo que le gustaba y que se identificaba con ella. Imagínate, para mí, que era un admirador acérrimo, que tu ídolo te diga cosas así es muy estimulante. Y algo muy parecido ocurrió con Serrat, que es otro de los pilares, de la gente que a mí me aficionó a esta música. También tuvo un detalle muy cariñoso, muy afectuoso. Se presentó un día en el plató en el que yo estaba haciendo un programa de televisión porque al concierto no podía venir porque se iba de viaje fuera. Y se vino al plató a estar conmigo mientras yo grababa. Ese tipo de detalles solamente lo hacen los maestros que son maestros en su arte y también en la vida.