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en el Hotel Puente Romano marbellí

Roberto, una gran cocina en la Costa del Sol

lunes 11 de mayo de 2009, 09:49h
Simón Padilla es uno de los grandes cocineros de la Costa del Sol y de Andalucía. Quizás, como propone una cocina clásica y tradicional, de gran calidad y cierto estilo italo-mediterráneo, pero sin excesivas originalidades, no tiene el eco mediático de otros cocineros.
Sin embargo, comer en su restaurante, ROBERTO, situado en el Hotel Puente Romano marbellí (Ctra Cádiz-Málaga, km. 177,5. Tfno. 952 820 900. Marbella. Málaga), junto al mar, resulta una verdadera maravilla. Yo tuve la suerte hace poco de comprobarlo, al disfrutar tanto de una cena como de un almuerzo en un local que exhibe una de las mejores vistas del mar Mediterráneo de toda la Costa del Sol, por lo que es uno de los principales restaurantes en donde ver y ser visto en una de las ciudades más cosmopolitas de España.

La cena, muy marinera, estuvo compuesta por una serie de platos de una extraordinaria simplicidad, pero realmente magníficos, como el tartar de atún en “tian de vieiras y ceviche de lima” con caviar de salmón; el bogavante y langostinos en mezclum de ensalada con salsa ligera de limón; el gazpacho de fresas con manzana ácida y aceite de pipa de calabaza; la “sopa de perro” (una especie de gazpachuelo gaditano) y un extraordinario costillar de cordero.

Deliciosa porra antequerana
Pero lo más importante fue el almuerzo del día siguiente. Le pedí a Simón Padilla que, si fuera posible, preparara una porra antequerana, uno de mis platos favoritos quizás porque mi padre nació en Antequera. Y, efectivamente, no sólo tuve la oportunidad de disfrutar con una fantástica “porra” (preparada por uno de los cocineros de la brigada de Simón Padilla) sino también de otros platos estupendos. Para la receta que me retrotraía a mi infancia, trajeron los tomates y el pan de Antequera y el aceite era también, lógicamente, un hojiblanca de la comarca antequerana.

Además, unas estupendas almejas a la marinera y unos extraordinarios boquerones vitorianos. También un panaché de pescado: merluza, rape, rodaballo y calamar. Todo ello a la parrilla y con el punto de textura exacto para cada pescado.

Espectacular buffet
A ello, se añadía un buffet extraordinario, donde las personas que me acompañaban pudieron disfrutar desde langostas a bogavantes frescos hasta toda clase de mariscos, verduras, ensaladas, salmón ahumado y muchas cosas más. De postre, para conmemorar la Semana Santa, torrijas, pestiños o buñuelos. Y en la barra, también se puede disponer de pescados o carnes a la parrilla.

Hay un menú-degustación, al precio de 70 euros más IVA. Lo integran el tartar de atún que yo probé, un risotto “funghi porcini”, lubina salvaje braseada a los puerros con pimientos del Piquillo y emulsión de pil-pil, solomillo de ternera lechal asado aromatizado con salvia fresca, tomillo y boletus salteados; y un “tortino” de chocolate caliente.

Como decía al principio, Simón Padilla es uno de los grandes intérpretes de la cocina de nuestro país. Creo que vale la pena darlo a conocer y recomendar a las muchísimas personas que van a la Costa del Sol que no dejen de visitar su “Roberto”, un restaurante lleno de elegancia y de intimidad y en el que cada uno de los productos se seleccionan en función de su extraordinaria calidad.

En la sala, Alessio Vanini se ocupa de que nada falle.