Si pensábamos que la crisis mundial sólo iba a afectar a nuestros bolsillos estamos muy equivocados. El no poder llegar a fin de mes, el paro o la desesperación por un cambio en nuestras expectativas de futuro son caldo de cultivo para que la ansiedad, el estrés y la depresión se instalen en nuestra salud.
La
Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SemFYC) ha constatado que están aumentando las consultas por problemas asociados a la crisis.
“La situación de paro, la
repercusión de las dificultades económicas en el entorno familiar, el aumento de las dificultades para el pago de las hipotecas, la reducción de expectativas de recuperar el trabajo o las condiciones de bienestar previas, etc. son acontecimientos estresantes que influyen en el bienestar psicológico de las personas”, ha asegurado
María Jesús Cercedo, coordinadora del Grupo de Salud Mental de la SemFYC, quien ha añadido que, además, “en el caso de pacientes psiquiátricos controlados, la situación se puede descompensar e irrumpir de nuevo la sintomatología ansioso- depresiva o recaídas en el abuso de sustancias tóxicas”.
Ya la
Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió de que
“la crisis podría provocar más estrés, depresión y otros desórdenes mentales”. Todo esto conlleva un aumento del consumo de recursos sanitarios y una peor salud autopercibida, además de una ansiedad anticipatoria motivada por una visión pesimista del futuro, según los expertos.
El coordinador de la Unidad de Psiquiatría de Enlace y de la Unidad de Trastornos de la Personalidad del Hospital Clínico San Carlos de Madrid,
el doctor José Luis Carrasco, ha explicado a
EL IMPARCIAL que “el síndrome de la crisis afecta a todas las ramas de la medicina”, ya que tras diversos síntomas “subyace la ansiedad y la angustia, cuyo origen es la incertidumbre por el futuro”.
El doctor Carrasco ha comentado que hay
“dos tipos de afecciones”. Por una parte la del individuo “que todavía no ha perdido su empleo y se encuentra en una situación más normal, cuyos principales problemas son
mareos, jaquecas, falta de sueño o de apetito y dolores”.
Por otro lado, se encuentran
“los afectados directamente por la crisis, bien sea por que han perdido el trabajo o bien porque se encuentran en una situación crítica. En este caso hay una base de desesperanza que conlleva
síntomas de depresión, desánimo, cansancio o falta de interés”.
El "síndrome de la crisis" afecta más a hombre que a mujeresOtro asunto cuanto menos curioso es que este
“síndrome de la crisis” afecta más a hombres que a mujeres. Algunos estudios muy recientes “han demostrado que las mujeres y los varones reaccionan de manera muy distinta ante situaciones estresantes y, en contra de lo que antes se pensaba,
las mujeres están mejor preparadas para hacer frente a grandes cambios sociales que sean muy estresantes”, aseguran desde SemFYC. De todas formas, y según apunta el catedrático y director del Instituto de Psiquiatría y Salud del Hospital Clínico San Carlos,
Juan José López-Ibor, “la depresión se ha convertido en la principal enfermedad mental que afecta a la mujer, con una incidencia tres veces superior a la del hombre”.
La explicación para esto se basa en la realidad personal de los hombres, según el doctor José Luis Carrasco. “Al quedarse en paro, entra en un mercado libre y competitivo y, en muchos de los casos, no está preparado para eso,
es incapaz de luchar, tener iniciativa o montar un pequeño trabajo. En estos casos es habitual que el varón caiga en una depresión, intento de suicidio, consumo de alcohol, violencia e infartos de miocardio”, añade López-Ibor.
Sin embargo, desde el SemFYC se recuerda que la última gran crisis económica y social en Europa se produjo con la caída del muro de Berlín y la gran transformación de los países de la Unión Soviética. “En aquella ocasión, aparecieron muchas patologías depresivas y cardiovasculares vinculadas al alcohol y a la violencia, sobre todo en los varones”, apunta el especialista. A pesar de ello, “la crisis que vivimos “es menor que aquella y tendrá menos consecuencias”, ha matizado.
Y es que a pesar de los datos, el doctor Carrasco cree que, de momento,
el aumento no es preocupante. “Las consultas psicológicas de la Sanidad Pública han crecido
entre un 15 y un 20 por ciento y, sin embargo, las consultas privadas han descendido alrededor de
un 30 por ciento”, ha explicado.
Los expertos consideran que este aumento de las consultas de la Seguridad Social viene motivado no sólo por un
aumento de las patologías, sino también por la disposición de
menos dinero para consultas privadas y por el aumento de gente en paro, que dispone de más tiempo libre para acudir al médico.
Donde sí se han notado los problemas de salud ante la crisis es en Estados Unidos, según un estudio de la agencia de empleo Adecco. La empresa constata que
un 20 por ciento de trabajadores asegura que la crisis le causa problemas de salud y ansiedad por la posible pérdida de su trabajo. Además,
un 33 por ciento cree que ha aumentado el estrés en su trabajo.
¿Cómo combatir el “síndrome de la crisis”?
La SemFYC considera que los mejores agentes para identificar los impactos en las personas afectadas y en su entorno sociofamiliar son
los médicos de familia.
Por eso hay síntomas por los que los ciudadanos sí deberían preocuparse y acudir al médico.
“El insonmio, los mareos, la pérdida de apetito, un cansancio que hace pensar que uno no puede con la vida o disfruta de ella” son suficientes problemas para acudir al médico, según el doctor Carrasco. Sin embargo, el mejor remedio según éste “sería
distraerse, tener unos días para escapar, no pensar en lo que uno no puede controlar e intentar ser optimista”.
El
Grupo de Salud Mental del SemFYC añade otras pautas de apoyo en las consultas. Aboga por
definir el problema y sus impactos aceptando la realidad, recoger los elementos donde se deberá actuar, el planteamiento de alternativas, posponer proyectos muy complicados, priorizar y seleccionar las soluciones y evaluar y aprender del resultado que obtengamos.
José Luis Fernández Sastre, psiquiatra del Complejo Hospitalario Universitario de Vigo (Chuvi), ha afirmado que la gente "suele intentar primero con sus propias estrategias" y se decide a acudir al psiquiatra "cuando ve que el malestar le impide afrontar la situación". "Cuando sus propias estrategias fracasan, a veces esta circunstancia conlleva la baja laboral", ha explicado, al tiempo que ha destacado que muchas veces son los familiares, al detectar el problema, quienes "tiran" por la persona para que acuda a un profesional.
Asimismo, ha advertido de que
este tipo de problemas se pueden agudizar y tener otro tipo de "salidas peligrosas" como el alcoholismo y el consumo de sustancias tóxicas e, incluso, el suicidio, siendo en este caso mucho más frecuentes las tentativas que los hechos consumados. Según ha recordado Fernández Sastre, el ritmo de vida actual lleva a la máxima de "cuanto más mejor y lo antes posible" por ello, ante caídas bruscas como la de la actual crisis "se genera una mayor frustración" que da lugar a estos problemas anímicos.
Servicios públicos de apoyo psicológicoEl gobierno inglés anunció en marzo que reforzaría los equipos de salud mental en la atención primaria para evitar que la situación se vuelva crónica y se cree una generación de parados. En España también hay iniciativas parecidas como la del
Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, que ha decidido combatir la crisis y favorecer el bienestar de sus ciudadanos con un servicio de apoyo psicológico para parados, ya que la ciudad cuenta con
22.529 personas sin empleo, entre ellas 1.800 familias con todos sus miembros en paro. A finales de abril, se establecerá este servicio gratuito con un horario ininterrumpido de 9.00 a 20.00 horas.
También en Madrid se hantomado medidas. En la capital,
casi uno de cada cinco madrileños de entre 16 y 64 años corre riesgo de padecer estrés, ansiedad o depresión y, en los próximos meses, ese porcentaje puede aumentar provocado por la crisis y el aumento del desempleo. El delegado de Seguridad y Movilidad,
Pedro Calvo, aseguró que la cifra de 400.000 madrileños que actualmente sufren estos cuadros patológicos
se puede incrementar si sigue creciendo el paro, que "parece que va a seguir creciendo".
Según Calvo,
el 19,2 por ciento de la población de Madrid corre riesgo de padecer estas enfermedades y el 15 por ciento que sufrirá algún trastorno psicológico a lo largo de su vida. El Ayuntamiento ofrece, por ello, el
programa de Gestión del Estrés y la Ansiedad, que consiste en 10 sesiones de grupo con una duración total de 15 horas.
Madrid también promueve los
Gerche (Grupos de Entrenamiento en Relajación Creativa y Habilidades Emocionales), que se centran en la prevención de riesgos para la salud emocional. La base de este programa radica en un sistema de relajación y en la aplicación de un método breve de psicoterapia para prevenir y mejorar la ansiedad, el estrés y otros trastornos emocionales.
Al terminar, los usuarios han conseguido
una reducción de los niveles de ansiedad del 68 por ciento, en las formas graves, y del 40 por ciento, en las de alto grado. Mientras,
la depresión desciende el 69 por ciento y el 21 por ciento en las formas grave y alta, respectivamente.